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Asturias, un otoño para escuchar el bosque y el mar

La naturaleza calma, no solo por su belleza natural y sus aromas únicos, sino también por sus murmullos. Vente a Asturias desde cualquier parte de España. Aprovecha los nuevos trenes de alta velocidad o las múltiples conexiones aeroportuarias nacionales, y el otoño asturiano te renovará el cuerpo y el ánimo gracias a sus colores, llenos de paz y calidez.

Cabo de San Emeterio
Cabo de San Emeterio / Noe Baranda

Tiene algo de milagroso. Basta con adentrarse en un sendero boscoso o asomarse a un acantilado con vistas al Cantábrico para sentir el estrés esfumarse y las preocupaciones diarias volatilizarse. Y si de naturaleza se trata, el Principado de Asturias es inagotable, perfecto para perderte si buscas relajación profunda o para encontrarte si quieres reunirte con los tuyos o con gentes nuevas.

¡Y qué lugares! Hay algo majestuoso, por ejemplo, en observar la costa desde la cumbre de una montaña asturiana durante estos meses. Una sensación de pequeñez mezclada con otra, paradójica, de grandeza. Dos lugares excepcionales donde comprobarás esta experiencia única: el Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias (declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco) y la Reserva Natural Integral de Munieḷḷos. Trenzando con rutas que recorren vestigios glaciares, castañares asturianos o viñedos.

Atardecer Playa Penarronda

Atardecer Playa Penarronda

/ Pablo López

Descubre el paisaje asturiano

¿Sabes que el paisaje asturiano concentra más de cien tonalidades de verde distinguibles por el ojo humano? Añade a ese colosal abanico cromático el que va del amarillo otoñal al marrón, pasando por el envero de los granates, que el otoño regala cada día y cada tarde, haciendo que no necesites ningún filtro en el teléfono o en la cámara de fotos porque es imposible hermosear estampas así.

Si te gustan especialmente las localidades en altura, puedes desplazarte hasta el Puertu (en Leitariegos), a 1.550 metros de altitud. Hace siglos, sus habitantes recibían privilegios del rey por atender a los viajantes durante los duros y nevados inviernos; por mantener el paso abierto para comerciantes locales, y para viajantes como tú. Lo entenderás cuando desciendas el sobrecogedor valle glaciar de la Reserva Natural Parcial de Cueto de Arbas y descanses al pie de sus recónditas lagunas naturales.

Picos de Europa desde el Bosque de Pelono

Picos de Europa desde el Bosque de Peloño

/ Alejandro Badia

Naturaleza protegida

La lista de espacios donde escuchar tus pisadas tranquilas, inspirar con ganas y abrir los párpados es inmensa. Solo con las que portan título patrimonial, abruma: siete reservas de la biosfera (el 1% del planeta) y cinco parques naturales asturianos, de distinta belleza y personalidad: Picos de Europa, Somiedo, Redes, la Reserva de la Biosfera Oscos-Eo, el Parque Natural de las Ubiñas-La Mesa, y el Parque Natural de Ponga (más los dos mencionados anteriormente). Cada uno, con su flora variada, fauna, ambiente, fragancias, paisanaje, rutas y demás ocios activos o tranquilos. Y por supuesto, con su espectacular gastronomía, que con el cambio de estación nos devuelve a los pucheros, los guisos lentos, los asados, las recetas antiguas. En chigres de aldea, o en las ciudades de tamaño justo donde pasear y entrar en un restaurante, un teatro, un museo o en cualquier espectáculo permite improvisar sin andar estresado buscando en el teléfono.

YDRAY Observacion de fauna

Observación de fauna

/ Juan de Tury

Y de ahí, a la costa, claro, que en otoño no es tanto playa como comunión íntima con la arena y el mar. Los acantilados orientales, de Pimiango a Tazones, despejan a la vista su sublime paisaje kárstico. El litoral occidental regala playas agrestes, para pasear con un ánimo panorámico. ¿Te gustan los deportes acuáticos? Hay decenas de escuelas deportivas que, en esta época, te ayudarán a aprender o mejorar con un trato tan personal como profesional.

El senderismo, el cicloturismo asturiano, el surf… Las actividades que nos cambian el ritmo cardiovascular, que hacen que nuestro corazón bombee de una manera más lógica, más amable, adquieren su verdadero sentido cuando la cabeza se siente a gusto, en entornos que nos hacen olvidarnos un poco de nosotros mismos y admirar lo excepcional que es, en realidad, el mundo.

En Asturias no necesitarás auriculares. Podrás quitártelos nada más bajar del AVE o del avión, que ahora te llevan al paraíso en tiempo récord desde casi todas las comunidades de España. Esa será tu única aceleración. Una vez llegues y te alojes en cualquiera de los muchos establecimientos rurales de calidad superlativa, y te lances a caminar, pedalear, escalar, ir en canoa, o a lo que te apetezca ese día, todo será calma total, disfrute y vida. No corras, pero vente al paraíso natural.

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