Parece Noruega, pero es España: el desconocido pueblo en un desfiladero en el que solo viven 12 personas

El pueblo de Camarmeña demuestra, una vez más, que España ofrece una calidad inmejorable en el turismo natural.

Camarmeña. Picos de Europa, Asturias, España.
Camarmeña. Picos de Europa, Asturias, España. / Istock / ABBPhoto

En pleno Parque Nacional de los Picos de Europa encontramos un pueblo de esos que deben encabezar la lista de “lugares imprescindibles que visitar en España”; Camarmeña. Este lugar es una de las múltiples razones por las cuales cada vez más los españoles estamos valorando el turismo rural y nos estamos alejando de esos destinos populares que, aunque impresionantes, desgraciadamente están absolutamente masificados. Así que, ya sabes, únete a esta tendencia y descubre que no hace falta irse a Noruega, Italia u otros famosos lugares para disfrutar de un turismo rural de calidad. 

Situada a 426 metros de altitud, esta pequeña localidad del concejo de Cabrales ofrece una de las vistas más impresionantes del Naranjo de Bulnes, también conocido como Picu Urriellu, convirtiéndose en un destino imprescindible para los amantes de la naturaleza y la tranquilidad.

El acceso al Edén

Llegar a Camarmeña no es tarea sencilla, pero el esfuerzo se ve recompensado con creces. Si te pones a pensar, ¿no da más satisfacción llegar a un lugar cuando está más escondido? Nos gusta más sentir que somos los únicos en llegar al Edén…. 

Fotografía de la ruta del Cares.

Fotografía de la ruta del Cares.

/ Istock / daboost

Desde Poncebos, punto de inicio de la famosa Ruta del Cares, una carretera estrecha y serpenteante asciende por la ladera de la montaña, ofreciendo vistas espectaculares del desfiladero y de las cumbres circundantes. Este trayecto, aunque desafiante, es una introducción perfecta al aislamiento y la belleza que caracterizan a esta aldea. 

Un balcón al paraíso

Una vez ahí, dedícate a disfrutar. El Mirador de Camarmeña se presenta al servicio de todos los que conectamos con la naturaleza, siendo uno de los puntos culminantes de la visita. Desde allí, la vista del Naranjo de Bulnes es absolutamente sobrecogedora. Este emblema del alpinismo español, se alza imponente con la dignidad de quien sabe que desafía al cielo y es capaz de ofrecer un espectáculo natural que deja sin aliento… El mirador también permite contemplar la Canal del Tejo, ruta tradicional de acceso a Bulnes, y el desfiladero del Cares, una de las gargantas más impresionantes de Europa. ¡Para que luego digan que en España solo tenemos sol y playa!

Naranjo de Bulnes en Picos de Europa.

Naranjo de Bulnes en Picos de Europa.

/ Istock / JLGutierrez

Senderismo y naturaleza en estado puro

Para los amantes del senderismo, Camarmeña es un punto de partida ideal. Además de la cercana Ruta del Cares, considerada una de las más bellas de España, existen otros caminos menos transitados que permiten adentrarse en la naturaleza virgen de los Picos de Europa. La ruta hacia los Invernales de la Caballar, por ejemplo, ofrece una caminata tranquila entre prados y bosques, con vistas panorámicas que recompensan cada paso.

Camarmeña, un antiguo pueblo de los Picos de Europa.

Camarmeña, un antiguo pueblo de los Picos de Europa.

/ Istock / Ana del Castillo

Algunos tips

  • Acceso: Desde Arenas de Cabrales, tomar la carretera hacia Poncebos y, antes de llegar, desviarse hacia Camarmeña. La carretera es estrecha y empinada, por lo que se recomienda precaución al conducir.
  • Alojamiento: Dada la limitada capacidad de la aldea, es aconsejable buscar alojamiento en localidades cercanas como Arenas de Cabrales o Sotres.
  • Mejor época para visitar: La primavera y el otoño ofrecen temperaturas agradables y paisajes especialmente hermosos, aunque el verano también es una buena opción para quienes buscan rutas de senderismo más accesibles.

Un refugio para el alma

En un mundo donde la conectividad y la velocidad parecen dominarlo todo, lugares como Camarmeña ofrecen un respiro. Aquí, el tiempo se mide por el paso de las estaciones y el canto de los pájaros. Es un lugar para desconectar, para reconectar con uno mismo y con la naturaleza, y para recordar que la belleza a menudo se encuentra en los rincones más inesperados.

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