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El rincón más bonito de Málaga no es Ronda: es un pueblo blanco con mosaicos, de origen morisco y con uno de los centros históricos más extraordinarios de Andalucía

Sin dejar que la belleza de Ronda caiga en el olvido, viajamos hasta uno de los pueblos blancos más icónicos de Málaga.

Es uno de los pueblos más bonitos de todo Andalucía

Es uno de los pueblos más bonitos de todo Andalucía / Istock / Alexe Marcel

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Los pueblos blancos andaluces son lo más cercano a un sueño hecho realidad. Históricamente, la cal se utilizaba en las fachadas exteriores de las viviendas para reflejar el sol y mantenerlas frescas durante el verano. Ahora se ha convertido en todo un símbolo de muchas partes de la región, como la Axarquía malagueña. Son varios los pueblos de esta zona que se caracterizan por su intenso color blanco, pero Frigiliana destaca por encima de los demás.

Suele decirse que Ronda es el pueblo más bonito de Málaga y se olvidan otros que cuentan con un encanto muy diferente y a la vez muy parecido. Sin desprestigiar a Ronda, pues su postal con el puente como protagonista nunca dejará de sorprender, nos adentramos en Frigiliana, en pleno Parque Natural de las Sierras de Almijara, Tejeda y Alhama. Su centro histórico destaca por su excelente conservación. Tanto, que está declarado Conjunto Histórico-Artístico.

Parece el norte de España, pero es Andalucía: el pueblo blanco repleto de belleza que es perfecto para una escapada de fin de semana

Adriana Fernández

De origen morisco y multicultural

Está considerado el conjunto arquitectónico popular de origen árabe más puro de toda la provincia. Es el punto de referencia de Frigiliana, con sus adarves, callejones ciegos que dan acceso a un grupo de viviendas privadas que forman parte del entramado urbano de origen morisco. Algunos de los más relevantes son el del Túnel o los de las calles El Zacatín, del Señor, la Huerta, del Peñón, del Cura Soto, de la Amargura o del Inquisidor.

Las calles encaladas de Frigiliana, en Málaga

Las calles encaladas de Frigiliana, en Málaga / Istock / Javier Jimenez Lopez

Dejando atrás la huella árabe, en un paseo por el centro nos topamos con otros edificios como el ayuntamiento o la iglesia de San Antonio. Además, desde la calle El Zacatín -el nombre hace referencia a que antiguamente allí se vendía la ropa- se obtiene una de las mejores fotografías de todo el pueblo. Cuenta con un desnivel considerable que se salva mediante escaleras de piedra, por lo que hacia abajo se ven las viviendas y hacia arriba las montañas de la sierra.

La foto más famosa de una calle de Frigiliana

La foto más famosa de una calle de Frigiliana / Istock / Jose Miguel Sanchez

Para conocer más a fondo la historia del pueblo, se puede seguir la ruta de las Doce Placas de cerámica, un recorrido por el casco antiguo que cuenta la sublevación de los moriscos, dedicando una calle a uno de sus grandes protagonistas, Hernando El Darra. Aunque quizá el mejor dato de Frigiliana y que invita -todavía más- a pasearlo de principio a fin es que por ninguna de sus calles hay tráfico de vehículos, tan solo por la calle Real.

De los miradores al castillo árabe

Si desde algunas de sus calles se ve la montaña, desde otras se ve el Mediterráneo, que se encuentra a unos ocho kilómetros del pueblo. El Mirador de la calle Santo Cristo es un punto privilegiado desde el que se contempla una panorámica espectacular de Nerja, el pueblo vecino, y el mar. Por otro lado, el Mirador del Callejón del Peñón también ofrece una vista de contrastes entre el paisaje montañoso y costero, marcando la dualidad de la región.

Las vistas desde Frigiliana hacia el Mediterráneo

Las vistas desde Frigiliana hacia el Mediterráneo / Istock / pabkov

Frigiliana cuenta con muchos más secretos, como que alberga el primer museo arqueológico de la Axarquía. Tienen un total de 125 piezas en exposición, de épocas que van desde el neolítico hasta finales del siglo XVI. Otro ejemplo más de la variedad de culturas que convivieron allí: cristiana, árabe y sefardí. Además, reserva un espacio al arte contemporáneo. Es una manera de complementar el interés que suscita el Barrio Mudéjar, declarado Bien de Interés Cultural.

La iglesia de San Antonio en Frigiliana

La iglesia de San Antonio en Frigiliana / Istock / Flavio Vallenari

También con otros puntos como El Ingenio, un edificio del siglo XVI que alberga la fábrica de miel de caña y que aún conserva la maquinaria de principios del siglo XX. O el Jardín Botánico de Santa Fiora, con especies endémicas de la zona. También la Fuente Vieja, del siglo XVII; los Reales Pósitos, almacenes de grano del XVIII; o el Castillo de Lízar, una fortaleza árabe ubicada en el cerro de la Sabina que se destruyó durante el asedio a los moriscos en 1569.