Los 5 rincones de El Puerto de Santa María que solo te recomendaría un portuense: cuna del antiguo comercio, palaciegos, playas y noches de sortilegios
En la Bahía de Cádiz hay un enclave que cada verano se convierte en el favorito de la jet set andaluza, pero del que muy pocos conocen su historia, su encanto y sus rincones más especiales... Algo que solo te contaría alguien de allí.

Estos son los 5 rincones de El Puerto de Santa María más especiales y auténticos, más allá de los destinos de moda / Istock / Ulysses
El municipio gaditano de casi 90.000 habitantes fue morada de grandes mercaderes del siglo XVIII. A día de hoy, es hogar de numerosos rostros conocidos y uno de los principales destinos de los viajeros durante los meses de verano. ¿Qué será lo que tiene que todo el mundo lo quiere visitar? Para alguien que lo entiende como algo más, así como un hogar, es importante mencionar que hay sitios que no aparecen en las guías turísticas ni en las plataformas virales… Lugares que hay que vivir para poder apreciar.
El Puerto de Santa María es un precioso rincón de la Bahía de Cádiz que se convirtió en uno de los puertos más importantes de la Península Ibérica y en el vínculo de unión entre el nuevo continente americano y Europa desde que Cristóbal Colón descubrió el Nuevo Mundo. Cuando Europa era más Europa que nunca, grandes riquezas monumentales, históricas y urbanísticas nacieron en la desembocadura del río Guadalete. Como poco, el navegante y cartógrafo Juan de la Cosa dibujó allí el primer mapa conservado del continente de América.

Adriana Fernández

Estatua en homenaje a Juan de la Cosa en El Puerto de Santa María (Cádiz) / Andrea de los Santos
Gastronomía con las mejores vistas de la ciudad: un fresco marinero impreso en la memoria
No hay ni una sola vez que vuelva a El Puerto sin hacer mi parada obligatoria favorita: Puerto Sherry, el puerto deportivo de la ciudad (zona de navegación, residencial y hotelera), donde se encuentra un paisaje marítimo que se graba permanentemente en los recuerdos de cualquiera. A pie de playa y bajo sus casitas de colores pastel, se puede apreciar una de las puestas de sol más bonitas de toda la provincia. Y es que no es poco tener de frente el Castillo de Santa Catalina mientras cae el sol.

Las casas de colores de Puerto Sherry, en El Puerto de Santa María (Cádiz) / Andrea de los Santos
Allí mismo, son numerosos los restaurantes que reposan sus terrazas a pocos metros de la playa, pero solo uno que hace que vuelva una y otra vez: Babú. El trato del servicio es inmejorable, las vistas parecen sacadas de un cuento y sus platos te hacen fantasear durante meses. Lo confieso, soy de esas personas que siempre piden ensaladilla en los restaurantes, y... Si es cierto eso que dicen de que la experiencia es un grado, puedo hablar de su plato estrella con claridad. La ensaladilla de jamón 5J que sirven frente al mar es una verdadera fantasía: textura, sabor y esencia se mezclan en el paladar, convirtiendo este plato en uno de los más demandados de su carta.

Ensaladilla de Babú (El Puerto de Santa María, Cádiz) / Estudio Ismael Chuillaj | D.R.
Pero quedarse en la ensaladilla sería muy poco justo. Entre sus entrantes más especiales se encuentran: sus croquetas de coral de gambas, las zamburiñas a la brasa con mantequilla tostada, el pescaíto frito que sirven o el atún de almadraba... Además, si no te decides, siempre habrá un camarero dispuesto a ofrecer las mejores recomendaciones. Para los amantes de la carne también hay espacio, y para aquellos que disfrutan de un buen arroz, el éxito está más que asegurado.

