Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La calle donde mejor se come de La Rioja es un "laberinto de 60 sabores": cada bar esconde un pincho único, se ubica junto a un Bien de Interés Cultural y es conocida mundialmente como "La Senda de los Elefantes"

La concentración de bares en pocos metros, cada uno con su propio pincho, convierte esta calle en uno de los puntos más activos de Logroño.

La Calle Laurel funciona como un eje gastronómico

La Calle Laurel funciona como un eje gastronómico / Istock / t

En el centro histórico de Logroño hay una calle corta que concentra buena parte de la vida gastronómica de la ciudad: la Calle Laurel, que no destaca por su tamaño (apenas tiene 200 metros), sino por lo que ocurre a lo largo de ella. Aquí te encuentras un bar a cada paso que das y en cada parada que hagas podrás probar su especialidad.

Se encuentra en el centro histórico de Logroño

Se encuentra en el centro histórico de Logroño / Istock

En esta calle no es habitual quedarse en un solo bar. Lo normal es ir cambiando: entrar, pedir algo rápido, tomar un vino y seguir al siguiente. Ese ir y venir constante es lo que ha terminado dando fama a la zona.

Tiene 436 habitantes y las aguas termales gratis más espectaculares de España: así es el pueblo más bonito de La Rioja

Adriana Fernández

Un recorrido corto con muchas paradas

La Calle Laurel funciona como un eje gastronómico. A lo largo de la calle y sus alrededores (incluyendo zonas como la cercana calle San Juan, además de sus aledañas Albornoz, San Agustín y Travesía del Laurel) se concentran decenas de bares especializados.

Dependiendo de cómo se delimite de la zona, la cifra exacta de locales cambia, pero suele hablarse de más de 60 en conjunto. De ahí viene esa idea de “laberinto de sabores", ya que, además, cada bar tiene su propio pincho de referencia. En muchos casos, es prácticamente lo único que se pide, y no es el tipo de sitio donde uno va a estudiarse una larga carta.

La identidad de cada bar se construye alrededor de una elaboración concreta que se repite durante años y que puede ir de las más típicas (como champiñón, pincho moruno, tortilla de patata u oreja de cerdo) a otras con nombre propio como "el cojonudo", "el zorropito" o "el triskel".

Cada bar tiene su propio pincho de referencia

Cada bar tiene su propio pincho de referencia / Istock

No se trata de elegir entre muchas opciones, sino de saber qué especialidad corresponde a cada bar. Por eso es habitual ver a la gente desplazándose continuamente, enlazando un local con otro.

El origen del nombre: la “Senda de los Elefantes”

Si sumamos toda esa variedad de pinchos a que aquí la idea es acompañarlos por el vino de la región, es fácil adivinar de donde viene el apodo de “Senda de los Elefantes”, que se utiliza desde hace décadas para referirse a la zona.

La explicación más extendida es sencilla: quien recorre varios bares seguidos acaba “saliendo como un elefante”, con trompa y a cuatro patas, en alusión al efecto acumulado de vinos y tapas.

No es una forma oficial ni institucional de llamarla, pero sí está profundamente asociada a la calle y a su forma de consumo.

A pocos metros de uno de los grandes referentes históricos de la ciudad

Ya que estás por la zona, no dejes pasar la oportunidad de acercarte a uno de los grandes puntos de interés de la capital riojana. No viene mal hacer esta parada para bajar un poco la comida y el vino, y más tarde seguir el recorrido.

Se sitúa junto a la Concatedral de Santa María de la Redonda

Se sitúa junto a la Concatedral de Santa María de la Redonda / Istock / 5

La Calle Laurel se sitúa junto al Paseo del Espolón y la Concatedral de Santa María de la Redonda, uno de los edificios más representativos de la ciudad. Este monumento, con origen en la Edad Media y de estilo gótico y barroco, está protegido como Bien de Interés Cultural.

Cuándo ir y qué tener en cuenta

Como es de esperar, la afluencia varía bastante según el momento del día. Las horas centrales y las noches, especialmente en fines de semana, concentran mucha más gente, por lo que espera tener que moverte más lentamente de un lugar a otro e incluso encontrarte colas en la puerta de algunos bares.

Si tu objetivo es probar cuantos más pinchos mejor, llega a primera hora o entre semana para que tu experiencia sea mucho más dinámica.