Te descubrimos 5 calas secretas en La Costa Brava (porque aún tenemos ganas de un chapuzón)

Pinares que casi llegan al agua, playas ante el azul intenso del Mediterráneo. Estas son las 5 calas recónditas más bellas de la Costa Brava

Anna Tomàs
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Foto: Damocean / ISTOCK

“Oh, nuestra costa brava, sin pareja en el mundo! [...] lo es todo: es brava y fantástica, y dulcemente trabajada por los temporales a golpes de oleadas como un alto relevo, y bordada por los besos de la bonanza como una exquisitez de monja paciente por quien las horas, los días y los años no tienen valor de tiempo” escribía Ferran Agulló en 1908, en el artículo que dio nombre al litoral. Quién iba a decirle que el turismo intentaría invadirlo todo. Pero la naturaleza es realmente sabia y dotó a este litoral de un terreno agresivo y accidentado, con acantilados y rocas imposibles que ‘evitarían la masificación de la Costa Brava y protegerían este tesoro marítimo’.

Preciosos pueblos y mágicas calas presentan esta idílica postal de la Costa Brava
Preciosos pueblos y mágicas calas presentan esta idílica postal de la Costa Brava | georgeclerk / ISTOCK

Actualmente es muy difícil encontrar una playa virgen, y menos en la Costa Brava, pero todavía hay unos pocos espacios en los que el ‘acceso no está permitido a los coches’ y hay que andar para disfrutarlos. La recompensa es de lo más satisfactoria: un ‘rincón idílico para huir de la ciudad’ y del calor y para reencontrarse con el mar. Os seleccionamos ‘las 5 preferidas por los autóctonos’ junto a excursiones para conocer mejor, si aún es posible, la belleza que las rodea.

1. Cala Tamariua, El Port de la Selva

‘Balance perfecto entre playa y montaña’, esta cala está escondida entre dos colinas y se accede por una senda de medio kilómetro. Sus aguas son profundas y la playa, orientada al norte, es ventosa y con orilla de piedras. Al no tener ninguna construcción a la vista, ‘se mantiene totalmente virgen’ y en sus cien metros de longitud tiene una ‘zona donde se puede practicar el naturismo’.

Las montañas protegen esta preciosa cala que merece la pena conocer para disfrutar de la tranquilidad de una playa virgen
Las montañas protegen esta preciosa cala que merece la pena conocer para disfrutar de la tranquilidad de una playa virgen | Gimmerton / ISTOCK

Os proponemos la siguiente excursión hasta otra cala colindante: Cala Tavallera, a 6 km a pie. Al final del puerto de Port de la Selva hay unos indicadores del sendero GR11. Cogiendo este camino, encontraremos unos indicadores de ‘Cala Tabarella’ y de ‘Sant Baldiri’. Ambos conducen a la cala, pero es mejor seguir el segundo, lo que nos permitirá conocer ‘la ermita románica de Sant Baldiri’. Algo menos de dos horas de camino sin ninguna dificultad y con ‘parajes vírgenes hasta la cala’.

2. Cala Estreta, Palamós

Aunque es más fácil acceder a ella por mar que por tierra, puesto que para alcanzarla caminando hay que recorrer una ruta de 25 minutos por una pista forestal, seguir el camino indicado desde la playa de Es Castell nos permite disfrutar de un ‘paseo tranquilo haciendo fotos de las Illes Formigues’. Cala Estreta (Estrecha) está ‘rodeada de un frondoso pinar y sus aguas profundas y cristalinas’ hacen que sea el espacio ideal para ‘zambullirse con el snorkel’. Además, permite el acceso a otras pequeñas calas.

El difícil acceso por tierra a la Cala Estreta hace que llegar esta cala sea una emocionante aventura, donde la recompensa es disfrutar de los colores de unas impresionantes aguas
El difícil acceso por tierra a la Cala Estreta hace que llegar esta cala sea una emocionante aventura, donde la recompensa es disfrutar de los colores de unas impresionantes aguas | cinoby / ISTOCK

Para disfrutar todavía más de este día de playa nada mejor que compaginarlo con una excursión a la llamada ‘Barraca de Dalí’. Entre la vecina cala Castell y las calas Canyers y Estreta, junto a la montaña, se halla una finca que había sido propiedad del mecenas Alberto Puig i Palau. Este hombre, que compró los terrenos al artista Josep Maria Sert, acogió durante el franquismo a varias figuras de las artes, como por ejemplo ‘Salvador Dalí, René Clair y Carmen Amaya’. El pintor de Figueres trabajó en una barraca situada en un bosquecillo próximo a la casa, ‘una construcción de seis por siete metros y con la puerta expresamente inclinada’, lo cual obligaba a todo el mundo a entrar inclinado, como haciendo una reverencia.