Restaurante Babú en El Puerto de Santa María (Cádiz) / Estudio Ismael Chuillaj | D.R.
Pero no puedes bajar a darte un baño a la playa después de darte un buen homenaje sin probar sus postres. Entre mis favoritos, la crema de Lotus y las Milhojas de Pistacho completan una carta llena de identidad y calidad. ¿Quién podría resistirse? Disfrutar de la brisa marinera en uno de los rincones más privilegiados de El Puerto, con la mejor oferta gastronómica, es algo que muy pocos saben valorar de verdad.

Restaurante Babú en El Puerto de Santa María (Cádiz) / Estudio Ismael Chuillaj | D.R.
Un bocado de El Puerto
Una seña de identidad son las artesanales Tejas de El Puerto. Antiguamente tenían una forma curva cóncava, imitando a las tejas de construcción, pero definitivamente son planas para evitar su rotura. Un producto gourmet puro de El Puerto de Santa María que muchos ignoran durante su visita, pero que quienes lo prueban, quedan totalmente prendados de su sabor.
La 'Ciudad de los 100 Palacios': un casco histórico auténtico
Es una ciudad con aroma a mar, marinera, llena de plazas, calles anchas y palaciegos. Fue llamada ‘Ciudad de los 100 Palacios’ por la actividad comercial entre la zona y las Indias a partir del año 1717, año en el que la Casa de la Contratación de Indias se trasladó de Sevilla a Cádiz. Los nuevos burgueses paraban allí bajo el nombre de ‘Cargadores de Indias’ y, abarrotados de riquezas del Nuevo Mundo, construyeron en el casco antiguo una infinidad de casas-palacio. Estas eran construcciones de un nuevo tipo de inmueble arquitectónico cuyo objetivo era mostrar a la sociedad el alto estatus social y económico del que los nuevos ricos gozaban.
Por todo ello se convirtió en un destino primordial para las familias europeas más importantes del momento, como fueron los Araníbar, Vizarrón, Eguiarreta, Valdivieso, Voss, Rivas, etc. Muchos de ellos dejaron huella en la ciudad, como fue la familia Vizarrón con su casa-palacio conocida popularmente como La Casa de las Cadenas, declarada Bien de Interés Cultural en 2006. Ubicada en la famosa plaza de El Polvorista, se encuentra actualmente en reconstrucción.
También encontramos el considerado palacio más pintoresco: La Casa de los Leones, una de las mejores muestras del barroco civil de la provincia. Mientras tanto, para quienes prefieran un alojamiento contemporáneo de lujo en pleno centro de la ciudad, puede optar por quedarse en los apartamentos Nueva Ribera de Grupo Vacancy. ¡Ojo! Y hay mucho más en el casco histórico: no hay que dejar atrás la monumental Iglesia Mayor Prioral, en el mismísimo corazón de la ciudad. Su construcción data del siglo XV, construida por los Duques de Medinaceli, señores de la villa. Para la construcción de la iglesia se empleó piedra arenisca obtenida de las canteras de la Sierra de San Cristóbal. Lo curioso es que contiene elementos del gótico tardío, barrocos y neoclásicos, debido a que su construcción llevó varios siglos.

La Iglesia Mayor Prioral de El Puerto de Santa María (Cádiz), en un casco histórico repleto de casas-palacio / Istock / jon chica parada
Helados con sabores autóctonos
Otro lugar al que siempre acudo con entusiasmo es el Parque Calderón, un paseo lleno de coloridos puestos de bisutería y productos artesanales que durante el verano se llena de vida. Este empieza en la emblemática Plaza de las Galeras y, a sus espaldas, se encuentra el río Guadalete. Pero mentiría si no dijera que después de visitar los puestos y llevarme siempre algún recuerdo hecho a mano, me acerco a esa heladería que siempre espera con novedades: Da Massimo.

