El bosque andaluz sumergido en niebla: catalogado como una de las diez maravillas naturales de Europa, alberga yacimientos arqueológicos que datan del Paleolítico
En el sur de la Península Ibérica se conservan auténticas maravillas como el único bosque subtropical de Europa, con yacimientos arqueológicos y un sinfín de flora y fauna en su interior.

La infinidad de ecosistemas de los que disfrutamos en España suponen un auténtico privilegio natural incluso para los viajeros más expertos. En el sur, como un último latido vegetal de tiempos remotos, se conserva la que muchos consideran como la última selva subtropical de Europa, una de las 10 maravillas del continente. Este es un pulmón verde que se extiende entre Cádiz y Málaga y que, con más de 170.000 hectáreas protegidas, se alza como uno de los bosques más valiosos del planeta. ¿Sabes de qué paraje estamos hablando?
Declarado Parque Natural en 1989, aunque reconocido ya décadas antes como Reserva Nacional de Caza en su sector malagueño, el Parque Natural de Los Alcornocales es un territorio que se despliega en horizontes casi interminables. Cada día, al amanecer, una niebla espesa se descuelga por las laderas como si buscara abrazarlo todo, mientras que a mediodía, la luz se filtra entre las copas de los árboles, creando unos paisajes llenos de pureza.
Las especies más particulares de este valioso bosque de la Península Ibérica
La humedad, casi constante, crea un microclima capaz de sostener especies que uno esperaría encontrar en selvas lejanas. En cuanto a vegetación, son muy famosos los canutos, profundos barrancos por los que discurren ríos que fluyen hacia el Mediterráneo y el Atlántico. En su interior prospera una vegetación de aspecto casi prehistórico. Aun así, tal y como su nombre indica, en estos montes reina el alcornoque, dueño y señor del bosque. Su corteza rugosa convive con madroños, labiérnagos y aladiernos.

Mientras tanto, queda claro que la fauna es otro de sus tesoros: ciervos, ginetas, corzos, nutrias, buitres leonados planeando sobre las peñas y, en época de migraciones, miles de aves cruzando el cielo rumbo a otros continentes. Hasta 18 especies de rapaces vigilan desde las alturas el territorio.

Los yacimientos arqueológicos del Paleolítico
Estos yacimientos se esconden en las cuevas del Tajo de las Figuras, que se encuentran muy cerca del lugar donde hasta mediados del siglo pasado estaba el monumental humedal interior conocido como Laguna de la Janda. Aquí mismo se encuentran, desde hace ya más de un siglo, unas pinturas rupestres que tenían como peculiaridad principal el gran protagonismo de las aves, algo extraño si lo comparamos con otros casos como Altamira o Montecastillo, en Cantabria.

En esas muestras de arte de finales del paleolítico se identifican más de una veintena de especies diferentes de aves. Las pinturas fueron descubiertas en el año 1913 por un pastor, que lo comunicó al médico de Benalup. Éste lo puso en manos de investigadores que rápidamente organizaron una expedición que duró más de una década. ¡Pero no fue lo único! También hay pinturas rupestres en Laja Alta, en Jimena de la Frontera, dentro del Parque Natural:: son las primeras representaciones gráficas de barcos en el Mediterráneo occidental.
Qué se puede hacer en el único parque subtropical de Europa a día de hoy
Este universo natural invita tanto a la contemplación como a la aventura. Se puede practicar descenso de cañones, navegar en piragua, explorar sus restos arqueológicos o incluso elevarse en globo aerostático para contemplar el parque desde el cielo. O si eres de los que disfrutan de los planes sencillos, simplemente caminar bajo los alcornoques centenarios, observar cómo cada uno se descorcha cada nueve o diez años y entender que este prodigio natural es algo que debemos cuidar para siempre.
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