Un verano muy "primaveral" en Brihuega: bienvenidos al festival de la lavanda

El festival de la lavanda, en Brihuega (Guadalajara) destaca por su belleza. Contemplar la floración de esta planta y cómo tiñe los campos de violeta es una experiencia única. Además, solo es posible vivirla una vez al año. Pero ¿en qué consiste exactamente esta celebración?

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Foto: Shutterstock

Brihuega se sitúa a unos 100 kilómetros de Madrid y cuenta con campos dedicados al cultivo de la lavanda. Los agricultores de la zona llevan 30 años dedicándose a esta labor. La idea provino desde la Provenza francesa, en la cual arraiga bien esta planta. Al comprobar que las condiciones de la localidad eran similares, no dudaron en empezar a plantarla. Esto permitió que el pueblo pudiera superar sus dificultades económicas.

En la actualidad, existen unas mil hectáreas dedicadas a la lavanda, lo que da pie a un espectáculo de color en cada floración. Más allá de la producción de perfumes y jabones, el desarrollo de las flores se ha convertido en un reclamo turístico. Los campos se llenan de color en el mes de julio, un momento que favorece la actividad turística gracias al buen tiempo.

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El festival de Brihuega se celebra en la segunda quincena de julio. Se compone de conciertos al aire libre entre los campos de lavanda. A la hora de acudir, debemos ir vestidos por completo de blanco. Además, participan estrellas consagradas, como es el caso de Café Quijano, Pitingo o Estrella Morente. Esto ha ayudado a catapultar la popularidad de la festividad.

Más allá de los conciertos, se organizan visitas guiadas por los campos. Estas duran una hora y corren a cargo del ayuntamiento de la localidad. Se llevan a cabo de viernes a domingo entre las 19 y las 20:30 por tres euros. El horario está diseñado para aprovechar el atardecer, momento en el que se realza la belleza de la lavanda. También se realizan actividades como talleres, exposiciones o vuelos en globo.

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Este festival permite disfrutar de la belleza plena de la naturaleza. Disponemos de varias opciones para ver los campos, sea a ras de suelo o en el cielo con un globo. En cualquier caso, merece la pena contemplar como el lila se va apoderando del paisaje, en especial durante la puesta de sol. Es una experiencia que solo podemos tener una vez al año, por lo que hay que aprovecharla al máximo.

En definitiva, el festival de la lavanda en Brihuega es una oportunidad única, un ejemplo de cómo una población se ha enfrentado con éxito a sus problemas económicos. No solo aprovechan el cultivo para todo tipo de fines, sino que le han dado una vertiente turística de gran interés. Sin duda, una visita que se quedará en la memoria.