Ni La Alberca o Mogarraz: el pueblo más bonito de España tiene miles de fósiles decorando las fachadas de sus casas y es perfecto para una escapada rural

Este pueblo salmantino demuestra que la historia se puede sentir y tocar, no solo contar.

Un curioso pueblo de España que debería estar en tu lista de deseos para este año.
Un curioso pueblo de España que debería estar en tu lista de deseos para este año. / Istock

En el suroeste de Salamanca, allí donde la Sierra de Francia empieza a volverse más áspera y menos transitada, hay un pueblo que se muestra impasible al paso del tiempo y que, de una manera u otra, se queda para siempre en el corazón de quien lo visita. Hablo de Monsagro, un pueblo en el que su encanto (entre otras cosas) se encuentra en un sitio particular; entre la piedra aparecen conchas, espirales, formas marinas petrificadas... No hablamos de decoración, son fósiles reales, incrustados en las fachadas desde hace siglos.

Adriana Fernández

Un museo paleontológico sin puertas ni horarios

Si eres de los que te atraen las visitas a lugares particulares, aquí vas a parecer un niño en un parque de bolas. Pues Monsagro está considerado uno de los pueblos con mayor concentración de fósiles visibles en arquitectura tradicional de toda la Península Ibérica. La explicación es sencilla y fascinante al mismo tiempo. Y es que, las casas se construyeron con cuarcitas y pizarras procedentes de los alrededores, rocas formadas hace más de 400 millones de años, cuando esta zona estaba cubierta por el mar. Al cortar la piedra, los fósiles quedaron a la vista y pasaron a formar parte del paisaje cotidiano. Una maravilla que, una vez más, se puede visitar en España.

La Sierra de Francia en todo su esplendor

Aunque forma parte del entorno de la Sierra de Francia, Monsagro queda fuera de lugares mucho más conocidos como La Alberca o Mogarraz. Personalmente, pienso que eso juega a su favor. El paisaje es mucho más abierto, más mineral, con dehesas, canchales y vistas amplias hacia Portugal en los días claros. Un pequeño Edén que no quiere ni pretende ahogarse en turistas, pero que sí merece una visita, de las que nos gustan; respetuosa con la cultura, la vecindad y el entorno.

Y si eres de los que se hacen camino al andar... Desde el pueblo parten rutas no muy complicadas que permiten entender el territorio, caminar entre antiguos usos ganaderos y reconocer las mismas rocas fósiles en el entorno natural antes de verlas integradas en las casas.

Un museo que explica lo que se pisa

Para quien quiera ir un paso más allá, Monsagro cuenta El Centro de Interpretación de los Mares Antiguos de Monsagro, el cual está dedicado a explicar por qué este rincón de la Sierra de Francia fue, hace más de 400 millones de años, un fondo marino. Aquí se contextualizan los fósiles de trilobites, braquiópodos y otros invertebrados marinos que hoy aparecen incrustados en las fachadas y muros del casco urbano. El centro utiliza paneles didácticos, piezas originales y reproducciones para mostrar cómo se formaron estas rocas sedimentarias durante el Paleozoico, cómo emergieron por los movimientos tectónicos y por qué en Monsagro el patrimonio paleontológico está en las propias calles. Si me permitís una recomendación personal, tenéis que ir; pues siempre digo que no hay mejor forma de visitar un lugar que entendiéndolo.

Donde la historia no está en los libros, sino en las paredes

En este pueblo salmantino se demuestra que el patrimonio no siempre se conserva en grandes catedrales o castillos. Y es que España guarda sorpresas en todos sus rincones, y aquí te demuestra que la historia se puede tocar. Eso lo convierte en un destino raro y auténtico, de los que nos gustan en Viajar. Porque no todos los días uno pasea por un pueblo donde las casas cuentan una historia que empezó millones de años antes de que existiera el propio pueblo. Y eso, sin duda, no se ve en cualquier escapada rural.

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