El bosque de sabinas mejor conservado del mundo está en España: árboles de más de 14 metros de alto, 5 de diámetro y casi 2.000 años de antigüedad

Pasear por entre los árboles de este maravilloso bosque es como hacer un viaje al pasado.

Un bosque del pasado que ha llegado a nuestros días
Un bosque del pasado que ha llegado a nuestros días / Istock

Tenemos la suerte, aquí en España, de poseer un patrimonio natural variado y excelentemente conservado, del cual podemos disfrutar en cualquier época del año, pues su oferta de paisajes es infinita.

El territorio español goza de una gran variedad en su flora

El territorio español goza de una gran variedad en su flora

/ Istock / Wirestock

Uno de los enclaves naturales más peculiares que encontramos en el territorio es el de los sabinares, conformados por sabinas albares, un curioso árbol famoso por su capacidad para sobrevivir en zonas de una dureza climática extraordinaria, donde las enormes variaciones de temperatura entre el día y la noche, con inviernos secos y veranos todavía más secos, parecen no afectarle para nada.

Adriana Fernández

El mejor ejemplo de este bosque que encontramos en todo el mundo se encuentra en Castilla y León, en la provincia de Soria, en una reserva natural que alberga algunos de los ejemplares más longevos del mundo.

Un bosque muy testarudo

En un terreno calcáreo, situado a unos mil metros de altitud, se extiende a lo largo de 30 hectáreas la Reserva Natural del Sabinar de Calatañazor. Con ejemplares que superan los 14 metros de altura y casi 2.000 años de antigüedad, no sorprende que este bosque esté considerado una reliquia del Terciario.

El sabinar fue declarado reserva natural en el año 2000

El sabinar fue declarado reserva natural en el año 2000

/ Istock / Jose Luis Alvarez Esteban

Es habitual que la sabina albar, con una excelente resistencia al frío y la aridez, se encuentre en extensiones poco densas, con entre 15 y 30 sabinas por hectárea. Por eso el Sabinar de Calatañazor es una verdadera excepcionalidad, pues por cada hectárea se dan entre 150 y 200 sabinas, siendo así el sabinar de mayor densidad del mundo.

Los botánicos consideran la sabina como un fósil vivo, una superviviente de la Era Terciaria, cuando aprendió a adaptarse a territorios secos y calizos, hasta la actualidad. Esto hace que pasear por el Sabinar de Calatañazor sea prácticamente como entrar en una máquina del tiempo al pasado.

La mejor opción para recorrer este enclave tan único es, evidentemente, a pie. A través de su relieve llano, uno puede perderse por entre estos gigantes del pasado, además de descubrir, si se va con sigilo, alguno de los habitantes de este bosque tan especial; entre otros, en este paraje conviven tejones, corzos y jabalíes.

El bosque se encuentra a tan sólo 3km del pueblo de Calatañazor, y es perfecto para descubrir en familia

El bosque se encuentra a tan sólo 3km del pueblo de Calatañazor, y es perfecto para descubrir en familia

/ Istock / Jose Luis Alvarez Esteban

Unos alrededores de película

Para llegar al bosque desde el pueblo de Calatañazor tan solo hace falta dirigirse hasta el aparcamiento que hay a la entrada del pueblo y buscar el sendero señalizado como PR-O-3. Al final de un tranquilo y agradable sendero de tres kilómetros aparece por fin el sabinar.

Pueblo medieval de la época románica que ha sido declarado Conjunto Histórico-Artístico, Calatañazor es un pequeño pueblo de calles empedradas y plazas con soportales, donde el elemento que más llama la atención son las vigas de madera de sabina visibles en las fachadas.

En 1965, el director estadounidense Orson Welles escogió el pueblo para rodar algunas de las secuencias de su película Campanadas a Medianoche, pues, incluso hoy en día, parece que Calatañazor se ha quedado enclavado en el siglo XI, época en que se sitúa la historia. Así, sus pequeñas y estrechas calles, la pequeña ermita de la Soledad, la antigua iglesia, e incluso los restos de su castillo se convirtieron en el escenario para las aventuras del príncipe Hal y Falstaff.

Calatañazor es también escenario de leyenda, pues cuenta la tradición que fue aquí que Almanzor, uno de los generales más poderosos del Califato de Córdoba y conocido como “El Victorioso”, fue derrotado en una batalla en el año 1002. A raíz de esta derrota surgió el dicho “En Calatañazor, donde Almanzor perdió el tambor”.

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