El balneario más espectacular de España tiene más de 200.000 metros cuadrados de piscinas termales: aguas medicinales en pleno Valle de Ricote
Relajarse nunca ha sido tan fácil como en este precioso balneario de Murcia.

Las civilizaciones más antiguas e incluso antes de considerarse civilizaciones utilizaban las aguas medicinales con fines terapéuticos. Descubrieron la importancia del bienestar físico y mental y cómo la naturaleza podía ayudar a lograrlo. La vida entonces era mucho más relajada, abrazaban los poderes curativos del agua hasta que dejaron de hacerlo. El siglo XIX supuso un renacer para los balnearios, esta vez de lujo, y renacieron auténticas joyas.
Con el paso del tiempo, los seres humanos han vuelto a enfocarse en el bienestar y la salud holística, considerando los spas y balnearios lugares donde disfrutar de uno mismo y relajarse al máximo. En España, los romanos dejaron una importante huella en este ámbito -y en otros muchos-, pero hay lugares que, anteriormente, ya poblaron los íberos, descubriendo las propiedades de las aguas termales. Es lo que sucedió en Archena, en la Región de Murcia.
La historia de uno de los balnearios más curiosos de España
Los orígenes del Balneario de Archena, ubicado en el precioso valle de Ricote, se remontan al siglo V a.C., de la mano de los pobladores íberos. Aunque fueron los primeros en utilizarlas oficialmente, se cree que ya las usaban en la Prehistoria. Este curioso lugar se convirtió en un lugar de paso obligado en la ruta comercial hacia el centro de la península, así que no eran pocas las personas que hacían una parada ahí para descansar durante unas horas o incluso varios días.

Años más tarde, los romanos también aprovecharon sus propiedades medicinales. En el interior del balneario se encuentra una lápida que reza en latín: "Cayo Cornelio Capito y Lucio Heio Labeo, Duoviros [alcaldes], se encargaron de restaurar los acueductos por un decreto de los decuriones [pleno municipal] y ellos mismos dan fe". Tras los romanos, en el siglo XVI pasa a manos de la Orden de San Juan de Jerusalén y su fama comienza a crecer.
Se consolidó como uno de los balnearios más importantes de todo el país y, más aún, de Murcia, sobre todo gracias a las reformas que acometió Fernando VII tras la Guerra de la Independencia en el siglo XIX. Entre 1850 y 1878 se dio forma al balneario que hoy conocemos, cuando ya era propiedad del Vizconde de Rías. Aunque se siguen añadiendo mejoras como la decoración árabe que recuerda a la Alhambra de Granada o el patio de luces con una cúpula y ornamentado con elementos nazaríes.
El balneario a día de hoy
Lo que ahora podemos encontrar no dista demasiado de aquello. Este lugar es una anomalía termal con aguas a 52,5ºC en un complejo que ocupa 200.000 metros cuadrados. Estas aguas tienen una composición química clasificada como sulfurada-sulfatada-clorurada-sódica-cálcica, lo que la hace perfecta para tratar afecciones reumatológicas y musculoesqueléticas, así como problemas respiratorios, condiciones dermatológicas y estrés.
Aquel lugar que empezaron a explotar los íberos, se articula alrededor de jardines salpicados de palmeras, naranjos y laureles. Completan el complejo tres hoteles -Termas, Levante y León- algún que otro restaurante y el Casino, que dejó de usarse como tal antes de la Guerra Civil. Tiene varias piscinas termales, zonas de spa, circuitos y la posibilidad de acceder a tratamientos personalizados. ¿Quién sería capaz de decir que no a un plan así?
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