5 ideas de viajes por España para huir de lo más trillado

Dormir en un faro, seguir los pasos de una reina o entregarse al enoturismo (sí, también en verano). Que no todo va a ser tostarse al sol

Noelia Ferreiro
 | 
Foto: todamo / ISTOCK

En un verano en el que se espera una afluencia masiva de turistas en todos los puntos cardinales, hay planes cercanos, sencillos y asequibles que pueden salvarnos las vacaciones. Aquí van algunas propuestas para huir de lo más trillado y descubrir lugares, experiencias y sensaciones diferentes:

1. Dormir en un faro

Encarnan esa imagen romántica que remite a viejas historias de navegantes y naufragios. Hablamos de los faros, esos guardianes de los mares que, más allá de su función como emisores de mensajes lumínicos, conforman un bellísimo elemento del paisaje costero.  En España existen nada menos que 387, que forman parte del patrimonio y que desde 2014, según un plan de Fomento, pueden tener (si así lo desean) un uso hotelero, tal y como acontece en Croacia, Noruega o Gran Bretaña. 

Hotel el Far, en la Costa Brava
Hotel el Far, en la Costa Brava | Eloi_Omella

Descubrir esta nueva categoría de alojamiento con encanto puede ser un plan estupendo para estas vacaciones. Y hay para elegir en varios puntos de nuestra geografía: O Semáforo, en Finisterre; el Faro de Punta Cumplida, en la isla de La Palma; el Faro de Llafranc, en la Costa Brava; el Faro de isla Pancha, en la ría de Ribadeo…

Abre bien los ojos: estos son los 42 lugares más espectaculares del planeta


2. Tras los pasos de Isabel la Católica

¿Por qué no dedicar el tiempo libre a caminar de puntillas sobre el pasado? ¿Por qué no descubrir los secretos de una de las figuras más carismáticas de nuestra historia? Así es esta propuesta que consiste en un paseo por la segunda mitad del siglo XV a través de la vida de Isabel la Católica. 

Castillo de La Mota, en Medina del Campo
Castillo de La Mota, en Medina del Campo | aluxum / ISTOCK

La llamada Ruta de Isabel, puesta en marcha por la Junta de Castilla y León, es, más que un producto turístico, toda una interesante lección. Un itinerario que destapa los rincones y monumentos históricos relacionados con la vida de la Reina. Desde su nacimiento, en Madrigal de las Altas Torres (Ávila) hasta su muerte en Medina del Campo (Valladolid), este recorrido repasa los hitos que marcaron esta época, al tiempo que invita a descubrir la gastronomía de la región: platos emblemáticos como el tostón o cochinillo, y la llamada, por cierto, cocina renacentista o isabelina, basada en las recetas de los cocineros reales.

3. Tarragona de punta a punta

Puede que no figure en el top de los viajes soñados, pero esta ciudad catalana acodada en el Mediterráneo puede ser una opción excelente para un verano de lo más completo. En primer lugar porque goza de una buenísima comunicación a través del AVE y del aeropuerto de Reus a solo siete kilómetros.

Tarragona
Tarragona | LUNAMARINA

Pero además porque su oferta de planes abarca todos los gustos y colores: a su interesante legado romano y medieval (por el que fue declarada Patrimonio de la Humanidad) se suma su condición de epicentro de la Costa Dorada, con bellas playas en sus alrededores. Para explorarla se han desarrollado más de 20 rutas guiadas, desde la que sigue los pasos del emperador Adriano hasta la de los palacios urbanos contemporáneos, pasando por la que marida la cultura con una exquisita gastronomía en la que el pescado azul tiene Denominación de Origen.

4. Catas de vinos (y paisajes) en Aragón

Sí, también el enoturismo es para el verano. Porque hay lugares en los que el vino, durante todo el año, es seña de identidad, elemento del paisaje, motor turístico. Hay lugares en los que el vino está ligado a la historia de una tierra.  Esto es lo que sucede en Aragón, que también en el periodo estival goza de muchas propuestas.  

Campo de Borja
Campo de Borja | alvarobueno / ISTOCK

Para ello tiene tres Denominaciones de Origen (la Ruta de la Garnacha o de Campo de Borja, la Ruta de Cariñena y la Ruta de Somontano), en las cuales se aúna la riqueza natural, cultural y gastronómica de este territorio: desde el Monasterio de Veruela a la casa natal de Goya, pasando por el Parque Natural de Guara o el mismísimo Ecce Homo. Las Rutas, que siguen siendo independientes (aunque aparecen unidas de cara a la internacionalización), no olvidan que, además de los descubrimientos del lugar, lo más importante es seguir descorchando botellas de vino.

5. Atracón de naturaleza en la Sierra de Gata

Mucho le costó a Cáceres lograr el título de Parque Cultural para una de sus comarcas más hermosas: la Sierra de Gata, esa maravilla natural salpicada de pueblos de arquitectura serrana.

Sierra de Gata
Sierra de Gata | kb79 / ISTOCK

Con esta nueva figura legal de protección y promoción, esta zona antes ajena a los grandes flujos de visitas (pese a su maravillosa red de alojamientos rurales) ocupa ahora un puesto de honor en los atractivos de Extremadura. Razones no faltan: a su belleza paisajística y monumental se une la existencia de un monasterio budista y la singularidad que le confiere su habla propia, a fala, que bebe del gallego y el portugués.