Álava: planes para disfrutar del otoño
El otoño es una de las mejores épocas del año para viajar a la provincia de Álava por los espectaculares paisajes que nos regala y la atmósfera tan especial que se respira. Os proponemos una ruta de tres días para pasear entre sus viñedos y hayedos, recorrer sus villas medievales y disfrutar de la esencia de su capital Vitoria-Gasteiz.

Día 1. Vitoria-Gasteiz y hayedos en Gorbeia
Nuestro itinerario comienza en la plaza de la Virgen Blanca, centro de reunión de vitorianos/as y nexo de unión entre la Almendra Medieval y el Ensanche de la ciudad. Tomar un café en una de sus muchas terrazas mientras contemplamos sus edificios con miradores acristalados y la iglesia de San Miguel al fondo es un buen punto de partida.
Desde la propia plaza tomamos las escaleras que nos llevan al pórtico de San Miguel donde podemos ver una imagen de la Virgen Blanca, patrona de Vitoria-Gasteiz, y entrar a este templo gótico-renacentista del siglo XIV. Frente al pórtico nos saluda la estatua de Celedón, personaje clave en el inicio de las fiestas de agosto.

Tras un paseo por los cercanos Arquillos, obra del arquitecto Justo Antonio de Olaguibel para salvar el desnivel de 23 metros entre la ciudad medieval y la expansión neoclásica, ponemos rumbo a la plaza del Machete, un espacio donde se respira historia. Seguimos por la calle Fray Zacarías Martínez hasta encontrarnos con el Palacio de Montehermoso (s.XVI), residencia real y escenario de los amoríos entre la Marquesa de Montehermoso y José Bonaparte. Merece la pena conocer su interior y acceder al viejo Depósito de Aguas de la ciudad, de 1885, al que se accede por unas rampas.
Seguimos hasta llegar al Palacio Escoriaza Esquibel, otra joya renacentista del siglo XVI adosada a la antigua muralla alta. Fernán López de Escoriaza, médico del rey Enrique VIII de Inglaterra, y su mujer Victoria de Anda y Esquivel ordenaron construirlo.

Y así llegamos a la Catedral Santa María. Vamos a dedicar el resto de la mañana a recorrer este templo gótico del siglo XIII a través de un programa de visitas que nos permite ascender desde el subsuelo de la cripta hasta la torre.
Por la tarde, os proponemos dar un paseo relajado por el Anillo Verde, un conjunto de parques que rodean la ciudad. Las posibilidades son variadas: adentrarse en el bosque de quejigos de Armentia, recorrer las balsas de Salburua donde avistar aves y ciervos, visitar el Centro de Interpretación Ataria o ver el Jardín Botánico de Olárizu.
La opción B para los más ‘moviditos’ nos lleva, tras veinte minutos en coche, hasta el Parque Natural de Gorbeia y, concretamente, a la localidad de Sarria. Desde la Casa del Parque de esta localidad empieza una bonita y sencilla ruta de apenas 6 kilómetros para conocer las cascadas del río Baias.
Día 2. Iglesias pintadas de Alaitza y Gazeo, y Laberinto de Arno
La segunda jornada de nuestro viaje nos permitirá descubrir dos joyas patrimoniales y naturales de Álava, y alguna joya gastronómica…
Empezamos con la iglesia de San Martín de Tours, en Gazeo, obra sin parangón en el País Vasco por la expresividad de sus policromías; y la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en Alaitza, cuyas paredes muestran algunas de las pinturas más enigmáticas y sorprendentes del Medievo, con escenas bélicas hechas a base de siluetas de almagre cuyo significado aún no ha podido ser desentrañado.

La mejor manera de conocer y disfrutar estas joyas de la historia y el arte alavés es participar en las visitas guiadas que organiza la Oficina de Turismo de Llanada Alavesa todos los sábados y los domingos del año. (Información y reservas: 945 30 29 31 y 2turismo@arabakolautada.eus)

A la hora de comer podemos escoger cualquiera de los buenos restaurantes de la comarca, en localidades cercanas como Salvatierra o Araia, y disfrutar del buen hacer de sus cocineros; o visitar algunas de las queserías de Idiazabal de la zona.
Nos dirigimos después a la carretera que lleva al puerto de Opakua para hacer una ruta de senderismo espectacular, el Laberinto de Arno, pero antes nos desviaremos por el pueblo de Arrizala, para conocer el dolmen de Sorginetxe (Casa de las Brujas). Un dolmen construido en el Neolítico donde los pastores enterraban a sus muertos.

Ahora sí, llegamos a la cima de Opakua, aparcamos junto a la Majada de Mezkia, y empezamos la ruta del Laberinto de Arno. El recorrido es sencillo, suma 6 km, y ofrece gran variedad de paisajes: balsas de agua, bosque y, lo más característico, un pequeño laberinto de rocas calizas con formas curiosas, recovecos y el espectacular Arco de Zalamportillo.
Día 3. Villas medievales en Rioja Alavesa
La tercera jornada otoñal en Álava vamos a dedicarla íntegramente a Rioja Alavesa. Esta comarca, situada al sur de la provincia, nos permite sumergirnos por supuesto en la cultura del vino en las bodegas y viñedos que ahora, en otoño, lucen además en todo su esplendor.
La oferta es variada y de calidad: visitar bodegas, catas... Pero hoy os proponemos un recorrido por sus villas medievales. Empezamos en Laguardia, uno de los pueblos más bonitos de España, que aún conserva su trazado medieval de calles unidas por plazas y callejas, y todo el conjunto queda ceñido por la “vieja” muralla que aún mantiene varios torreones y las cinco puertas de acceso.

Las Iglesias de San Juan y Santa María de los Reyes, levantadas en la época medieval, son sus monumentos más importantes, destacando esta última por su impresionante pórtico gótico policromado. Los siglos XVI, XVII y XVIII están representados por el Ayuntamiento en la Plaza Mayor y el Palacio de Samaniego, lugar de nacimiento del ilustre fabulista Félix María Sánchez Samaniego. Todo el subsuelo de la villa se encuentra horadado por bodegas o cuevas donde guardar el vino.
Otra villa amurallada es Labraza, la población fortificada más pequeña del País Vasco que recibió en 2008 del Premio Internacional de Ciudades Amuralladas por su proyecto de conservación. Nuestro recorrido medieval tiene como punto final Salinillas de Buradón. Este pequeño pueblo cuenta con muralla defensiva, dos puertas originales y un entorno espectacular en las faldas de la sierra del Toloño.