Ni Altea, ni Jávea: el pueblo más bonito de Alicante fue elegido como el mejor destino secreto de Europa
Esta ciudad tiene herencia marítima, una historia única, unas de las fiestas más emblemáticas de España y una tradición muy dulce.

Cuando pensamos en las ciudades o pueblos más bonitos de Alicante, siempre se nos vienen a la cabeza los mismos candidatos: Altea, con sus singulares casas encaladas, Jávea, con sus impresionantes calas turquesas, o incluso Dénia, con su increíble fortaleza como protagonista. Pero hay un rincón alicantino, que, sin hacer mucho ruido, ha dado la campanada definitiva. Hablo de la magnífica Villajoyosa, la cual lidera el ranking de mejores destinos secretos de Europa en 2024, elaborado por European Best Destinations.
Una postal de lo más pintoresca
Lo primero que llama la atención al llegar a Villajoyosa es su frente marítimo, un desfile de casas pintadas en azul, rojo, amarillo y verde. Su razón de ser no es para atraer a turistas sedientos de las mejores fotos en Instagram (aunque es innegable que la vista es de postal), si no es debido a su herencia marítima. Los pescadores pintaban sus casas de colores vivos para poder distinguirlas desde el mar, incluso en días de niebla. De hecho, se cuenta que era la misma pintura que utilizaban para pintar sus barcos. El resultado no es otro que el de una de las vistas más increíbles de toda la Costa Blanca.

Asimismo, no solo permitía a los marineros identificar sus casas después de largas jornadas de pesca, sino que también recibir mensajes de sus familiares a través de sábanas tendidas desde sus balcones. ¿Sábana negra? La comunicación de un familiar fallecido. ¿Sábana blanca? La alegría del nacimiento de un nuevo miembro de la familia.
Vaya, vaya… Aquí sí hay playa.
Vale, sí, lo de “secreto” es relativo, porque Villajoyosa empieza a sonar con fuerza, pero todavía puedes encontrar rincones de paz. Lo que es cierto es que aquí tienes playa para aburrir, porque esta localidad tiene ni más ni menos que quince kilómetros de litoral. Tiene más de una docena de playas, y lo mejor es que son para todos los gustos; algunas más accesibles y familiares, otras más íntimas y especiales… Vamos, que aquí sí que llueve a gusto de todos.

Si no te quieres alejar mucho del casco urbano, Playa Centro (ideal para familias) es tu respuesta; más de un kilómetro de arena fina y clara. También puedes encontrar paisajes diferentes en la playa de El Torres, una de las postales más verdes debido a la sombra de los eucaliptos. ¿Quieres más intimidad y tranquilidad? También hay otras más salvajes como la playa nudista del Racó del Conill, una cala naturista escondida entre acantilados que parece un secreto susurrado por el Mediterráneo. O incluso La Caleta, bastante tranquila debido a que su acceso es más complicado.

¿Y lo mejor? Que aquí no necesitas reservar un espacio de arena con 3 días de antelación ni pelear por aparcar. Villajoyosa todavía resiste a la masificación.
Una historia de piratas, chocolate y sardinas
Villajoyosa tiene más historia que muchos libros de texto. Fue ciudad defensiva en tiempos de piratas berberiscos, y aún conserva torres vigía como la del Aguiló o la Torre de Hércules, que parecen susurrar relatos de cañones, galeones y botines escondidos.

Pero si hay un producto que ha hecho famosa a La Vila, es el chocolate. Aquí nació la tradición chocolatera más antigua de España, con fábricas centenarias como Valor, Clavileño o Pérez. Puedes visitar el Museo del Chocolate y salir con las manos llenas (literalmente) y una sonrisa de serotonina. Porque sí, comer chocolate da felicidad, y en Villajoyosa lo elevan a arte.

Y para los que prefieren lo salado, los martes por la mañana hay mercado en el casco antiguo y los bares sirven sardinas a la brasa con una caña por menos de lo que cuesta un café en Madrid. ¿Qué más quieres?

Fiestas inolvidables
Si vas a Villajoyosa entre el 24 y el 31 de julio, prepárate para una experiencia única: las fiestas de Moros y Cristianos. Son Patrimonio de Interés Turístico Internacional, y no es para menos. Uno de sus actos más espectaculares es el Desembarco, una recreación histórica en la que decenas de barcos llegan de madrugada a la playa, con fuegos artificiales, pólvora, espadas y tambores. No sabes si estás en el siglo XXI o en una serie de Netflix.
¿Por qué Villajoyosa y no otro?
Porque tiene todo lo que buscas y nada de lo que te agobia. Porque es color, mar, historia, comida, tradición y autenticidad. Porque aún puedes encontrar un sitio en la playa sin tener que pagar 50 euros por una hamaca. Porque puedes desayunar chocolate caliente con bizcocho y sentirte como en casa.
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