El barrio más cordobés de Córdoba es el menos conocido: pegado a la Mezquita-Catedral, tiene una estrella Michelín y esconde un cocodrilo en una iglesia gótico-mudéjar declarada Bien de Interés Cultural
Descubrimos uno de los barrios más desconocidos de la emblemática e histórica ciudad de Córdoba.

El barrio de Córdoba con una iglesia gótico-mudéjar que esconde un cocodrilo / Istock / bbsferrari
Cada vez que viajamos a una ciudad nueva acostumbramos a cometer los mismos errores: nos centramos en descubrir los rincones de su casco antiguo y sus monumentos históricos más destacados, dejando de lado el resto de la ciudad, donde se cuece su verdadera esencia. Si nos fijamos en Córdoba, la gran mayoría de visitantes que se acercan suelen limitarse a la Mezquita-Catedral, el Alcázar y las ruinas romanas y de Medina Azahara. Pero más allá de estos, en Córdoba hay muchísimas más cosas por ver, cosas que a casi todo el mundo se le escapan pero que merecen mucho la pena ser descubiertas.

El Alcázar de los Reyes Cristianos / Istock / prognone
Este es el caso del barrio de Fuensanta, el cual se extiende en el límite sureste de la ciudad, a tan solo 20 minutos caminando de la Mezquita-Catedral. Proyectado junto al barrio del Santuario a mediados de la década de 1960, a simple vista puede parecer un simple barrio residencial; pero en sus calles se encuentran una impresionante iglesia de arquitectura gótico-mudéjar y uno de los tres únicos restaurantes de Córdoba que presumen de tener estrella Michelin.

Martín Álvarez
Un templo de apariciones
Situado en el límite entre los barrios de Fuensanta y el Santuario se erige la magnífica Iglesia de la Virgen de Fuensanta. Construida en el siglo XV, se trata de un impresionante santuario de estilo gótico-mudéjar erigido en lo que fue la antigua Huerta de Albacete, en el lugar exacto donde se apareció la Virgen. A pesar de que la marcada estética goticista del templo, durante mucho tiempo estuvieron prácticamente borradas debido a las intervenciones barrocas de siglos posteriores. Por suerte, las restauraciones de la década de 1980 le devolvieron parte de su imagen original.

La fachada principal del santuario / Antonio Montilla Lucena
El interior del santuario, dividido en tres cuerpos, acoge la imagen titular del santuario, una talla del siglo XV de una belleza extraordinaria. De gran belleza son también el camarín y la capilla del Sagrario, ésta última decorada con pinturas murales. En un lado al exterior del templo se erige el “Pocito”, un humilladero dedicado a la Virgen de arquitectura también gótica. El elemento más destacado de esta construcción es su cúpula estrellada.
El cocodrilo Dundee
A través de una puerta lateral realizada en piedra y con un arco apuntado enmarcado por alfiz construida en el siglo XVII se accede al patio de la iglesia, que en un lateral tiene un pórtico con seis arcos de ladrillo sobre columnas pétreas. Pero el elemento que más llama la atención del patio es el caimán embalsamado que cuelga de la pared.
Aunque su llegada a la ciudad suele estar envuelta de leyendas (en las que se dice que apareció remontando el Guadalquivir), la realidad es que el caimán fue un simple regalo de ultramar, traído desde América junto a una costilla de ballena, el caparazón de una tortuga, una sierra de pez sierra, y muchos otros objetos exóticos.
Uno de tres
En el centro del barrio, en la calle del Compositor Serrano Lucena, se halla uno de los únicos tres restaurantes en toda la ciudad de Córdoba a los que se les ha otorgado una estrella Michelin. Se trata del restaurante Choco, cuyo espacio de elegante minimalismo mantiene la autenticidad inherente a los negocios de toda la vida. Capitaneando los fogones está Kisko García, uno de los máximos exponentes de la gastronomía andaluza actual que decidió vincular el restaurante familiar al barrio que le vio crecer.
Su carta se basa en las materias primas locales, de temporada y ecológicas. Aquí, la memoria se transforma en creación, y la cocina de barrio se viste de alta gastronomía, eso sí, sin perder su alma en ningún momento. Además de disponer de un menú a la carta, el restaurante ofrece dos menús degustación – Barrio antiguo y Kisko García –, cada uno con sus propios platos y una personalidad única.
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