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La bellísima plaza Mayor que parece estar inspirada en el Partenón de Atenas: les separan 22 siglos y más de 2.000 kilómetros de distancia, pero son dos ejemplos de arquitectura que comparten proporción, geometría y equilibrio

Construida en pleno siglo XVIII, es una de las grandes obras del barroco español y un ejemplo de cómo los principios de la arquitectura clásica siguen presentes siglos después del Partenón.

Plaza Mayor de Salamanca.

Plaza Mayor de Salamanca. / Istock / Diego Grandi

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Basta cruzar uno de los arcos de la plaza Mayor de Salamanca para percibir una armonía difícil de explicar a simple vista. ¿No te da la sensación de que todo parece estar exactamente en su sitio? Detrás de esa impresión hay siglos de tradición arquitectónica y unos principios de proporción que, de una forma u otra, ya estaban presentes cuando los griegos levantaron el Partenón.

Plaza Mayor, Salamanca

Plaza Mayor, Salamanca / Ciudades Patrimonio de la Humanidad

Aunque la plaza y el Partenón fueron construidos con más de 2.000 años de diferencia y responden a contextos históricos completamente distintos, ambos comparten una misma aspiración: alcanzar la belleza a través de la proporción, la simetría y el equilibrio, principios que han marcado la arquitectura occidental desde la Antigua Grecia.

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Adriana Fernández

Una obra maestra del barroco que sigue las reglas de la arquitectura clásica

La plaza Mayor comenzó a construirse en 1729 siguiendo el proyecto del arquitecto Alberto de Churriguera y las obras se prolongaron hasta 1756, cuando el conjunto quedó prácticamente concluido bajo la dirección de otros maestros de la familia Churriguera y de Andrés García de Quiñones.

Si bien es cierto que pertenece al barroco español, no tiene ese exceso decorativo que suele asociarse a este estilo. Lo que realmente llama la atención es el rigor con el que fueron calculadas sus proporciones. Su planta, de forma prácticamente cuadrangular, la sucesión regular de 88 arcos de medio punto, la uniformidad de las fachadas y la altura constante de los edificios. De ahí que nos siga sorprendiendo esa sensación de equilibrio total.

La plaza Mayor de Salamanca: de día es bonita, de noche es pura magia.

La plaza Mayor de Salamanca: de día es bonita, de noche es pura magia. / Istock / t

Para más espectacularidad (y conseguir asombrarnos tres siglos después), los arquitectos recurrieron además a la piedra de Villamayor, una arenisca dorada que cambia de tonalidad con la luz del día y que es una de las señas de identidad de Salamanca.

¿Por qué recuerda al Partenón?

Como decíamos, la comparación con el Partenón no quiere decir que sea una inspiración directa (al menos no existe constancia histórica), sino que ambas construcciones comparten principios arquitectónicos.

El Partenón se levantó en el siglo V a. C. sobre la Acrópolis de Atenas y fue concebido por los arquitectos Ictino y Calícrates bajo la supervisión del escultor Fidias. Dicen que la belleza significa alcanzar la simetría y aquí el diseño se basa en relaciones matemáticas muy precisas destinadas a transmitir una sensación de perfección visual.

Esa misma búsqueda de la armonía aparece, salvando todas las distancias históricas y estilísticas, en esta plaza. En ambos casos sientes que las proporciones son naturales, pero detrás existe un complejo trabajo de cálculo geométrico.

Los especialistas en historia de la arquitectura suelen señalar que estos principios de orden, simetría y equilibrio constituyen una herencia directa de la tradición clásica grecorromana, reinterpretada una y otra vez a lo largo de los siglos por arquitectos de distintas épocas.

El mejor punto de partida para descubrir Salamanca

Más allá de su valor arquitectónico, la plaza Mayor de Salamanca, considerada una de las más bonitas de nuestra geografía, ha sido durante siglos el auténtico corazón de la ciudad y en ella se ha celebrado de todo, desde mercados hasta fiestas populares y actos oficiales.

Uno de sus elementos más característicos son los medallones que decoran las enjutas de los arcos y que explican, en cierto modo, parte de nuestra historia, pues en ellos aparecen representados reyes, escritores, militares y personajes históricos vinculados a España.

Bajo los soportales hay una gran variedad de cafeterías, librerías y comercios tradicionales que mantienen viva la plaza para que no sea solo un monumento, sino un espacio que todos podemos utilizar.

El centro histórico de Salamanca, patrimonio de la Humanidad.

El centro histórico de Salamanca, patrimonio de la Humanidad. / Istock / t

Es, además, la puerta de entrada al extraordinario patrimonio monumental de Salamanca. Desde ella apenas hay unos minutos de paseo hasta la Universidad de Salamanca, con su tan admirada fachada; la Casa de las Conchas, cubierta por más de 300 conchas de piedra; o las dos catedrales salmantinas, que conviven una junto a la otra formando uno de los conjuntos monumentales más singulares del país.

Si has paseado por ella por la mañana, acuérdarte de volver cuando cae la tarde y esa piedra de Villamayor que mencionábamos adquiere un tono dorado bajo la luz del sol. Una vez lo veas, entenderás perfectamente por qué muchos consideran la plaza Mayor de Salamanca una de las más bellas de Europa.