Ni Alicante ni Castellón, entramos en el lugar donde se come la auténtica paella valenciana: un destino de menos de 800 habitantes y rodeado de arrozales en medio de un parque natural donde este guiso popular se sigue cocinado a la leña
La cuna de la paella valenciana solo es una, y es esta.

Entramos en el lugar donde nació la auténtica paella valenciana / Istock
No nos equivocamos si decimos que en España hay pocos platos tan populares y a la vez tan controvertidos como la paella (con permiso de la tortilla de patatas). Un guiso icónico de la gastronomía española que tiene en la Comunidad Valenciana su lugar de nacimiento.
Y aunque en cualquiera de sus tres provincias (Castellón, Valencia y Alicante) se pueden probar deliciosos platos de arroz, solo una tiene el privilegiado honor de considerarse la auténtica, genuina e indiscutible cuna de este plato.

Adriana Fernández
Una región de campos de cultivo y arrozales
Ponemos rumbo al corazón de la Comunidad Valenciana, a una región repleta de campos de cultivo y humedales. Es La Albufera de Valencia, más que un simple lago interior, un inmenso espacio natural de más de 21.000 hectáreas con una gran variedad de hábitats que permiten la existencia de diferentes especies de flora y fauna.
Aunque, sin duda, su gran protagonista es el arroz. La mayor parte de La Albufera, unas 15.000 hectáreas, corresponde a arrozales, unos campos de cultivo cuyos orígenes se remontan a tiempos de dominación árabe de la península.

El inmenso lago de La Albufera desde el aire. / Istock / TONO BALAGUER
El origen de la paella valenciana
En torno a La Albufera surgen diferentes pueblos y pedanías, y El Palmar es, junto con Sueca, el municipio arrocero más conocido de todos. De hecho, se puede considerar a “El Palmar el núcleo y alma de La Albufera”, según el organismo oficial de turismo de la región, Visti Valencia.
Y es ahí donde se sitúa el origen de la paella, un plato humilde y popular creado por los campesinos de la zona ya desde el siglo XV que tenían acceso directo al arroz y a los diferentes recuerdos que ofrecía este entorno dominado por la huerta, verdadera despensa valenciana. Y es que “cocinaban con lo que tenían a mano”, señalan expertos en hostelería.

Este paisaje también forma parte del ADN de El Palmar, y de Valencia en general. / Istock
El Palmar apenas suma 800 habitantes, que guardan como un tesoro el secreto mejor guardado de este plato tan representativo de la gastronomía española. Un núcleo urbano a solo 20 kilómetros de Valencia cuyo paisaje está dominado por los campos de cultivo, como decíamos, y las barracas que asoman entre sus parcelas.
Son un tipo de construcción típica de la zona, con tejados de paja levantados a dos aguas, y algunas de ellas todavía son originales de la época. Muchas, la mayoría, perecieron en un terrible incendio sufrido a finales del siglo XIX; de ahí que las que quedan en pie sean auténticas reliquias, como la del Tío Aranda, la más antigua de todas.

Pasear y navegar entre arrozales es una experncia muy valenciana. / Istock / Angel Lozano
Este tipo de construcción forma parte del ADN valenciano en general, y de La Albufera en particular; y contemplarlas desde una barca en medio de los arrozales es una de las experiencias más nostálgicas que se pueden hacer en la zona.
Eso, y tomar un delicioso arroz cocinado al estilo tradicional, algo que solo sucede a este lago de la región, tal y como mandan los cánones gastronómicos más valencianos.

En estos campos está el germen de la auténtica paella valenciana. / Istock / ANNA BARANOVA
Los verdaderos ingredientes de la auténtica paella valenciana
Que no te engañen. La clásica paella valenciana solo puede llevar unos ingredientes, todos ellos vinculados a la huerta y a los animales de graja. Y son estos: en carnes, solo pollo y conejo, en verduras, judías verdes planas y garrofón, además de tomate, azafrán, aceite de oliva virgen extra, agua y sal. Y por supuesto, arroz, el protagonista absoluto que en esta región tiene Denominación de Origen.

Esta delicia es una paella de verdad. / Istock / R
Uno de sus grandes secretos es que la paella se cocine en el recipiente adecuado (paella o sarén plana de hierro) y que esté hecha a la leña, preferiblemente de naranjo o de olivo. Son sus brasas las que le aportan un aroma ahumado inconfundible y un fuego envolvente con el que se logra el verdadero socarrat. Y así es como se sigue haciendo en los restaurantes tradicionales de El Palmar, la cuna de la verdadera paella valenciana.
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