El Parque Calderón en El Puerto de Santa María (Cádiz) / Istock / Raquel Badillo
Y es que, fusiona el canon del auténtico gelato italiano con el ADN culinario de la provincia de Cádiz. Entre sus sabores más demandados se encuentra el de pistacho, queso payoyo, cacao pico y tejas, vino Osborne... ¿Quién sería capaz de pisar el centro de la ciudad sin probar uno de estos? Supongo que hay preguntas que no necesitan respuesta.
Las playas más genuinas: el recuerdo del ocaso
Con bandera azul, ofrecen la oportunidad de realizar diversos deportes acuáticos como moto de agua, windsurf, kayak o pesca. Entre las más cotizadas, La Muralla, playa situada entre Puerto Sherry y el acantilado del antiguo Castillo de Santa Catalina, una fortaleza construida en el siglo XVI, mencionada anteriormente. Con el encanto del choque entre actualidad e historia, en esta playa se han vivido noches de embrujo en San Juan y atardeceres llenos de anécdotas, cantes y bailes a la luz del ocaso.

Las vistas desde Puerto Sherry hacia el antiguo Castillo de Santa Catalina, en El Puerto de Santa María (Cádiz) / Andrea de los Santos
Por otro lado, la playa más turística es la de Valdelagrana. Es un espacio marítimo, hotelero, residencial y de ocio. La marea de la playa es como un plato llano, además de ser una de las más amplias de la ciudad. Pero posiblemente una de las que tiene más alma es la playa de La Puntilla. Refugio de portuenses, donde las dunas y las palmeras guardan el calor del sol y reflejan la pureza de la ciudad. Allí donde la playa rompe con el río Guadalete por un espigón (y que tiene un rincón petfriendly que se ha convertido en el lugar favorito en el mundo de mi perro).

Entrada de la playa de La Puntilla en El Puerto de Santa María (Cádiz) / Istock / JOSE LUIS VEGA GARCIA
Esta es la playa que vio nacer al ciudadano más ilustre de la localidad, Rafael Alberti. Aquella playa fue escenario de su rebeldía, donde se escapaba de las horas que debía pasar estudiando. En la que fue casa del poeta, hoy por hoy se encuentra todo un museo con sus pertenencias gracias a la Fundación Rafael Alberti. Pinturas, manuscritos y obras de arte realizadas por Alberti esperan la visita de aquellos apasionados del arte entre las paredes que vivieron la infancia del artista.
Sin embargo, la que te hace pensar que estás en otro planeta es la playa del Cangrejo Rojo. Mi madre me llevaba de pequeña y recuerdo pasar las horas jugando en la orilla hasta el caer del ocaso. Y es que sí, la mejor hora para disfrutar de la playa es aquella en la que la mayoría de gente ya se ha ido y solo se quedan los que no tienen prisa. Con tonos dorados reflejados en el mar, el salitre pegado en todo el cuerpo y el fresco de la brisa marinera, esta playa está para quedarse siempre un ratito más. Además, para entrar hay que cruzar un pequeño pinar y atravesar sus dunas de arena fina blanca, un pequeño paseo que despierta la idea de estar adentrándose en un verdadero paraíso personal.
Vino, vino y más vino
Muchos se preguntan por el olor a vino de algunas de sus calles, efecto de las bodegas. Este gesto arrebatará las ganas de irte de la ciudad sin antes saborear la aventura de sus bodegas. La más conocida, Osborne. Su historia viaja a finales del siglo XVIII, cuando un joven comerciante de origen inglés, llamado Thomas Osborne Mann, llegó a tierras gaditanas para comercializar los vinos de la zona. Pero es cierto que para 'coger una buena tajá' igualmente se encuentran las bodegas de Caballero, Gutiérrez Colosía, u Obregón; también los reconocidos brandy de Terry y 501.
En definitiva, pocos conocen todo aquello que fue, y es, alma y seña de identidad de una ciudad que tiene mucho que ofrecer a sus visitantes y a su gente, más allá de que se haya convertido en un destino de moda. El Puerto de Santa María, para vivir y morir, amigos míos.
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