La espectacular Capilla Sixtina que se oculta en el centro histórico de Valencia: es el doble de grande que la de Miguel Ángel en Roma
Es, posiblemente, uno de los lugares más fascinantes para visitar en la ciudad.

Cuando pensabas que ya lo habías visto todo de Valencia… ¡zasca! Porque, a no ser que ya supieras la existencia de este inesperado lugar, es más que probable que este descubrimiento no lo hayas visto venir ni de lejos.
Los secretos muy bien guardados es lo que tienen, que no los descubres hasta que no estás encima de ellos. Y es lo que le pasa a este lugar, conocido por ocultar en su interior la que dicen ser la Capilla Sixtina de Valencia.
Se esconde en un minúsculo callejón de uno de los barrios de moda del centro histórico de Valencia: El Carmen. ¿Dónde? En una iglesia, convertida en uno de los mejores testimonios de la evolución arquitectónica y artística de la ciudad.

Dónde está la Capilla Sixtina de Valencia
Levantada en el siglo XIII, esta iglesia es una de las primeras parroquias cristianas de Valencia. Dos siglos más tarde experimentó una gran reforma en clave gótica: fue entonces cuando se construyó una impresionante bóveda de crucería en la nave central.
Y, casi sin saberlo, se estaba construyendo el gran lienzo en blanco para la transformación barroca que viviría esta iglesia en el siglo XVII y que la convertiría en uno de los lugares más fascinantes de toda la ciudad.

Porque nadie sospecha, a menos que sepa lo que hay, que en el interior de una pequeña iglesia de entrada minúscula y casi clandestina situada al fondo de un callejón que parte de la calle Caballeros (una de las más emblemáticas del centro histórico de Valencia), se encuentra una capilla de exuberante decoración barroca y dimensiones descomunales.
Cómo es la Capilla Sixtina de Valencia
Si la iglesia de San Nicolás de Bari y San Pedro Mártir es comparada con la Capilla Sixtina del Vaticano y no es para menos. Sus extraordinarios frescos barrocos (para curiosos diremos que narran episodios de la vida de sus patrones, San Nicolás de Bari y San Pedro Mártir) cubren una superficie de dos mil metros cuadrados.

O lo que es lo mismo: el doble de espacio pintado que la gran obra maestra de Miguel Ángel en Roma. Un ‘horror vacui’ de manual que cubre de suelo a techo. Y aunque las comparaciones son odiosas, en este caso son inevitables.
Es uno de los templos más emblemáticos de Valencia
Las pinturas fueron diseñadas por el artista Antonio Palomino y ejecutadas por su discípulo Dionís Vidal casi dos siglos después que las del Vaticano (suponemos que la influencia era enorme). Pero su belleza y su calidad es de tal magnitud, que el sobrenombre de Capilla Sixtina no le viene nada grande.

Se puede descubrir en una experiencia inmersiva que ofrece “una nueva y emocionante forma de conectar con el arte, la historia y la espiritualidad de uno de los templos más emblemáticos de Valencia”, como señalan desde Visit Valencia. Sin duda, un lugar que hay que ver para creer.
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