La cara más famosa de la España antigua nació en Alicante, viajó a París y está en Madrid: la historia de una dama que sigue intrigando a los historiadores

Tras su hallazgo, fue vendida de manera inmediata a los franceses, y estuvo expuesta en el Louvre durante más de cuatro décadas.

Esta pequeña escultura está considerada la gran obra maestra del arte íbero.
Esta pequeña escultura está considerada la gran obra maestra del arte íbero. / Istock

Una de las obras escultóricas más célebres del mundo está en Madrid, bajo custodia del Museo Arqueológico Nacional. Sin embargo, esa ciudad no es su verdadero lugar de origen. Fue hallada en una preciosa ciudad a orillas del Mediterráneo y tanto su historia como el porqué de su existencia siguen siendo un misterio. 

La preciosa ciudad del Mediterráneo a la que pertecene esta escultura.

La preciosa ciudad del Mediterráneo a la que pertecene esta escultura.

/ Istock

Ya han pasado más de cien años del hallazgo de la Dama de Elche, esa fabulosa obra tallada en piedra localizada de manera casual a solo cinco kilómetros de la ciudad, en el fascinante yacimiento arqueológico de La Alcudia, en 1897.

Adriana Fernández

Se la considera una obra maestra del arte íbero, precisamente por encontrarse en la ciudad de Ilici (esa misma que después, en tiempos del imperio romano, pasaría a llamarse Iulia Ilici Augusta) y con tallada en piedra también ilicitana, concretamente de la cantera de El Ferriol, a menos de diez kilómetros del yacimiento donde fue encontrada. 

Un hallazgo casual que pasó a la historia

La historia es casi tan famosa como su rostro. Fue un joven campesino, Manuel Campello, quien encontró la escultura de manera fortuita mientras estaba realizando trabajos agrícolas en su finca. Lo que él pensaba que era solo una piedra, resultó ser una escultura que representaba un busto femenino

El yacimiento de La Alcudia, donde se encontró la Dama de Elche.

El yacimiento de La Alcudia, donde se encontró la Dama de Elche.

/ Istock

Cuando los arqueólogos acudieron al lugar del hallazgo, se dieron cuenta de que el enterramiento había sido premeditado: la dama estaba inclinada, dentro de un semicírculo de losas protectoras que de alguna manera delimitaban un hueco de almacenaje suficiente para acogerla de manera segura en su interior. 

Después, ese hueco se rellenó de arena procedente de una vecina playa de Elche, La Marina; y eso fue lo que precisamente permitió a la Dama llegar a nuestros días con buena parte de su policromía casi intacta. 

La arena de playa sirvió para protegerla bajo tierra durante siglos hasta que fue encontrada.

La arena de playa sirvió para protegerla bajo tierra durante siglos hasta que fue encontrada.

/ Istock

De España a Francia

Y aquí empieza el gran viaje, porque la Dama apenas estuvo una semana en Elche. Tras el inusual hallazgo, fue vendida a un arqueólogo francés que se la llevó a París. Eso explica que la escultura haya estado expuesta, durante más de 40 años, en el museo del Louvre. Hubo que esperar hasta 1941, en plena Segunda Guerra Mundial, para que la Dama regresara a España, y lo hizo en ferrocarril, a través de una de las estaciones de tren más bonitas del mundo

Llegó a España pasando por una de las estaciones de tren más bonitas del mundo.

Llegó a España pasando por una de las estaciones de tren más bonitas del mundo.

/ Istock / Carlos Soler

Se instalaría (ahora sabemos que solo de manera temporal) en el Museo del Prado, donde permaneció hasta 1965. Y de ahí, al Museo Arqueológico Nacional de Madrid, donde reside ya de manera oficial. 

Lo curioso es que, durante todo este tiempo, apenas ha vuelto a pisar su ciudad de origen, Elche. Tan solo lo ha hecho en dos ocasiones: la primera, en 1965, con motivo de una exposición de cultura ibérica; y la segunda, en 2006, cuando se inauguró el Museo Arqueológico y de Historia de Elche (MAHE). 

Una misteriosa obra de más de 15 millones de euros

Lo más conocido del busto femenino de la Dama de Elche es, posiblemente, su peinado, con dos moños recogidos, uno a cada lado del rostro, y con una diadema sobre la frente. Se sabe también que tiene unas dimensiones no demasiado grandes: 56 centímetros de alto, 49 de ancho y unos 37 de profundidad (en su base), y pesa alrededor de 65 kilos. 

Se piensa que puede tratarse de una pieza funeraria, algo así como una urna para contener cenizas de un difunto, posiblemente de la mujer del escultor, quien la representó de manera idealizada tras su muerte. Y en cuanto a la fecha de su creación, los estudios dicen que puede situarse en torno a los siglos V y IV a.C

De lo que no hay duda es de que se trata de una pieza de gran trascendencia para la cultura española, tanto por la pieza en sí, como por sus idas y vueltas, lo que la convierten en una de las obras más viajeras de la historia de España. quizá por eso es tan popular, y quizá por eso vale más de 15 millones de euros (según su póliza aseguradora). 

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