Cantabria, un viaje de película

Cantabria ha sido el plató de una gran lista de rodajes. Palacios, pueblos costeros con encanto, valles, playas y cuevas jalonan un recorrido cinéfilo por esta región.

Cecilia Vega
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Foto: D. R.

Quién no ha deseado pasar un verano en Comillas después de ver “Primos” (2011) de Daniel Sánchez Arévalo? Todas las aventuras y desventuras de Diego -Quim Gutiérrez- y sus primos se desarrollan en el interior de este singular pueblo costero al que viajan cuando a este le plantan en el altar. Allí, entre calles empedradas, casonas típicas y embarcaciones de pesca, se reencontrará con su infancia y con un amor del pasado. 

La playa de Comillas, el cementerio modernista coronado con el "Ángel Exterminador" de Llimona, el pintoresco puerto, la plaza de la Constitución, la iglesia de San Cristóbal, la plaza de la Fuente de los Tres Caños, El corro de San Pedro… Elijamos el punto que elijamos para comenzar la ruta por la villa, seguro pasaremos por alguna de las bellas localizaciones de este filme. 

También se lo pasará de película en…

Sánchez Arévalo (hijo del prestigioso ilustrador cántabro José Ramón Sánchez) regresó a Cantabria para rodar “Diecisiete” (2019). Pueblos como Santillana del Mar, Carmona (Cabuérniga), Cabezón de la Sal, Valdáliga y Viérnoles (Torrelavega), la Playa de Langre, el acantilado del Bolao y el Puente de Treto, son algunas de las localizaciones de esta bonita road movie.

Pero la predilección de productores y realizadores por tierras cántabras no es algo exclusivo del siglo XXI. El historial de películas rodadas en Cantabria desde 1918 -fecha en la que la Cantabria Film Commission fija el primero de la historia, “Los intereses creados”, de Jacinto Benavente, no ha dejado de sumar títulos, hasta superar el centenar. 

Destacan cintas míticas como “El Coloso de Rodas” (1960, Sergio Leone), que se rodó en Laredo; “Si fulano fuese mengano” (1971, Mariano Ozores), grabada en Castro Urdiales; “Alegre Ma Non Troppo” (1993, Fernando Colomo), cuya acción transcurre en el espléndido palacio de la Magdalena santanderino; “Airbag” (1997, Juanma Bajo Ulloa), que incorpora la centenaria imagen del Casino de Santander; y “Las locuras de Don Quijote” (2000, Rafael Alcázar), que tuvo como ubicación Santoña. 

Quien busque la casa de “Los Otros” (2001, Alejando Amenábar), deberá dirigirse a Las Fraguas, donde se levanta el palacio de los Hornillos. Aunque si el terror no es su género, quizá prefiera perderse por los Valles Pasiegos como Gildo (Juan Diego) en “La Vida que te espera” (2004, Manuel Gutiérrez Aragón) o adentrarse con Antonio Banderas en las cuevas de Altamira en “Altamira” (2016, Hugh Hudson).