Los baños árabes mejor conservados de Europa están en esta ciudad de Andalucía en la que querríamos quedarnos a vivir
Son también los más grandes de España: se extienden a lo largo de más de 450 metros cuadrados.

Los grandes legados de la historia no siempre están a simple vista, sino que permanecen ocultos a ojos de todos hasta que la casualidad vuelve a ponerlos en el foco de todas las miradas. De hecho, pueden pasar años, siglos incluso, hasta que son descubiertos de nuevo, como en el caso de los baños árabes mejor conservados de toda Europa.

Fueron los árabes quienes, durante ese periodo de la historia en la que se instalaron en la península Ibérica, pusieron en marcha una tradición que todavía hoy tiene plena vigencia: la de los baños árabes o hammams. Esas saunas de baños de vapor herederas directas de las populares y originales termas romanas.
Pues bien, resulta que en el sur de España están los que se consideran los baños árabes mejor conservados de toda Europa. Son los Baños Árabes de Jaén, una joya de la arquitectura musulmana, hoy declarada Monumento Nacional, y que, sin embargo, fue ‘borrada’ de la historia tras la reconquista cristiana. Pero empecemos por el principio.
Qué son los baños árabes
Los Baños Árabes de Jaén se construyeron en el siglo XI, como un lugar de higiene, encuentro y relajación. Esa era la misión de este tipo de estructuras, concebidas como sitios para darse un baño de purificación religiosa y social antes de la oración.

Se estructuraban en salas de calor, templadas y frías, siendo el origen del ritual de sudoración, exfoliación y relajación para bienestar físico y mental que todos conocemos hoy de cualquier centro wellness o spa urbano.
Dónde están los baños árabes mejor conservados de Europa
Los Baños Árabes de Jaén se dividen en cuatro salas que juntas ocupan una extensión de 450 metros cuadrados, lo que los convierte en los más grandes de España y en los mejor conservados de toda Europa.
Se encuentran en el sótano del Palacio de Villardompardo, un palacete levantado a finales del siglo XVI en lo que hoy es el casco antiguo de Jaén. Y se edificó justo encima del hammam, que estuvo en marcha hasta el siglo XIII, es decir, hasta la reconquista cristiana.

Tras ese momento, los baños desaparecieron, pero no sus instalaciones, que se usaron para otras funciones, como la de tenerías (talleres de transformación de pieles de animales en cuero). Así fue durante los siglos XIV y XV, y algunos de sus restos todavía se conservan hoy en las salas Templada y Caliente.
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Y después llegó el mencionado el conde de Villardompardo, Fernando de Torres y Portugal, que edificó sus palacete sobre los restos del hammam y de las tenerías, lo que favoreció que quedaran ocultos entre los cimientos y los sótanos durante varios siglos más.

Fue ya en el siglo XX cuando se redescubrieron los baños, o mejor dicho, una parte de ellos. Un descubrimiento clave que sirvió para reconocer su valor y declararlo Monumento Nacional. Y así han llegado hasta nuestros días, con sus cuatro salas restauradas y convertidas en Centro Cultural. En su interior, un Museo de Arte y Costumbres Populares y un Museo de Arte Naïf imprescindibles en la ciudad de Jaén.
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