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El palacio más impresionante de España es una de las pocas joyas de Gaudí fuera de Barcelona: alberga el Museo de los Caminos, cambia de color según el sol y tiene tres ángeles gigantes

El Palacio Episcopal de Astorga, diseñado por Antoni Gaudí a finales del siglo XIX, es una de las pocas obras del arquitecto fuera de Cataluña y hoy alberga el Museo de los Caminos.

Es una de las pocas obras de Antoni Gaudí fuera de Cataluña

Es una de las pocas obras de Antoni Gaudí fuera de Cataluña / Istock / 5

En pleno corazón de la ciudad leonesa de Astorga se levanta un edificio que parece más propio de un castillo medieval que de un palacio episcopal. Sus torres puntiagudas, sus muros de piedra clara y su aspecto monumental llaman la atención nada más llegar a la plaza de la catedral.

El Palacio Episcopal de Astorga comenzó a construirse en 1889

El Palacio Episcopal de Astorga comenzó a construirse en 1889 / Istock / R

Se trata del Palacio Episcopal de Astorga, una de las pocas obras de Antoni Gaudí fuera de Cataluña y uno de los ejemplos más singulares de arquitectura neogótica de finales del siglo XIX en España.

El edificio menos conocido de Gaudí es, en realidad, su primera gran obra: declarada Patrimonio de la Humanidad y repleta de colores

Adriana Fernández

Una de las pocas obras de Gaudí fuera de Cataluña

El Palacio Episcopal de Astorga comenzó a construirse en 1889, después de que el antiguo palacio episcopal se incendiara. El obispo de la diócesis, Juan Bautista Grau Vallespinós, natural de Reus y amigo personal de Gaudí, encargó al arquitecto el diseño del nuevo edificio.

Gaudí proyectó un palacio inspirado en la arquitectura medieval y adaptado al paisaje de Astorga, situada en plena comarca de la Maragatería. El resultado fue un edificio de aspecto casi fortificado, con torres cilíndricas, arcos apuntados y una marcada influencia del neogótico.

Aunque Gaudí inició las obras y dejó gran parte del proyecto definido, abandonó el trabajo tras la muerte del obispo en 1893. El edificio se terminó años después siguiendo en gran medida el diseño original y se hizo bajo la dirección del arquitecto Ricardo García Guereta.

Un palacio que cambia de color con la luz

Uno de los detalles que más llama la atención del palacio es el material con el que está construido. El edificio está levantado con granito blanco procedente de la zona de El Bierzo, y es una piedra que se ve de forma distinta según la luz del día.

Por la mañana y al atardecer, cuando el sol incide de forma lateral, la fachada adquiere tonos más cálidos y dorados, mientras que con la luz directa del mediodía el edificio muestra un aspecto más grisáceo.

Gaudí abandonó el trabajo tras la muerte del obispo en 1893

Gaudí abandonó el trabajo tras la muerte del obispo en 1893 / Istock / 5

Este efecto, que depende de la textura del granito y de la forma en que la luz se refleja en sus superficies, hace que el edificio parezca cambiar ligeramente de color a lo largo del día.

Los tres ángeles gigantes que coronan el palacio

El edificio cuenta en su jardín con tres esculturas monumentales de ángeles elaboradas en 1913 por la Real Compañía Asturiana de Minas que hoy son uno de los elementos que más destacan del conjunto.

Estas figuras, de cinco metros, fueron diseñadas por el propio Gaudí y uno sostiene una cruz procesional, otro un báculo y el tercero una mitra episcopal. En un principio se diseñó para que estuvieran en la cubierta del edificio, pero acabaron colocándose al ras.

Interior del edificio

Interior del edificio / Istock / t

Una pieza única dentro de la obra de Gaudí

Desde 1962, el Palacio Episcopal de Astorga alberga el Museo de los Caminos, dedicado a la historia del Camino de Santiago, que atraviesa la ciudad de Astorga.

El edificio forma parte del reducido grupo de obras que Gaudí proyectó fuera de Barcelona, junto con otros lugares como El Capricho de Comillas, en Cantabria, y la Casa Botines de León. La visita requiere de una entrada a partir de 9 euros.