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El balneario modernista que parece un palacio con aguas curativas: del siglo XIX, con propiedades para el estrés, jardines y arquitectura de la época de Gaudí

Si buscas una pausa a media hora de Barcelona, este balneario te ofrece un viaje en el tiempo entre aguas mineromedicinales y pabellones señoriales.

El balneario modernista que parece un palacio con aguas curativas y arquitectura de la época de Gaudí

El balneario modernista que parece un palacio con aguas curativas y arquitectura de la época de Gaudí / Wikimedia Commons / Enfo

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En 1840, la moda de "tomar las aguas" empezaba a enganchar a la burguesía catalana y Joan Blancafort Llavina decidió abrir una humilde casa de baños en La Garriga. Empezó con apenas cuatro bañeras. Casi dos siglos después, ese rincón del Vallès Oriental se ha transformado en un gran hotel y spa termal rodeado de jardines.

Balneario Blancafort

Balneario Blancafort / Wikimedia Commons / Enfo

Pero, claro, nada es como en inicio y el éxito hizo de ese pequeño lugar algo mucho más grande. El edificio que vas a encontrarte hoy es el resultado de décadas de ampliaciones. A finales del siglo XIX, la casa original se quedó pequeña y sumó habitaciones, salones de baile, espacios de hidroterapia y una larga galería de baños. Por aquel entonces, La Garriga ya se había convertido en el destino favorito de los veraneantes barceloneses, que buscaban combinar los beneficios del agua con unos días de descanso lejos del humo de la capital.

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Redacción Viajar

El despegue definitivo del Blancafort llegó en 1860, cuando el manantial fue declarado de utilidad pública. A partir de 1876, las obras se aceleraron para darle forma de verdadero complejo sanitario y de ocio de cuatro plantas.

Aquella galería llegó a contar con 12 cabinas individuales de baño, duchas y áreas específicas de tratamiento. Pero la gente no venía solo por salud, aunque fuese la idea de origen, sino que venía a ver y dejarse ver. Por eso, el recinto sumó habitaciones, un café, salón de fiestas y zonas de encuentro social, todo alrededor de un gran jardín central que acabó dando al conjunto esa presencia imponente que no ha perdido.

En su época dorada, los jardines contaban con paseos a la sombra, una pérgola para conciertos, capilla y hasta zonas para practicar deporte. La idea era ofrecer un espacio pensado para estancias largas. Algo así como un resort de 5 estrellas surgido de una pequeña casa de baños.

Balneario Blancafort en La Garriga

Balneario Blancafort en La Garriga / Wikimedia Commons / Martinge636

Ese ambiente cautivó también a los intelectuales de la época y escritores como Eugeni d'Ors pasearon por estos mismos caminos y, de hecho, se ve que aquí encontró inspiración para su célebre Oceanografía del tedio. El balneario acabó integrado de lleno en el movimiento modernista que transformó el pueblo a partir de 1900.

Al igual que al inicio, cuando Blancafort tuvo la idea de abrir este lugar, el verdadero motivo para escaparse a La Garriga sigue estando bajo el suelo. El agua brota del subsuelo a temperaturas superiores a los 60ºC, cargada de minerales con propiedades terapéuticas. Puedes disfrutar de ella a través de circuitos térmicos, piscinas y masajes diseñados para aliviar la tensión, relajar los músculos y combatir el estrés del día a día.