Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Esta Fiesta de Interés Turístico Nacional de Cantabria usa más de 150.000 pétalos de flor al año: se remonta a la Belle Époque y tiene carrozas monumentales

Su origen se remonta a la Belle Époque, en aquel momento en el que Laredo era uno de los destinos de veraneo favoritos de la aristocracia.

La batalla de las carrozas monumentales construidas en secreto durante meses que desaparecen en un día

La batalla de las carrozas monumentales construidas en secreto durante meses que desaparecen en un día / Istock

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Hay una fiesta en España que es un espectáculo: una guerra de color que usa como único arma las flores. Es la Batalla de las Flores de Laredo, en Cantabria, un auténtico prodigio de la artesanía efímera, porque aunque las composiciones florales se construyen durante meses, y en secreto, apenas se pueden contemplar durante unas pocas horas. 

Esta batalla es un espectáculo que merece la pena ver en vivo.

Esta batalla es un espectáculo que merece la pena ver en vivo. / Istock

Pero que nadie se imagine una batalla campal (en plan Tomatina de Buñol), porque lo que hace especial esta ‘guerra’ floral es el formato: se trata de un impresionante desfile de carrozas monumentales completamente revestidas con flores naturales, elaboradas durante meses y rematadas en apenas unas horas. No es de extrañar que esté declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional

El precioso pueblo del norte de España con murallas medievales que miran al Cantábrico: tiene un faro del siglo XIX, una estatua única y una gastronomía exquisita

Adriana Fernández

Una fiesta de la Belle Époque

El origen de esta fiesta de color y fragancia se remonta a los inicios del siglo XX. Fue en 1908 cuando Laredo comenzó con esta tradición. En aquella época, el pueblo era un elegante destino de veraneo de la burguesía del norte de España y las primeras ediciones no se celebraban en tierra, sino en el mar, aprovechando que buena parte de la población era marinera. Años más tarde, el desfile saltó del mar a la Alameda Miramar. 

Hoy en día se celebra el último viernes de agosto (en 2026 será el día 28) y las cifras son abrumadoras: más de 1,5 millones de flores naturales se utilizan cada año para decorar todas las carrozas que desfilan el día de la batalla, y las flores más utilizadas son dalias, margaritas y clavelones. 

Más de 1,5 millones de flores naturales se utilizan cada año

Más de 1,5 millones de flores naturales se utilizan cada año / Istock

Cada una de las carrozas que desfilan en la categoría principal puede llevar entre 150 000 y 180 000 flores cada una. Por si alguien se lo está preguntando ahora mismo, sí, cada flor se coloca una a una de manera natural, y se hace pocas horas antes de que tenga lugar el desfile. Por cierto: no se pegan, sino que se clavan sobre una base húmeda para que aguanten más tiempo frescas, antes de marchitarse para siempre.

Y luego está el tamaño: cada carroza puede alcanzar varios metros de altura y anchura, convirtiéndose en auténticas esculturas móviles cubiertas por completo de un gran manto de flor natural. En cada edición participan cientos de carrocistas, que tradicionalmente se reparten en diferentes agrupaciones familiares y vecinales, trabajando durante meses en el diseño de las estructuras y en la preparación de cada detalle. 

Son auténticas esculturas móviles y monumentales.

Son auténticas esculturas móviles y monumentales. / Istock

El secreto mejor guardado, al descubierto

El secreto mejor guardado de cada agrupación sale a la luz en la noche mágica. Así se llama al que posiblemente es uno de los momentos más especiales y emocionantes de la batalla de las Flores. Es la noche de la víspera del desfile. Durante toda la noche, vecinos y visitantes recorren los talleres abiertos contemplando cómo miles de flores frescas se van clavando una a una sobre las carrozas. Es un trabajo artesanal contrarreloj que apenas dura unas horas antes de que las flores empiecen a perder frescura. 

La fiesta culmina en un desfile por la Alameda Miramar, donde se congregan decenas de miles de espectadores en cada edición. Y no, no es un desfile sin más, no es un carnaval, sino un concurso donde cada año se premia el mejor trabajo artesanal, más cercano a la escultura artística que a un carnaval. 

La fiesta culmina en un desfile por la Alameda Miramar

La fiesta culmina en un desfile por la Alameda Miramar / Istock

Y aunque no es una fiesta única en el mundo (en Barranquilla, Colombia, se celebra una fiesta muy similar), si que es verdad que la calidad artesanal y el nivel de detalle con el que se trabaja en Laredo, unida a la técnica y a la monumentalidad, han convertido esta fiesta en un referente difícil de comparar.