3 lugares de España donde es probable ver auroras boreales esta Navidad: mirada hacía el norte, oscuridad y algo de suerte

No hay garantías, pero sí lugares donde la ciencia y la casualidad juegan a favor.

Auroras boreales en España; ¡como lo oyes!
Auroras boreales en España; ¡como lo oyes! / Istock / Smitt

Durante años, las auroras boreales parecían un espectáculo reservado al norte de Europa; Noruega, Islandia, Finlandia, fin. Pero en los últimos inviernos algo ha cambiado. La actividad solar está en uno de sus picos más altos y, cuando se dan las condiciones adecuadas, el cielo se desmanda un poco más al sur de lo habitual; ¡hasta en España! Si es que, como siempre decimos, es increíble la variedad de paisajes, fenómenos y maravillas que tenemos en el territorio nacional.

Redacción Viajar

No es algo que ocurra cada noche ni mucho menos, pero sí es posible. Y cuando pasa, no hay aviso previo que valga; toca salir, mirar al norte y tener paciencia. Como dice el refrán, quien algo quiere, algo le cuesta. Y en este caso, cuesta frío y unas cuantas horas mirando al cielo. Estos son los tres lugares de España donde hay más papeletas para vivirlo esta Navidad si el Sol decide colaborar.

La costa norte de Galicia

El lugar perfecto para vivir una experiencia así A Costa da Morte y el norte de Lugo. Su latitud, la orientación al norte y amplias zonas con muy baja contaminación lumínica juegan a favor. En episodios recientes de fuerte actividad solar, aquí se han documentado algunas de las mejores observaciones del país. Los acantilados abiertos al Atlántico permiten un horizonte limpio, clave para detectar las luces cuando aparecen muy bajas en el cielo. No hace falta estar en mitad de la nada, simplemente tienes que alejarte de núcleos urbanos y buscar costa abierta. No es raro que quienes lo han visto aquí digan lo mismo; primero dudas, luego distingues un resplandor y, cuando te das cuenta, estás mirando algo que nunca pensaste ver tan al sur.

El litoral cantábrico occidental

Asturias y Cantabria comparten muchas de las condiciones que hacen posible la observación; una latitud relativamente alta, cielos oscuros en zonas rurales y un mar que abre el horizonte hacia el norte. Las auroras que se ven aquí no suelen ser tan intensas como en latitudes más altas, pero sí se han registrado en noches muy concretas. Suelen aparecer como velos verdosos o rosados, visibles mejor con cámaras, aunque en los episodios más potentes se perciben a simple vista. Eso sí, aquí entra en juego otro factor; la meteorología. El Cantábrico es caprichoso, y despejar justo la noche adecuada es parte del reto. Pero cuando se alinean los astros (literalmente), el espectáculo compensa.

Los Pirineos

Aunque no están tan al norte como la costa cantábrica, los Pirineos ofrecen una ventaja clara; la altitud y la oscuridad. En noches de fuerte actividad solar y cielos despejados, las zonas altas del Pirineo han sido testigo de auroras visibles, sobre todo en su vertiente más septentrional. Aquí la clave es alejarse de estaciones y pueblos grandes, buscar valles abiertos al norte y tener paciencia. No es un plan exprés, es más bien una espera silenciosa, de esas que se hacen en abrigo y con termos; muy de montaña.

El que avisa no es traidor

Conviene ser claros, no hay garantías; ni en España ni en Noruega. Las auroras dependen de tormentas solares intensas, algo que no se puede programar; lo que sí se puede hacer es estar en el sitio adecuado cuando ocurre. Consultar previsiones de actividad solar, evitar noches de luna llena y buscar cielos despejados aumenta las posibilidades. Y, sobre todo, ir con la mentalidad correcta; si no aparecen, al menos habrás pasado una noche distinta mirando al cielo. Porque al final, aunque no se vean, pocas cosas hay más navideñas que salir al frío, levantar la vista y recordar que el espectáculo más grande sigue estando ahí arriba, ¿o no?

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