El pequeño pueblo a 1 hora de Madrid que parece la Capadocia de Turquía: un bonito paraje natural ideal para una escapada

No hace falta viajar demasiado lejos para descubrir maravillas naturales tan bonitas como esta que está al lado de Madrid.

La Capadocia de Turquía también puede estar en Madrid
La Capadocia de Turquía también puede estar en Madrid / Istock / Hydromet

Uno de los paisajes más icónicos de Turquía, si no el que más, es el de la región de Capadocia, en plena meseta de Anatolia. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, este lugar se ha hecho famoso por la curiosa forma de su paisaje: formaciones rocosas blancas, ciudades subterráneas en pronunciados valles y picos que parecen sacados de un auténtico cuento de hadas. Aunque realmente provienen de erupciones volcánicas de hace millones de años.

Aquel suceso facilitó el asentamiento de pueblos durante las edades del Bronce y del Hierro. La historia de esta región turca comenzó hace ya diez millones de años, cuando la lluvia y el viento empezaron a esculpir los restos de lava que cubría toda la región de la Anatolia central. Por la zona pueden visitarse puntos como los Valles de Göreme, las 'chimeneas de las hadas', las ciudades subterráneas, el Museo Guray de Cerámica o las Colinas de Uchisar.

La Capadocia en un precioso pueblo de Madrid

Sin duda, es una de las maravillas más impresionantes de la Tierra, pero a veces también un tanto inalcanzable para algunos que aún no conocen la Capadocia madrileña. A una hora de la capital española aparecen unas formaciones que nada tienen que envidiar a las otomanas y que, además, se encuentran al lado de uno de los pueblos más bonitos de la comunidad. Se trata de Cárcavas de Valdepeñas de la Sierra, que puede alcanzarse recorriendo una ruta que comienza en Patones de Arriba.

El Valle rojo de la Capadocia turca

El Valle rojo de la Capadocia turca

/ Istock / iridica

Esta preciosa aldea es un ejemplo perfecto de la arquitectura negra de la zona, caracterizada por la utilización de pizarra en sus construcciones. La ruta para alcanzar las Cárcavas es de ocho kilómetros y el camino va oscilando entre Madrid y Guadalajara, pues se encuentra en la frontera de sendas provincias. Arranca en la Presa del Pontón de la Oliva, una construcción del siglo XIX cuyo entorno permite aparcar el coche para seguir a pie.

Vista sobre el pueblo de Patones de Arriba

Vista sobre el pueblo de Patones de Arriba

/ Istock / siete_vidas

Antes de alcanzar las Cárcavas nos topamos con puntos como la ermita de la Virgen de la Oliva, un templo que data de los siglos XII y XIII y que durante muchos años estuvo adscrito a la Iglesia Magistral de Alcalá de Henares. Pertenece a la Lista Roja de patrimonio en peligro de desaparición, pero todavía pueden contemplarse las ruinas de lo que un día fue. Cerca se puede visitar la cueva del Reguerillo, la más importante de la Comunidad de Madrid debido a su interés científico y espeleológico.

Qué nos encontraremos en la ruta

El sendero está bien marcado durante todo el camino y es relativamente sencillo. Aunque al principio presenta algo de desnivel, luego el terreno se aplana y no presenta ningún problema para que casi cualquier persona pueda completarlo. El objetivo final son los miradores de las Cárcavas, desde donde se pueden contemplar esas formaciones geológicas arcillosas que adquieren tonos aún más anaranjados con la incidencia del sol sobre ellas.

Cárcavas de Valdepeñas de la Sierra

Cárcavas de Valdepeñas de la Sierra

/ Wikicommons. Rodelar

Si bien su parecido con la Capadocia turca es muy acusado, también se podría decir que se trata de un paisaje de otro planeta. Esas chimeneas y esos picos formados por la erosión del viento, la lluvia y el paso del tiempo durante millones de años demuestran que no es necesario salir de España para descubrir maravillas naturales únicas que encuentran hermanos casi gemelos repartidos por lo ancho y largo del mundo.

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