Ni Buitrago, ni Patones: el pueblo medieval más bonito de Madrid es conocido como el Osaka español
En la madrileña sierra del Rincón descubrimos un pequeño pueblo en el que el tiempo parece haberse detenido.

Cuando el viajero se propone una escapada a la sierra Norte de Madrid, son numerosos los pueblos que pueden capturar su atención. Buitrago de Lozoya, por ejemplo, es uno de los más visitados gracias a su muralla de origen árabe, envuelta por las aguas del río Lozoya. Además, cuenta con un museo con obras de Picasso y, en verano, se convierte en un enclave ideal para aplacar los calores gracias a una gigantesca piscina de más de 4.500 metros cuadrados.
Otro de los pueblos que suele estar siempre en la lista de favoritos de aquellos exploradores que se animan a conocer la sierra Norte de Madrid es Patones. A tan solo 60 kilómetros del centro de la capital, sorprende gracias a sus calles empedradas y sus casas de pizarra negra que nos trasladan a otro tiempo.

Un pueblo medieval en la sierra Norte de Madrid
Hoy, en cambio, nos trasladamos hasta el valle de la Puebla, a los pies de la sierra del Rincón, a unos 110 km de Madrid, para descubrir el pueblo medieval más bonito de Madrid. Un municipio que muchos viajeros ya conocen como el Osaka español. Bienvenidos a Puebla de la Sierra.
Lo primero que llama la atención cuando el viajero pone un pie en Puebla de la Sierra es su tamaño. A pesar de ser uno de los municipios más extensos de la Comunidad de Madrid (con 57,7 kilómetros cuadrados), aquí se conocen todos, puesto que el pueblo cuenta con algo menos de 100 vecinos. Eso sí, algunos más que en el pueblo más pequeño de la provincia. Paseando entre sus calles, nos enteramos de que su origen se remonta al siglo XII, cuando se comenzaron a crear poblaciones estables en la Comarca de Buitrago por razones defensivas.

También es curioso descubrir que Puebla de la Sierra, o el Osaka español, no siempre fue conocido con ese nombre; de hecho, antaño era para sus vecinos Puebla de la Mujer Muerta, debido a la ubicación en la que se asienta a los pies de varios cerros que parecen el perfil del cuerpo de una mujer yacente.
¿Y qué tiene que ver este pueblo madrileño con Osaka?
El pueblo de Puebla de la Sierra está hermanado con la ciudad nipona de Osaka. Y todo gracias a Federico Enguía, artista del pueblo. Hace ya unos cuantos años, este creador tenía un bonito proyecto cultural para su pueblo y se lo contó a su galerista. Este tenía relaciones con Japón y, desde el país del Sol Naciente, no dudaron ni un instante en llevar a cabo este hermanamiento, donando más de 200 obras para el que hoy es uno de los pocos museos japoneses que hay en Europa.
El viajero que se anima a descubrir este bello enclave de la sierra del Rincón también suele sorprenderse con el conocido como valle de los Sueños, un espectacular museo al aire libre que acoge 31 esculturas donadas por artistas de todo el mundo en un recorrido de poco más de un kilómetro alrededor del municipio.
Y, ya en el centro urbano, debemos perdernos entre sus calles empedradas y sus robustas casas que parecen desafiar el paso del tiempo. Llegamos hasta la parroquia de la Purísima Concepción, edificio que data del siglo XVII y se compone de tres naves separadas por arcos de medio punto. También nos detenemos en la plaza Mayor, que nada tiene que envidiar a otras plazas de pueblo en las que nos pasaríamos toda la tarde viendo a los lugareños pasar.

También en la Osaka española hay un frontón, una pista deportiva, un consultorio médico o la casa consistorial. Y si el viejo quiere pasar aquí la noche, el pueblo cuenta también con una hospedería.
La patrona de Puebla de la Sierra no es la Purísima Concepción, sino la virgen de los Dolores, que cuenta con una coqueta ermita a las afueras del pueblo, saliendo hacia Robledillo. Erigida en 1564, perteneció a la cofradía de la Vera Cruz y, junto a ella, podemos contemplar una interesante fuente árabe. También en las inmediaciones es posible distinguir diversos tinados, edificaciones que servían a los pastores para resguardar al ganado de las bajas temperaturas del invierno que se viven en la sierra.

Y, para que la visita al pueblo medieval más bonito de Madrid sea completa, el explorador no debería irse sin descubrir los alrededores. Desde el pico de La Tornera (a 1.865 metros), que lo convierte en uno de los municipios más elevados de la comunidad hasta el cercano embalse de El Atazar, la sierra Norte de Madrid es el marco ideal para desconectar del bullicio de una capital con tanto movimiento como la ciudad de Osaka.
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