De antigua fortaleza excavada en la roca al lugar más recóndito para veranear con calma en Mallorca
Dentro del más grande de todos los fuertes mallorquines se esconde un hotel único en el Mediterráneo

Lugares como este confirman que también existe una Mallorca silenciosa, sin prisa y en clave ‘slow’. Un imponente lugar en el que nada es lo que parece: donde la piedra no es fría, sino cálida; donde la fortaleza no es defensiva, sino un remanso de paz. Y sabemos dónde está.

La masificada y tan turística bahía de Palma de Mallorca guarda un secreto: un lugar declarado Monumento Nacional y Bien de Interés Cultural levantado a finales del siglo XIX en una zona estratégica de la isla: cabo Enderrocat.
Era época de guerras (con los Estados Unidos, por su intervención en la guerra de independencia de Cuba, lo que les enfrentaba directamente con España) y poder reaccionar ante un hipotético ataque sorpresa fue uno de los motivos de su construcción.
Sin embargo, este lugar nunca llegó a ser un fuerte en sentido estricto. Sí fue campamento de reclutas e incluso cárcel militar, hasta que a finales de los 90 el fuerte fue vendido a una entidad privada que lo convirtió en el remanso de paz que es hoy.

De la fortaleza más grande de Mallorca al hotel más tranquilo de la isla
Y esa es parte de la singularidad de Cap Rocat, un lugar que fue construido literalmente en la roca con carácter defensivo y que hoy es un lugar de inmensa paz para dormir y veranear en Palma de Mallorca. Algo que, a priori, suena casi imposible. Pero es real.
Su singularidad arquitectónica, de gruesos muros esculpidos en piedra de marés y levantado en un entorno privilegiado, declarado Área Natural Protegida, llamaron la atención del arquitecto Antonio Obrador, que lo rehabilitó con maestría, integrando la construcción en el paisaje con un impacto mínimo medioambiental en el corazón de la bahía.

“La rehabilitación transformó las austeras dependencias comunes de la fortaleza en zonas de descanso donde conviven lo moderno y lo contemporáneo con lo clásico e histórico”, en palabras de la propiedad. Y no hay nada igual en muchos kilómetros a la redonda.
De premios a festivales
El hotel, que se funde por completo con el entorno, ha transformado las sobrias y rudas instalaciones en cálidas y acogedoras estancias, incluida una piscina de agua salada con vistas al Mediterráneo.

El resultado es tan excelente que ha recibido numerosos reconocimientos internacionales, entre ellos los premios Europa Nostra, España Nostra y el Fortress Study Group Award. Y el complejo es tan singular, que se ha convertido en escenario de eventos tan especiales como el Festival Cap Rocat, una cita con la música clásica que a principios de agosto reúne a primeras figuras del panorama nacional e internacional.
Se trata de “una de las citas ineludibles del verano musical lírico europeo”. Sobra decir que la experiencia de escuchar ópera en un lugar así es mágico y muy íntimo. Como todo en Cap Rocat.
Síguele la pista
Lo último