Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Ni Alcántara, ni Trujillo: el pueblo más bonito de Cáceres tiene una judería de entramados de madera y flores rodeado de un bosque de castaños

Un pueblo medieval, una de las juderías mejor conservadas de España y un valle rodeado de bosques con una de las rutas de senderismo más atractivas.

El pueblo más bonito de Cáceres es una judería de entramados de madera y flores rodeado de un bosque de castaños.

El pueblo más bonito de Cáceres es una judería de entramados de madera y flores rodeado de un bosque de castaños. / Istock

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Al norte de la provincia de Cáceres, este municipio de menos de 4.000 habitantes combina un patrimonio histórico de enorme interés con un entorno natural que invita a disfrutar del paisaje en los meses más calurosos. Pero lo mejor de todo es que guarda rutas muy atractivas para los senderistas, donde refrescarse en los días de altas temperaturas y con una cascada que merece la pena visitar, al menos, una vez en la vida. ¡Sigue leyendo!

El mayor tesoro de Hervás está en sus calles, especialmente en la antigua judería (considerada una de las mejor conservadas de España), donde las casas de adobe y madera, las balconadas y los pasadizos estrechos todavía conservan buena parte de la personalidad que adquirió la localidad durante la Edad Media. La historia de Hervás está estrechamente vinculada a la comunidad judía que se asentó en la zona, dedicada principalmente al comercio y a diferentes oficios artesanales. Su huella permanece en el trazado del barrio y también en nombres como la calle de la Sinagoga o Rabilero.

El pueblo más bonito de Cáceres está repleto de palacios renacentistas: dicen que "todo el mundo debería visitarlo una vez en la vida"

Adriana Fernández

Las antiguas viviendas se suceden unas junto a otras y, entre ellas, todavía pueden encontrarse pequeños talleres y establecimientos dedicados a la artesanía. La piel y la madera mantienen aquí una presencia especial y permiten descubrir una faceta más tradicional de Hervás, más allá de sus monumentos. Entre sus rincones más curiosos está la Travesía del Moral, una estrechísima calle que forma parte de las imágenes más reconocibles de la localidad.

La festividad más reconocida del pueblo

El pasado judío de Hervás continúa muy presente en su vida cultural. Cada año, la Fiesta de los Conversos recupera su historia mediante teatro, música y gastronomía, con vecinos vestidos de época y diferentes recreaciones que convierten las calles del pueblo en un escenario al aire libre.

La judería en Hervás

La judería en Hervás / Istock / Miguel Habano

El casco histórico: monumentos que merece la pena visitar

El recorrido por el casco histórico también lleva hasta algunos de sus edificios más representativos. Entre ellos está el Palacio de los Dávila, una casa señorial del siglo XVIII que actualmente acoge una casa museo y una biblioteca. El patrimonio religioso tiene igualmente un peso importante, con la iglesia parroquial de Santa María, cuyo origen se remonta al siglo XIII, el convento de los Padres Trinitarios, inaugurado en 1659, y la ermita de San Andrés, del siglo XIV, donde se encuentra el Cristo de la Salud, patrón de Hervás.

Y todavía queda una visita bastante diferente: el Museo de la Moto y el Coche Clásico de Hervás. Situado en un entorno elevado con vistas al pueblo y al valle, reúne una colección de vehículos históricos que recorre parte de la evolución del motor durante el siglo XX. Motos y coches de marcas como Harley Davidson, BMW o Zündapp comparten espacio en sus pabellones, convirtiendo el museo en una parada especialmente curiosa incluso para quienes no son aficionados al mundo del motor.

La ruta rodeada de castaños que desemboca en una preciosa cascada

Hay rutas de senderismo que se adentran entre castaños y cursos de agua, caminos para recorrer en bicicleta y propuestas para descubrir los paisajes de montaña. El cercano embalse de Baños amplía las posibilidades durante los meses de buen tiempo con actividades como kayak o paddle surf. Pero la verdadera joya es la Chorrera de Hervás: una ruta de unos 7,5 kilómetros que permite adentrarse hasta una de las cascadas más conocidas de este entorno natural.

La Chorrera de Hervás

La Chorrera de Hervás / Istock / JLGutierrez

Los castaños adquieren protagonismo a medida que avanza el camino. Uno de los primeros elementos que llaman la atención es un antiguo puente de hierro relacionado con la línea ferroviaria de la zona. Desde allí, el sendero continúa entre árboles autóctonos y algunas construcciones hasta alcanzar otros puntos de referencia, entre ellos un refugio de acceso público que puede servir como lugar de descanso durante la caminata.

Desde ahí, el camino comienza a ganar altura y desemboca en una zona de zigzag en la que la pendiente aumenta. Es el momento de tomárselo con algo más de calma antes de afrontar la parte final del ascenso. Y sí, como veníamos diciendo, el esfuerzo tiene una increíble recompensa. En los últimos metros aparece el entorno de La Chorrera, donde el agua desciende entre rocas y pequeños cursos que terminan incorporándose al río. La cascada se convierte así en el punto culminante de un recorrido auténtico.