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Una de las antiguas siete capitales de Galicia y Patrimonio de la Humanidad: el lugar donde la repostería artesana es "un viaje directo a la infancia"

Uno de los municipios más bonitos del norte conserva una repostería artesana que ha pasado de generación en generación y que completa la travesía del viajero después de visitar su maravilloso patrimonio monumental.

El lugar de Galicia donde la repostería artesana es "un viaje directo a la infancia" que merece la pena descubrir al menos una vez en la vida.

El lugar de Galicia donde la repostería artesana es "un viaje directo a la infancia" que merece la pena descubrir al menos una vez en la vida. / Istock

Con apenas 4.000 habitantes, forma parte desde 2018 de la red de los pueblos más bonitos de España, un reconocimiento que no hace más que confirmar lo evidente: aquí la belleza está integrada en la vida cotidiana de los vecinos. Fue sede episcopal desde el siglo XII y llegó a ostentar el rango de capital de provincia del antiguo Reino de Galicia. Un rincón en la provincia que ha logrado llamar la atención de viajeros de todo el país e incluso de todo el mundo por ser una singularidad del interior gallego.

Sus orígenes se remontan a los primeros asentamientos que descendieron de los castros hacia el valle, aunque sería en la Edad Media cuando la ciudad adquirió su verdadera dimensión. En el siglo XII, bajo el impulso de Alfonso VII de León, obtuvo el título de ciudad, mientras que la reina Urraca I de León consolidó su papel como sede episcopal. A partir de entonces, la villa se convirtió en un centro de poder religioso y administrativo que marcaría su desarrollo durante siglos.

El pueblo donde mejor se come de Galicia es todavía un desconocido: marisco, hórreos frente al mar y un litoral salpicado de leyendas

Adriana Fernández

Enclavado en la comarca de A Mariña Central, Modoñedo combina la serenidad del interior con una densidad histórica que sorprende a cada paso. Un enclave autentico que invita a conocer cada monumento sin prisa.

El casco histórico de Modoñedo (Galicia)

El casco histórico de Modoñedo (Galicia) / Istock / KarSol

Un patrimonio custodiado por 4.000 habitantes en la Galicia de interior más simbólica

El corazón de Mondoñedo late alrededor de la Catedral-Basílica de la Asunción, un emblema indiscutible. Construida a partir del siglo XIII, este templo de piedra granítica destaca por su fisonomía, que le ha valido el apodo de “la arrodillada”. Su perfil bajo y su acceso a ras de suelo rompen con la monumentalidad habitual de las catedrales, otorgándole un carácter cercano singular. En su interior, el visitante encuentra un conjunto artístico de lo más relevante: retablos, pinturas murales, un coro imponente y un museo que custodia piezas de gran valor.

La catedral de Modoñedo (Galicia)

La catedral de Modoñedo (Galicia) / Istock / Jose Miguel Sanchez

Asimismo, el casco histórico, declarado Bien de Interés Cultural, guarda edificios de distintas épocas: el Palacio Episcopal, el antiguo consistorio (hoy reconvertido en biblioteca y oficina de turismo), el Seminario de Santa Catalina o los restos de la muralla medieval. Por si fuera poco, la ciudad forma parte del Camino de Santiago del Norte, lo que añade una dimensión viajera y espiritual que sigue atrayendo a peregrinos de todo el mundo. Y si hay un momento especial para visitarla, es en octubre, cuando celebra As San Lucas, una de las ferias más antiguas de Galicia, donde la tradición se funde con el ambiente festivo de sus vecinos.

Mondoñedo también se entiende a través de sus figuras ilustres. Escritores como Álvaro Cunqueiro o músicos como Pascual Veiga contribuyeron a proyectar su nombre más allá de sus límites geográficos, dotándola de una identidad cultural propia.

El interior de la Catedral de Modoñedo

El interior de la Catedral de Modoñedo / Istock / Uvamen

La repostería artesana de la zona: una experiencia única para el paladar

Hablar de Tarta de Mondoñedo es adentrarse en una de las tradiciones más dulces y singulares de Galicia. Este postre, originario, no solo destaca por su sabor, sino también por su aspecto, tan reconocible como espectacular. Su superficie enrejada de hojaldre y su interior multicolor anticipan una experiencia que combina texturas y matices únicos. La clave está en su equilibrio: capas de hojaldre crujiente que envuelven un relleno donde el cabello de ángel aporta dulzura y suavidad, mientras que el bizcocho y la almendra introducen cuerpo y profundidad.

Las frutas confitadas, por su parte, añaden un toque visual y un contraste de sabor que la hace inconfundible. Durante mucho tiempo, esta tarta fue un símbolo de celebración en la vida local. No faltaba en fiestas señaladas, reuniones familiares o eventos especiales. Con el paso de los años, su popularidad ha ido más allá de las cocinas domésticas y las pastelerías de Mondoñedo, extendiéndose por toda Galicia e incluso más allá, consolidándose como uno de los grandes referentes dulces del noroeste peninsular.