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3. Cala Montjoi, Roses

Famosa por haber albergado el restaurante El Bulli y, pronto, por acoger su museo, la Cala Montjoi sigue siendo un destino inigualable en sí misma. La arena gris y gruesa y el desnivel al adentrarse en el agua son solo una parte de sus encantos. A pesar de que cerca hay un complejo turístico, ‘la cala es silenciosa y apartada’ y, al mismo tiempo, cuenta con todos los servicios que te puedan hacer falta. Su geografía la protege de las inclemencias del tiempo y la hace ‘perfecta para las embarcaciones y es también ideal para practicar submarinismo’.

La cala Montjoi es una de las preciosas playas a las que acceder desde la famosa localidad de Roses
La cala Montjoi es una de las preciosas playas a las que acceder desde la famosa localidad de Roses | nito100 / ISTOCK

Muy cerca se encuentra ‘la preciosa localidad de Roses’, que podemos descubrir tras una mañana de playa. Podemos empezar por el paseo Marítimo, desde el puerto, en el que aún se mantiene la actividad tradicional de la pesca, hasta la ciudadela, donde se han encontrado ‘restos de la ciudad romana’, de la ciudad griega de Rodhe y donde se conserva la iglesia románica de Santa Maria.

4. Playa de Aiguablava, Begur

¿Hace falta nada más que el nombre para describirla? (Agua azul en catalán) Aiguablava tiene ‘tonos marítimos más intensos’, incluso casi morados y verdes. Si vas con niños, es perfecta, dada su poca profundidad y una arena muy clara y fina. Es casi virgen, con muy poca urbanización, pero con algunos ‘restaurantes de pescado muy cerca y a precios módicos’.

Las azulísimas aguas de esta playa maravillan a todos los visitantes que llegan a este tramo de la Costa Brava
Las azulísimas aguas de esta playa maravillan a todos los visitantes que llegan a este tramo de la Costa Brava | J2R / ISTOCK

Para los que no sabemos vivir la playa sin contar con poder descubrir los efectos del mar en sus cercanías, alrededor de esta Cala hay muchas ‘cuevas escondidas por descubrir’. La ‘d’en Gispert es la más conocida de las numerosas cuevas que se encuentran entre estos acantilados del cabo de Begur. La boca de la cueva, a la cual se accede por mar, no tiene más de tres metros, y si vas a primera hora seguro no hallarás cola con barcas que quieren entrar en sus dominios. También merecen una visita ‘los restos arqueológicos’ de ‘Ses Falugues’, unas cuevas artificiales con dos aperturas verticales.

5. Cala de Sa Boadella, Lloret de Mar

A la playa de Sa Boadella se accede a través de un caminito de 200 metros por un bosque de pinos y mimosas, cosa que desmotiva a los que quieren dejar el coche a un tiro de piedra, cuando es una ‘cala preciosa a la que acuden los locales’. Y más si tenemos en cuenta que se encuentra entre dos localidades masificadas (Lloret y Blanes) y, todavía así, ha conseguido mantenerse casi virgen. De arena gruesa y ‘clasificada como playa tradicionalmente naturista’ se halla junto al jardín de Santa Clotilde, con un mirador privilegiado.

Los colores del amanecer y el atardecer hacen de esta playa una de las más bonitas de la Costa Brava
Los colores del amanecer y el atardecer hacen de esta playa una de las más bonitas de la Costa Brava | Dzmitrock87 / ISTOCK

‘Santa Clotilde mantiene intacto el espíritu renacentista’ con que fue creado. La fusión de la vegetación autóctona y la propia del jardín es una de las características más remarcables del espacio, que dispone de terrazas superpuestas, de caminos, de escalas y rampas que se entrecruzan. Un ‘sorprendente rincón’ para visitar cuando cae la tarde.

La Costa Brava, única en todas sus formas

Se habla mucho de la Costa Amalfitana, la Esmeralda, la Blanca o Dorada, pero la Costa Brava tiene una idiosincrasia muy particular: su bravura y sus pequeñas playas rodeadas de pura vegetación mediterránea que hacen que ir sea siempre un acierto, especialmente si se está dispuesto a andar un poco y encontrar ‘calas que son verdaderos prodigios de la naturaleza’.

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