Ni Albarracín, ni Santillana del Mar: el pueblo medieval más bonito de España está declarado Conjunto Histórico Artístico y tiene el bosque de Sabinas milenarias más importante del mundo
Apenas tiene 50 habitantes y la experiencia de visitarlo es casi como hacer un viaje en el tiempo.

Responder a la pregunta de cuál es el pueblo medieval más bonito de España puede resultar difícil. Y es que se cuentan por decenas los municipios españoles que todavía hoy conservan su trazado y su encanto medieval, convirtiéndolos en lugares imprescindibles para una escapada.

Es fácil pensar en nombres conocidos por todos, como Albarracín, uno de los ejemplos mejor conservados de pueblo medieval: su trazado sinuoso, su situación en lo alto de un cerro y sus características fachadas de color rojizo son sus grandes emblemas de este lugar declarado Conjunto Histórico-Artístico.
Podemos seguir con Santillana del Mar, Ronda, Besalú, Pedraza, Olivenza, Frías, Puebla de Sanabria, Sigüenza, Pals, Valderrobres, Morella, Laguardia… y es que la lista de pueblos medievales bonitos de España es inabarcable en un único capítulo.

Hay que remontarse hasta la Edad Media para entender el por qué de su existencia: cuando España era algo así como un crisol de culturas (cristiana, judía y musulmana eminentemente), además de zona de frontera. Eso hizo que se levantaran un gran número de fortalezas y ciudades amuralladas para defenderse de posibles ataques. Gracias a eso, hoy han llegado hasta nuestros días como auténticos tesoros que guardan entre sus muros el paso y el peso de la historia.
El pueblo medieval más pequeño y bonito de Soria
Uno de esos pueblos es una joyita perdida en Soria. A solo 30 kilómetros de la capital, situada en el oeste, en dirección a la preciosa villa de Burgo de Osma, se encuentra un municipio que apenas llega a los 50 habitantes y en el que solo hay dos calles.

Con su trazado medieval, sus calles empedradas, sus casas de piedra y adobe, sus entramados de madera y ladrillo rojo, sus balcones de sabina y sus chimeneas cónicas, Calatañazor se muestra ante el visitante casi como un tesoro. Como un tesoro medieval.
Está situado sobre un cerro, desde el que se tienen fantásticas vistas al valle del río Milanos, y corona el pueblo un castillo; o mejor dicho, lo que queda de él. Apenas una torre del Homenaje recuerda lo que pudo ser el Castillo de las Águilas (o Castillo de los Padilla, nombre que cambió por el de los Padilla en la Edad Media), que llegó a tener hasta foso y puente levadizo.

Declarado Conjunto Histórico Artístico
Junto al castillo, la iglesia románica del siglo XII, que conserva intacto el ábside y en cuyo interior guarda como un tesoro retablos barrocos y hasta un pequeño museo. Y rodeando el casco histórico, lo que queda de la muralla, con torreones y dos accesos principales, que conducen hasta la calle Real, el mejor ejemplo de trazado y fachadas medievales.
Por su valor arquitectónico y cultural, todo el pueblo está declarado Conjunto Histórico-Artístico. Pero no es lo único que merece la pena visitar cuando se pone un pie en este rincón de Soria.

El bosque de sabinas más valioso del mundo
Muy cerca se encuentra el Sabinar de Calatañazor, un bosque de árboles milenarios que presume de ser uno de los sabinares (o bosques de enebros) mejor conservados del mundo: algunos de los ejemplares alcanzan los 14 metros de altura y más de cinco de perímetro, por no hablar de los más de 2.000 años de existencia. Una rareza forestal de gran valor natural.
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