Los 5 pueblos de España que todo viajero debería visitar en 2026: cinco joyas medievales de calles empedradas y plazas porticadas de indiscutible belleza
Son habituales de las listas de los más bonitos de España: si no has estado todavía, deberías.

Es difícil que ninguno de estos cinco pueblos no aparezca en las listas de los pueblos más bonitos de España. Más extraño aún que no estén entre los pueblos medievales más preciosos y mejor conservados de España, porque lo son, y si no los conoces, tienes que ficharlos para tenerlos en tu lista de escapadas que hay que hacer en 2026.
Albarracín (Teruel)
Es la joya de la corona, un lugar único que parece haberse detenido en el tiempo. Casas de color rojizo, puertas de madera robusta y balcones de forja son la mejor carta de presentación de este pueblo de apenas mil habitantes que se alza sobre una colina en la sierra de Albarracín, en la provincia de Teruel, rodeada de un paisaje natural único junto al río Guadalaviar. Su plaza Mayor, sus iglesias medievales, su imponente catedral y el cinturón defensivo de murallas que rodean el centro urbano, declarado Conjunto Histórico-Artístico, son sus monumentos más emblemáticos, y el mejor testimonio de su pasado.

Aínsa (Huesca)
Es uno de los pueblos más bonitos de Huesca, y de Aragón. Situado a los pies del Pirineo aragonés, Aínsa sorprende por el excelente estado de conservación de sus calles. El centro neurálgico de la villa, que como Albarracín también está declarado Conjunto Histórico-Artístico, es su plaza Mayor porticada. Del castillo apenas se conservan algunas ruinas, pero la iglesia románica de Santa María, considerada como uno de los mejores ejemplos del románico del Alto Aragón, sigue en pie.

Besalú (Girona)
Besalú, en la provincia de Girona, tiene una de las estampas más bonitas e icónicas de todos los pueblos medievales de esta lista. Un puente medieval sobre el río Fluviá, dividido en varios tramos que parecen serpentear por el cauce que rodea el pueblo: es su majestuoso pontón, un puente románico de ocho arcos, construido entre los siglos VIII y XIV, y que en el pasado daba acceso a esta villa condal fortificada. Y ese es solo el principio, porque todo el pueblo, que parece salido de un cuento, está declarado Bien de Interés Cultural.

Santillana del Mar (Cantabria)
Incluso quienes no han estado en este bellísimo lugar de Cantabria seguro que saben que es conocido como la villa de las tres mentiras, porque ni es santa, ni es llana ni tiene mar. Lo que sí es, sin embargo, es una joya del románico, habitual en las listas de los pueblos más bonitos de España. Un casco antiguo envidiable, de calles empedradas y monumentos históricos rodeados de un paisaje único, muy cerca de algunos de los paisajes naturales más impresionantes del norte de España y de las cuevas de Altamira, posiblemente el mejor legado que ha llegado desde la prehistoria hasta nuestros días.

Ronda (Málaga)
Puentes bonitos hay muchos, pero que tengan una imagen tan icónica como el puente Nuevo de Ronda, pocos (o ninguno). Una obra maestra de la ingeniería de la época que salva un desfiladero de más de cien metros de profundidad. Gracias a este puente las dos ciudades de Ronda están conectadas: en el lado sur, el casco antiguo, de reminiscencias árabes, trazado medieval y casonas palaciegas (está declarado Bien de Interés Cultural); y en norte, la ciudad moderna que surgió a partir del siglo XVI. Como una ciudad dividida en dos mitades en medio de la ruta de los Pueblos Blancos de Andalucía y en el corazón de la serranía de Ronda.

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