Esta cala secreta de la Costa Brava esconde unas preciosas casitas de pescadores: son lo más bonito que verás este verano

Cala s’Alguer no sólo es un rincón idílico para pasar una mañana de verano, sino también representa un pequeño testimonio de la historia viva de la Costa Brava.

Situada a escasos kilómetros del municipio de Palamós, Cala s’Alguer parece haberse detenido en el tiempo.
Situada a escasos kilómetros del municipio de Palamós, Cala s’Alguer parece haberse detenido en el tiempo. / Istock / estivillml

La Costa Brava sigue siendo uno de esos destinos que año tras año consigue enamorar a viajeros de todo el mundo. Su combinación de aguas turquesas, acantilados de difícil acceso y pueblos con encanto la han convertido en una auténtica joya del litoral catalán. Sin embargo, más allá de los destinos conocidos como Tossa de Mar, Calella de Palafrugell o Cadaqués, existen rincones menos explorados que aún conservan la esencia más pura del Mediterráneo. Uno de ellos es una cala escondida que podría considerarse uno de los secretos mejor guardados de esta zona: Cala s’Alguer.

Adriana Fernández

Situada a escasos kilómetros del municipio de Palamós, Cala s’Alguer parece haberse detenido en el tiempo. Para llegar hasta ella hay que caminar unos 10 minutos por un tramo del Camí de Ronda, el antiguo sendero que recorre toda la costa gerundense. Lo primero que llama la atención al llegar a esta pequeñísima cala no es el color esmeralda del agua, sino las preciosas casitas de pescadores que la custodian desde hace siglos.

Cala s’Alguer.

Cala s’Alguer.

/ Istock

Cala s’Alguer no sólo es un rincón idílico para pasar una mañana de verano, sino también representa un pequeño testimonio de la historia viva de la Costa Brava. Estas casitas fueron en su día los refugios de pescadores locales, pero a día de hoy algunas siguen siendo utilizadas como residencias de verano por descendientes de aquellas familias. Otras, en cambio, permanecen cerradas como pequeñas cápsulas del tiempo.

Declarada Bien Cultural de Interés Nacional por la Generalitat de Cataluña, Cala s’Alguer forma parte de uno de los pocos núcleos de arquitectura tradicional marinera que se mantienen intactos. Y es que las normas de protección son estrictas: está prohibido construir nuevas edificaciones o alterar la estética de las casas originales. Esto ha permitido que el paisaje conserve su autenticidad y que el turismo no haya desvirtuado su esencia.

Una experiencia para los sentidos

A diferencia de otras calas más concurridas, aquí el ambiente invita a la reflexión. Uno de los momentos más mágicos en esta cala gerundense se produce cuando llega el atardecer, cuando la caída del sol tiñe las fachadas de las casas y las barcas parecen flotar.

No resulta raro de ver a artistas con su caballete, fotógrafos profesionales o parejas simplemente sentadas en las rocas disfrutando de este espectáculo visual. Y es que esta cala secreta de la Costa Brava nos recuerda que todavía existen paraísos donde el tiempo parece detenerse.

La forma más fácil de llegar a esta idílica cala es aparcar en la zona del Camping Internacional de Palamós y seguir el sendero señalizado del Camí de Ronda. El recorrido es bastante sencillo y apto para las familias. Eso sí, al ser una cala sin arena y de acceso limitado, no está adaptada para personas con movilidad reducida.

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