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Ni el Caminito del Rey, ni el Camino de Santiago: la ruta más espectacular de España está tallada en la roca a lo largo de 22 kilómetros y atraviesa el corazón de los Picos de Europa entre acantilados de 400 metros

Esta ruta es sinónimo de caminar con un acantilado a los pies y el sonido del río y los animales siempre presente.

La ruta más espectacular de España está entre Asturias y León.

La ruta más espectacular de España está entre Asturias y León. / Istock

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Cimas rocosas, frondosos bosques y extensos pastos verdes que parecen sacados de otro planeta nos dan la bienvenida en las partes asturiana y leonesa de los Picos de Europa. Ahí mismo se abre paso uno de los senderos más populares y bellos de la zona. La Ruta del Cares pasa junto al río homónimo y también se conoce como 'la Garganta Divina', por estar en mitad de un desfiladero de 400 metros de profundidad.

Conecta el pueblo asturiano de Poncebos con el leonés Caín en un total de 22 kilómetros -ida y vuelta-, siendo uno de los itinerarios más espectaculares de toda España. En toda su extensión combina historia, geología, esfuerzo humano y paisaje natural. Porque si bien todo el entorno es naturaleza pura, la ruta fue creada por los seres humanos, tallada en la roca en su recorrido entero. Este camino que ya han pisado miles de pies, tiene su origen en 1916.

La ruta de senderismo más espectacular de España, según los expertos: pasa por acantilados de más de 2.000 metros y túneles excavados en la roca

Adriana Fernández

La necesidad de la mano humana

En aquel año se empezó a construir un canal de casi 9,5 kilómetros entre Caín y Carmeña que permitía transportar agua a la central hidroeléctrica de Poncebos. Supuso todo un desafío humano y técnico que duró seis años y se tradujo en 5.500 metros de túneles, transportes en barcazas por el canal, trabajadores durmiendo en cuevas y barracones y jornadas enteras con pólvora y herramientas manuales. En 1921 terminó y cambió por completo el entorno.

La garganta que cae hacia el río Cares

La garganta que cae hacia el río Cares / Istock / Miguel Perfectti

La economía y el estilo de vida en los pueblos por los que pasaba el canal cambiaron de un momento a otro. Otra de las grandes modificaciones fue en la geología, ya que se taló el que era el mayor bosque de nogales de Europa. Sin embargo, la senda no llegó hasta 1945, ante la necesidad de mantenimiento constante por parte del canal. Está excavada al borde del acantilado y cuenta con apenas un metro y medio de ancho, con más seguridad que el que había antes.

El inicio de la ruta del Cares en el pueblo asturiano de Poncebos

El inicio de la ruta del Cares en el pueblo asturiano de Poncebos / Istock / Miguel Perfectti

A día de hoy hay un servicio de transporte público a disposición de todo aquel que quiera completar la ruta del Cares, Bulnes, Tielve, Sotres y Pandébano, con salida desde Arenas. Y también hay un aparcamiento en Ovar, con unas 140 plazas y a 1,2 kilómetros de Poncebos. El objetivo es contribuir a "una visita más ordenada, segura y sostenible", favoreciendo la conservación del entorno, como indican desde el portal oficial de Turismo de Asturias.

La ruta desde diferentes puntos

La ruta comienza en Caín, el pueblo con la menor altitud del Valle de Valdeón, con solo 480 metros. Es algo que llama la atención porque desde allí la grandiosidad de los Picos de Europa se aprecia mucho más, pareciendo todavía más impactantes. Aunque también se puede aparcar junto al aparcamiento del funicular de Bulnes, en Poncebos. En esta segunda opción, se aprecia cómo la ruta va ganando altura hasta que aparece el Cares frente a nosotros.

El río Cares a su paso por Caín de Valdeón, el pueblo final de la ruta

El río Cares a su paso por Caín de Valdeón, el pueblo final de la ruta / Istock / JESUS DE FUENSANTA

El río va marcando el trayecto serpenteante en lo profundo del abismo, que cae entre enormes paredones de piedra caliza. En algunos tramos el camino está excavado en la roca y sin grandes desniveles. No es especialmente peligroso, pero hay que tener en cuenta que siempre está expuesto, por lo que se debe prestar mucha atención al entorno y al suelo. Pero solo cuando lo recorres de principio a fin, te das cuenta del porqué de su sobrenombre, la Garganta Divina.