El bonito pueblo medieval declarado Bien de Interés Cultural que se esconde en Extremadura: casas de pizarra, pasadizos secretos y menos de 100 habitantes
A los pies de la Sierra de Gata, es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura típica extremeña.

En un rincón remoto entre Cáceres y Salamanca, se encuentra uno de los pueblos más bonitos de España, y también más desconocido. Su situación limítrofe, casi en tierra de nadie, a los pies del Parque Natural de las Batuecas-Sierra de Francia, hace que pase desapercibido para la mayoría de viajeros. Eso, y que apenas llega a los cien habitantes.

Sin embargo, como todo en la vida, la calidad no se mide por el tamaño. Y es que, en sus apenas 30 kilómetros cuadrados que ocupa el pueblo, se esconde un bellísimo casco histórico declarado Bien de Interés Cultural.
Se trata de un entramado de callejuelas y pasadizos secretos, de bodegas subterráneas y caseríos adaptados a la pendiente de la ladera en la que se levantan sus casas, en una colina en el corazón de la Sierra de Gata, de la que toma su apellido.

Es uno de los pueblos más bonitos de Cáceres
Estamos en Robledillo de Gata, un pueblo de casas de piedra, madera y barro, y característicos tejados de pizarra, seña de identidad de la arquitectura popular de esta zona situada al norte de la provincia de Cáceres; tan al norte, que está casi en el límite con la provincia de Salamanca.
A poco más de hora y media desde la preciosa ciudad medieval de Cáceres, y a solo 50 kilómetros de la hermosa Ciudad Rodrigo, Robledillo de Gata ha sabido mantenerse casi inalterable con el paso de los años, llegando hasta nuestros días con la típica estética tradicional serrana.

La mejor muestra de la arquitectura popular
Robledillo de Gata es posiblemente una de las mejores muestras de arquitectura popular y doméstica que se conservan en la provincia de Cáceres, como señalan desde la Diputación. Un pueblo de carácter ancestral que muestra cómo era la forma de vida antaño en este rincón de Extremadura.
Se percibe en sus fachadas, que presentan el tradicional voladizo abalaustrado de madera, y cubiertas con teja árabe. Gruesos muros que, en las esquinas, suelen mostrar lajas de pizarra, una piedra abundante en la zona. Balconadas corridas, secaderos con balaustrada, puertas de acceso adinteladas, escalones de piedra para acceder a las casas… detalles que hacen que pasear por sus calles parezca un viaje al pasado.

Aunque si hay algo que llama y mucho la atención en el entramado de Robledillo es la estrechez de sus calles y la amplitud de los aleros de los balcones: cuando ambas circunstancias se unen, se produce una especie de pasarela que conecta las dos fachadas de una misma calle a través de pasadizos en altura, mostrando una de las estampas más icónicas del pueblo.
Qué ver en este precioso pueblo
Entre sus edificios más significativos hay que destacar su arquitectura religiosa, siendo la Iglesia Parroquial de la Asunción su obra cumbre. Un edificio del siglo XVI, de estética renacentista y pórtico con forma de arco, en el que sobresalen diez columnas y artesonados de estilo mudéjar en la sacristía, “una de las joyas más preciadas de este templo rural”, apuntan desde la Diputación de Cáceres.
Si a ello le sumamos la talla del cristo yacente barroco que hay en el altar, perteneciente a la escuela de Gregorio Fernández, sobran los motivos para planear ya una escapada hasta este bonito rincón del norte de Cáceres.
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