La carretera de 22 kilómetros con 365 curvas que tiene la mejor panorámica del Mediterráneo: está considerada la más bonita de Cataluña y termina en la Costa Brava
A lo largo de su recorrido, esta carretera pasa por algunas de las calas y pueblecitos más bonitos de la zona.

La carretera con panorámicas al Mediterráneo que atraviesa la Costa Brava / Istock / Kirk Fisher
La Costa Brava es, sin ningún lugar a dudas, una de las costas más espectaculares que se extienden, no solo en el litoral de la península ibérica, sino alrededor de todo el Mediterráneo. Como si de cicatrices en la tierra se trataran, las calas y playas que hay a lo largo de la costa tienen, en muchos de los casos, un carácter salvaje y bravo (quizás de ahí su nombre) que las convierte en portales a mundos secretos perfectos para escapar del mundanal ruido.

Uno de los enclaves más impresionantes del Mediterráneo se extiende en la Costa Brava / Istock / LUNAMARINA
Dos de los pueblos más bonitos y conocidos de la Costa Brava, y bien merecido que lo tienen, son Tossa de Mar y Sant Feliu de Guíxols. Ambos se ubican en el límite costero del Espacio Natural Protegido del Massís de Cadiretes – l’Ardenya, que les confiere un entorno natural privilegiado como ningún otro. Este hecho provoca que los pueblos estén prácticamente aislados del resto del mundo, pues el acceso se convierte en una tarea algo complicada. Por suerte, hay algunas pequeñas carreteras que llevan hasta ellos, siendo la GI-682 una de éstas.

Adriana Fernández
Carretera al fin del mundo
A pesar de que su punto de partida se encuentra en la localidad de Blanes, el trecho más espectacular de la carretera GI-682 es el que une las villas de Tossa de Mar y Sant Feliu de Guíxols. El tramo, que se extiende cerca de 23 kilómetros, recorre la línea de la costa que separa los dos pueblos. Perfectamente adaptando su trazado a la orografía del terreno, la carretera tiene a un lado las montañas del Massís de Cadiretes, mientras que al otro tiene el azul brillante del Mediterráneo como telón de fondo.
Estas panorámicas son la compañía perfecta para el trayecto, el cual tiene una duración aproximada de 45 minutos y es perfecto para hacer tanto en coche, como en moto o en bici – aunque si optas por este último, recuerda ir con cuidado y respetar las normas de tráfico.

Tossa de Mar es uno de los pueblos más bonitos del litoral catalán / Istock / Xantana
Entre las curvas del recorrido, además, se esconden cantidad de calas y vecindarios en los que hacer una parada y refrescarse en el agua fresquita que baña su orilla; para esto, tan solo hace falta tomar cualquiera de los desvíos que hay en los lados de la carretera y que conducen hasta estos rincones mágicos. Algunas de las calas a las que te puedes acercar, y a cada cual más bonita, son la diminuta cala Bona, las calas Pola y Giverola (muy cerca de un camping), la cala del barrio de Salionç, o la cala Canyet, que esconde un puente de piedra que parece flotar sobre el mar.
Dos pueblos maravillosos
La única villa medieval fortificada que queda en la costa catalana, Tossa de Mar es uno de los pueblos de referencia de veraneo para las familias catalanas. Considerado uno de los pueblos más bonitos de toda España, Tossa es famoso sobre todo por su recinto amurallado, el cual se eleva frente al mar de manera esplendorosa. De carácter profundamente marinero, el pueblo esconde también un rico patrimonio histórico, en el que destacan la antigua iglesia gótica de Sant Vicenç, la villa romana de los Ametllers, o las encantadoras callejuelas de su casco antiguo.

Sant Feliu de Guíxols cuenta con playas de ensueño / Istock / Pablo Escuder Cano
Por su parte, Sant Feliu de Guíxols (conocido por su viral “alerta medusil”) es una antigua villa de pescadores que conserva el encanto de toda la vida. El monumento histórico más importante del pueblo es el monasterio, construido por monjes benedictinos a principios del siglo XVIII y cuyo elemento más destacado es la románica Porta Ferrada. Muy interesante es también el conjunto modernista que hay en el pueblo. Pero si por algo brilla Sant Feliu de Guíxols es por sus playas, algunas de las mejores de toda la Costa Brava.
- El pueblo de 350 habitantes ideal para escapar del calor: en el corazón del Valle del Roncal, cerca de la frontera con Francia, está rodeado de infinidad de rutas de senderismo
- El refugio de Juan del Val y Nuria Roca (55 y 54 años) es un pueblo abulense donde sueñan con envejecer: 'Esta casa es mi lugar favorito del mundo ahora mismo
- El refugio de Rosario Flores (62 años) es una pedanía gaditana de 480 habitantes: caminos de tierra, dunas vírgenes y el Faro de Trafalgar como único vecino en el horizonte
- El refugio de Rozalén (40 años) es el 'pueblo de las cascadas' al que ha vuelto a vivir tras frenar su carrera: 'Necesito estar en mi pueblo, con la gente que quiero
- El refugio de Sandra Barneda (50 años) es el pueblo de su padre, escondido en el Empordà: 'He pasado muchos veranos de mi vida aquí; le tengo un gran cariño
- El pueblo de Girona con una playa de agua dulce en plena montaña: casas de piedra, balcones de madera y uno de los rincones más refrescantes del Pirineo catalán
- El pueblo de 800 habitantes en Asturias ideal para huir del calor extremo: conocido por su tradición quesera, conserva una iglesia de origen románico y sirve como puerta de entrada a los Picos de Europa
- El refugio de Malú (44 años) en verano es un maravilloso pueblo de origen medieval: en el corazón de la Sierra de Gredos, tiene un impresionante patrimonio histórico y un castillo del siglo XV