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Esta carretera de 88 kilómetros hace uno de los ascensos más impresionantes de España: desde uno de los pueblos más bonitos de Tenerife, hasta un paisaje desértico de otro mundo

Cuando se trata de paisajes y carreteras alucinantes, es difícil igualar a Tenerife, una de las islas más bonitas de España.

La carretera más bonita de España conduce al techo del país

La carretera más bonita de España conduce al techo del país / Istock / Pavliha

Además de por ser la isla más grande de todo el archipiélago canario, Tenerife destaca por ser una caja de sorpresas. Sus paisajes son de lo más variados, con volcanes, bosques, playas y acantilados en un espacio que se reduce a poco más de dos mil kilómetros cuadrados. La exuberante vegetación convive sin ningún tipo de problema con la aridez de los desiertos, igual que en resto de las islas Canarias. Así, el negro de la arena de las playas y el azul turquesa de las aguas se entremezclan con tonos dorados para ofrecer al viajero un paisaje único.

Pero si hay algo que goza de una fama internacional es el Teide, un volcán inactivo de 3.718 metros de altura que domina todo el entorno, sin importar desde dónde mires. Precisamente por eso, la carretera más famosa de la isla conduce al Parque Nacional del Teide, partiendo desde el municipio de La Orotava. Se trata de la carretera TF-21, con una longitud de unos 88 kilómetros, que se considera la vía más pintoresca de toda España.

Bienvenidos al lugar más remoto de España: vivir aquí es un desafío

Redacción Viajar

La carretera llena de miradores y pueblos bonitos

Serpentea prácticamente por toda la isla y es mucho más que realizar un recorrido de un punto a otro para llegar a un destino. Atraviesa localidades como Santa Úrsula, Los Realejos, Adeje, Vilaflor o Granadilla de Abona. La altitud máxima que alcanza es de 2.366 metros, dando la sensación a los conductores de estar circulando por un mar de nubes. En todo el camino, además, se puede observar cómo va cambiando el paisaje, de viñedos en las zonas más bajas hasta pinos canarias en alta montaña y la figura del Teide al fondo.

La costa de Adeje en Tenerife

La costa de Adeje en Tenerife / Istock / Dark_Eni

La experiencia se convierte en uno de los ascensos más impresionantes del país, con una red de miradores que se suceden a lo largo de la TF-21 para fotografiar o simplemente contemplar el volcán desde diferentes perspectivas. Aunque tampoco hay que desprestigiar el punto de partida, La Orotava, considerado uno de los pueblos más bonitos de la isla. Forma parte del Parque Natural del Teide y, desde allí, se pueden contemplar las vistas más bellas sobre el volcán y el Atlántico, a 360 metros de altitud.

El punto de partida y el destino

Su casco histórico fue declarado Conjunto Histórico-Artístico debido a los edificios del siglo XVI que lo conforman, con casas señoriales de diversos colores y balcones de madera que ya son todo un símbolo de la villa. De hecho, uno de los puntos de interés es la Casa de los Balcones, un edificio que alberga una exposición sobre tradiciones y artesanías; así como también merecen la pena los Jardines Victoria, el Museo de las Alfombras, la iglesia de la Concepción o la plaza de la Constitución con un quiosco mudéjar.

La belleza de La Orotava es innegable

La belleza de La Orotava es innegable / Istock / Flavio Vallenari

Antes de alcanzar el Teide, la carretera atraviesa el Parque Natural de la Corona Forestal, un entorno donde la temperatura asciende considerablemente, el aire que se respira es más puro y se genera un microclima donde las rutas de senderismo se vuelven un imprescindible. No pasa desapercibido el Pino Gordo en Vilaflor, uno de los árboles más grandes y antiguos de todo Canarias, que ya es un símbolo de la resistencia de la vegetación autóctona en la zona.

Los pinos en el mirador de Vilaflor, en Tenerife

Los pinos en el mirador de Vilaflor, en Tenerife / Istock / Ismael Montero Verdu

La meta es un paisaje desértico que parece sacado de otro mundo o, lo que es lo mismo, el Teide, también llamado el techo de España. Es la tercera estructura volcánica más grande del mundo y se impone en la isla como un gigante surrealista que la domina por completo. Está declarado Patrimonio de la Humanidad y en las 19.000 hectáreas en las que se asienta, también destacan la Montaña Blanca y el Picho Viejo. Todo esto, lo convierte en el mejor punto final que podría tener un viaje por carretera en Tenerife.