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La calle más bonita del mundo está en Andalucía y casi nadie la conoce: en un barrio Patrimonio de la Humanidad, la combinación perfecta entre historia y panorámicas y a los pies de la Alhambra

Porque no todas las calles bonitas salen en las guías de viajes.

Una calle llena de historia que pocos conocen todavía.

Una calle llena de historia que pocos conocen todavía. / Istock

¿Qué tiene que tener una calle para que sea considerada una de las más bonitas? Fachadas históricas, balcones llenos de flores, quizá suelo adoquinado y un encanto natural que la haga especial. Hasta ahí todo de acuerdo. 

Sin embargo, hay calles que no reúnen todas estas cualidades y, sin embargo, son lugares que hay que tener en el radar de sitios por los que, sí o sí, hay que pasar una vez en la vida para admirar su importancia desde dentro. 

Le pasa a esta calle de Granada, tan discreta y pequeña que difícilmente suele aparecer en las guías de viajes. Pero le sobra encanto para figurar entre los lugares imprescindibles que hay que ver si estás de viaje por la ciudad de la Alhambra

En un barrio Patrimonio de la Humanidad

De fachadas blancas inmaculadas y un suelo empedrado de trazado irregular, la calle del Agua es una de los lugares más pintorescos y de mayor relevancia histórica de la ciudad de Granada. 

Y no solo porque se encuentre en el icónico barrio del Albaicín, el más antiguo y emblemático de Granada, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y con vistas privilegiadas al palacio de la Alhambra (el mirador de San Nicolás, uno de los más famosos, está a solo unos metros de la calle). 

Es su valor histórico el que hace que esta calle sea una imprescindible en cualquier viaje a Granada: fue una calle vital para el desarrollo y pervivencia del barrio desde época islámica y hasta bien entrado el siglo XX. 

Se dice pronto, pero si la calle del Agua es importante es porque era el lugar donde se encontraban los baños árabes más grandes de Granada. Estaban justo en ese lugar donde se encuentra la plaza Larga con la cuesta de la Alhacaba, abastecidos por la acequia de Aynadamar. 

Si la calle del Agua se conoce así es precisamente porque por ella discurría un ramal de esa acequia que abastecía los baños árabes, de ahí el nombre de la calle, famosa por el caudal de agua que siempre corría cuesta abajo por ella. 

Los baños árabes más grandes de Granada

A pesar de los años, la calle no ha perdido un ápice de encanto, en parte porque por el centro de la calle, bastante empinada, sigue presentando un canal central que recuerda su pasado, cuando por ella circulaba el agua hasta el hamman. 

El espíritu islámico también sigue presente en su trazado, lleno de quiebros y salientes, con fachadas de cal blanca y balcones sobre estructuras de madera, aleros para alojar imágenes religiosas y jabalcones. Y la estética granadina es inconfundible, con macetas de cerámica popular que recuerdan a cada paso que estamos en uno de los lugares más pintorescos de Granada.