La calle más bonita de Cataluña te permite pasear por una ruta milenaria: sigue el trazado de la Vía Augusta, está en un barrio judío y es Bien de Interés Cultural
En el Carrer de la Força se cruzan Roma, la Edad Media y la Girona actual en un recorrido declarado Bien de Interés Cultural.

En el entramado del Barri Vell de Girona hay una calle que concentra siglos de historia y resume el pasado de la ciudad mejor que cualquier museo. No es la más ancha ni la más luminosa, pero sí una de las que más memoria guardan. El Carrer de la Força coincide con el eje principal del primer recinto urbano de Gerunda, la ciudad romana fundada en el siglo I a. C. Desde sus orígenes, este trazado estructuró el núcleo primitivo asentado sobre la colina y ha condicionado el crecimiento posterior del casco antiguo. Lo que hoy parece una calle medieval fue, en realidad, la columna vertebral del primer asentamiento romano.

Su nombre hace referencia a la Força Vella, el antiguo recinto fortificado que protegía ese primer núcleo amurallado. “Força” significaba fortaleza en catalán medieval, y el término quedó asociado a esta parte elevada y estratégica de la ciudad. La calle atraviesa precisamente ese espacio fundacional, lo que explica tanto su relevancia histórica como su continuidad en el urbanismo de Girona.
Sobre el antiguo eje romano de la ciudad
La ciudad se levantó en un punto estratégico del paso natural entre la península ibérica y el resto de Europa, articulado por la gran vía romana que recorría la costa mediterránea: la Vía Augusta. La calle no reproduce exactamente el trazado interurbano de esa vía, pero sí formaba parte del sistema viario que conectaba la ciudad con esa arteria principal.
Todavía hoy se conservan restos de la muralla romana integrados en edificios medievales y modernos, con grandes sillares perfectamente escuadrados que evidencian su origen clásico.
El corazón del Call judío
Durante la Edad Media, el Carrer de la Força se convirtió en el eje principal del Call, el barrio judío de Girona. Entre los siglos XII y XV, la comunidad judía gerundense fue una de las más relevantes de la Corona de Aragón y dejó una huella profunda en la vida cultural y económica de la ciudad.

Las escaleras estrechas, los patios interiores y los pasadizos que verás al recorrerla responden en parte a esa organización medieval (claro, eso también implica asumir el desnivel y bajar y subir escalones, pero merece la pena). Las viviendas se adaptaban a la topografía y a la muralla, creando un espacio recogido que aún hoy transmite una sensación de intimidad poco frecuente en centros históricos tan visitados.
En esta misma calle se encuentra el Museo de Historia de los Judíos, ubicado en el antiguo centro de la comunidad. Conserva lápidas originales del cementerio judío de Montjuïc y documentación que ayuda a entender la importancia cultural y económica de este colectivo hasta su expulsión en 1492.
Un conjunto protegido que define Girona
El Carrer de la Força forma parte del conjunto histórico de Girona, declarado Bien de Interés Cultural, y articula buena parte del Barri Vell. A lo largo del recorrido aparecen palacios renacentistas, restos románicos y elementos góticos que evidencian la superposición de estilos.
Muy cerca se alzan la Catedral de Girona y los Baños Árabes, dos de los monumentos más emblemáticos de la ciudad. Sin embargo, es esta calle la que conecta todos esos puntos. Sin ella, el casco antiguo sería una suma de edificios.
Lo que hace especial al Carrer de la Força no es únicamente su estética de piedra y pendiente, sino haber sido vía romana, centro del poder medieval, corazón del barrio judío y, hoy en día, uno de los paseos imprescindibles de Cataluña.
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