Ni Burgos, ni Toledo: el edificio más emblemático del gótico español está en Valencia, es Patrimonio de la Humanidad y tiene su origen en el medievo
Ni siquiera es una catedral ni un edificio de carácter religioso, sino una construcción civil con fines comerciales levantado en época medieval.

Si hay un edificio que marcó el monumentalismo en Europa durante la baja época medieval, fueron las catedrales, sin duda. Sin embargo, es curioso que una de las obras más representativas del gótico de nuestro país sea precisamente una obra civil, y no religiosa.

Es el vivo ejemplo y el gran emblema de la riqueza que alcanzó la región en pleno Siglo de Oro, allá por el siglo XV, justo en ese momento en el que el Mediterráneo se convirtió en la gran vía comercial y de negocio con las Indias. Pista definitiva que nos lleva directos hasta Valencia, la ciudad en la que se levanta la Lonja de la Seda.
El gran icono de Valencia
El nombre de esta gran joya del gótico valenciano nos pone en la pista de lo que fue y lo que representó para la sociedad de la época este descomunal edificio. Es el resultado directo de la prosperidad comercial que consiguió la ciudad de Valencia en el siglo XV, de ahí que la lonja se convirtiera en el gran símbolo de poder para atraer comerciantes a la ciudad.

La industria textil fue uno de los grandes motores económicos de Valencia durante esa época, y la seda, su gran combustible. Era uno de los principales productos con los que se comerciaba en este edificio, de ahí que se lo conociera con ese nombre. Aunque su denominación oficial era Lonja de Mercaderes.

Monumento Nacional y Patrimonio de la Humanidad
La lonja está situada en el centro histórico de la ciudad, a solo unos pasos del Mercado Central de Valencia y el Templo de los Santos Juanes, ocupando un espacio de casi 2.000 metros cuadrados.
Aunque es su altura lo que más llama la atención de quienes la visitan y pueden verla por dentro: la sala de Contratación o Salón Columnario alcanza más de 17 metros de alto, y es sin duda el espacio que mejor transmite la singular monumentalidad de la lonja valenciana, obra maestra del gótico civil valenciano.

Se trata de una sala de belleza hipnótica, que se ha mantenido en un estado prácticamente intacto de conservación, a pesar de los años. Está dividido en tres naves longitudinales, y cinco transversales, con ocho columnas exentas sobre las que se apoyan las bóvedas del techo.
No es de extrañar que esté declarada Monumento Nacional y que sea Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, posiblemente el mejor reconocimiento a su enorme valor arquitectónico, escultórico e histórico.
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