La aldea prerromana más bonita de Galicia está hecha de cabañas de piedra y paja: una auténtica joya que guardan 30 vecinos y que es Conjunto Histórico-Artístico
Durante el siglo XIX, los habitantes del poblado llegaron hasta los 300.

A unos 1.300 metros de altitud, en un lugar remoto de la Galicia profunda, se esconde uno de esos sitios que no te esperas encontrar en España. Una aldea prerromana, muy bien conservada, de cabañas circulares hechas de piedra y techo de paja. Son tan curiosas que por sí solas se merecen una escapada.

Estamos en la sierra de los Ancares, en el municipio de Cervantes, una región que queda al este de la provincia de Lugo y a menos de 10 kilómetros del término municipal de León (muy cerca de Ponferrada). Pero pasear por este antiguo asentamiento es casi como hacer un viaje en el tiempo.
Se trata de Piornedo, un poblado de origen prerrománico cuyo atractivo principal son las pallozas, que así se llaman las características cabañas de paja que lo componen y que le dan ese aire ancestral tan característico y desconocido fuera de la provincia.

Son tan tradicionales, que parece increíble que nadie pueda vivir en esta curiosa aldea tan singular. Pero así es. Actualmente son solo 30 vecinos los que residen en el poblado (en el siglo XIX llegaron a ser hasta 300).
Cómo son las pallozas
De trazado laberíntico y calles empedradas, el poblado de Piornedo es llamativo por sus casas: las pallozas. El material con el que están construidas, el piorno, es el que da nombre al pueblo. Un tipo de matorral con flores de intenso color amarillo muy abundante en la zona y que desde la época de los romanos sirvió como techumbre para estas curiosas cabañas.

Aunque no era el único material empleado: a veces se techaba con paja de centeno o con brezo, tan abundante en el norte de España en general. La planta circular y el tejado cónico son también muy característicos de las pallozas; precisamente, es la forma empinada del tejado lo que permite que la nieve que cae durante el invierno resbale sin acumularse (de no ser así, su peso podría derrumbarlo).
Declarado Conjunto Histórico-Artístico
La aldea está compuesta por más de diez pallozas, creando un escenario tan singular que están declaradas Conjunto Histórico-Artístico. Algunas de ellas han conseguido llegar hasta nuestros días como si no hubiera pasado el tiempo por ellas, y están tan bien conservadas que se han convertido en museo.

Es el caso de la palloza-museo Casa do Sesto, que estuvo habitada hasta 1970. Hoy se pueden ver en ella diferentes muebles, utensilios y herramientas de distintas épocas. Y eso sí que es un viaje en el tiempo.
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