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Aguas cristalinas, cascadas, piscinas volcánicas y lagunas encadenadas: estas son las siete piscinas naturales en España que podrás disfrutar gratis este verano

Te traemos siete enclaves naturales de costa e interior para disfrutar de un baño refrescante y gratuitos estés donde estés.

Enclaves perfectos para poder escapar del calor del verano.

Enclaves perfectos para poder escapar del calor del verano. / Istock

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Con la llegada de junio el calor se ha hecho cargo de hacernos saber que el verano, efectivamente ya nos ha alcanzado. Pero encontrar dónde refugiarse no siempre es fácil, por eso el fin de semana supone la oportunidad perfecta para escapar al refugio climático más cercano. Y si tiene un lugar donde refrescarse, mejor.

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Adriana Fernández

En el caso de esta selección de ocho piscinas naturales el paisaje, aun hermoso, se queda en segundo plano frente a estos impresionantes remansos de agua cristalina escondidos en medio de bosques, enfrentados al Atlántico o a los pies de increíbles saltos de agua que, bañados por el río próximo, forman juegos de agua naturales.

Desde las islas Canarias hasta la costa levantina, pasando por el interior de la Península Ibérica, estos son los aliados perfectos para combatir el calor este verano. ¿Lo mejor? Son gratis.

Charco Azul, La Palma

Charco Azul, La Palma / Istock

  1. Charco Azul, San Andrés y Sauces, La Palma 

Ubicadas en el corazón de La Palma de Gran Canaria, este enclave presenta un espectáculo natural donde el paisaje ha recibido galardones nacionales e internacionales, alabando su conservación.

Se trata de una gran piscina natural de origen volcánico que hace de balcón al Atlántico, donde el negro de su roca se refleja sobre el agua cristalina de la superficie en un entorno verde de plataneros y la naturaleza salvaje de las islas. Además, le acompañan otras dos piscinas, una infantil, el Charco de las Damas, y una poza abierta, la Cueva de San Lorenzo, todas ellas gratuitas y abiertas al baño público.

El Caletón, Garachico, Tenerife

El Caletón, Garachico, Tenerife / Istock

  1. El Caletón, Garachico, Tenerife 

En 1706 una erupción volcánica azotaba la isla canaria de Tenerife. Años más tarde nacía un capricho geológico sobre el puerto comercial sepultado bajo el magma del desastre que hoy, rompiendo con sus orígenes, es fuente de tranquilidad en uno de los escondites naturales más bellos del territorio, en un laberinto rocoso de charcos y piscinas frente al casco histórico de la localidad que lo acuna, Garachico.

Eso sí, cuida las mareas, porque el mismo oleaje que renueva el agua de estas pozas puede volverse peligroso en diferentes épocas del año, llevando a cerrar el recinto por seguridad.

Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, Ciudad Real, Castilla-La Mancha

Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, Ciudad Real, Castilla-La Mancha / Istock / Juanje_Perez

  1. Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, Ciudad Real, Castilla-La Mancha 

Lejos de las costas del país, un humedal formado por 15 lagunas encadenadas a lo largo de casi 30 kilómetros recoge uno de los mayores espectáculos de Castilla-La Mancha, una suerte de espejos esmeralda conectados por cascadas, arroyos, pasos y formaciones kársticas en el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, en Ciudad Real.

El baño dentro de estas está completamente permitido, eso sí, dentro de las zonas delimitadas, como La Colgada o la Laguna del Rey, donde, además, podrás realizar otras actividades como kayak, o acceder a servicios de restauración, convirtiéndolo en un plan familiar perfecto. El acceso es completamente gratuito, sin embargo, la zona de parqueo, regulada y vigilada, tiene un coste de menos de 5 euros.

Los Pilones, Garganta de los Infiernos, Cáceres

Los Pilones, Garganta de los Infiernos, Cáceres / Istock

  1. Los Pilones, Garganta de los Infiernos, Cáceres 

Lejos del salitre de las playas costeras, este remanso de agua se ubica en el Valle del Jerte, en un entorno granítico horadado por el paso del río, y el tiempo, hasta formar 13 marmitas de agua gigantes que beben, gracias al caudal constante, de los altos de la Sierra, un espectáculo único en el corazón de Cáceres, Extremadura.

La entrada a la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos, así como el baño, son completamente gratuitos, pero a cambio habrás de pagar los 3 kilómetros a pie que requiere la ruta hasta llegar a este enclave escondido, desde el Centro de Interpretación del parque.

Pou Clar d'Ontinyent, Ontinyent, Valencia

Pou Clar d'Ontinyent, Ontinyent, Valencia / Istock

  1. Pou Clar d'Ontinyent, Ontinyent, Valencia 

Pese a que la fama la llevan sus playas, Valencia cuenta con un despliegue de piscinas naturales envidiable, entre ellas, este paraje fluvial en el nacimiento del río Clariano donde el agua ha calcificado y pulido la roca hasta conseguir una colección de pozos con carácter y hasta nombre propio, como el Pou dels Cavalls o el Pou Blau.

Eso sí, asegúrate llegar con tiempo si no quieres quedar fuera del aforo que el espacio aplica en los meses de temporada alta, donde tendrás que reservar previamente tu entrada en la web oficial del ayuntamiento, a coste 0.

Pozas de Mougás, Oia, Pontevedra

Pozas de Mougás, Oia, Pontevedra / Istock / MIQUEL PLANAS O.

  1. Pozas de Mougás, Oia, Pontevedra 

Y si lo tuyo es el norte, estas pozas pontevedresas son para ti: paisaje de montaña, vistas lejanas al océano, y el descenso accidentado del río Mougás hasta el mar, en una caída con cascadas y pozas rodeadas de paredes de piedra caliza. El agua es pura, cristalina y mantiene la temperatura perfecta para reactivar la circulación después de una ruta calurosa por su entorno salvaje.

Les Fonts d’Algar, Callosa d’en Sarrià, Alicante

Les Fonts d’Algar, Callosa d’en Sarrià, Alicante / Istock / Nick Hawkes

  1. Les Fonts d’Algar, Callosa d’en Sarrià, Alicante 

En el municipio de Callosa de Ensarriá, en el norte de Alicante, el arquitecto natural por excelencia es el río Algar, encargado de esculpir, a lo largo de casi dos kilómetros, un espectáculo de cascadas, fuentes y remansos de agua cristalina bajo el nombre de tolls, es decir, pozas.

A diferencia de los anteriores, este es el único que requiere pago, una tarifa simbólica de 5 euros para personas adultas, dos en el caso de niños y cuatro cuando se refiere a estudiantes o jubilados, un coste que, además, se reduce en temporada baja y responde, a cambio, con instalaciones de aseos, mantenimiento, socorrismo y el cuidado ecológico de la zona.