Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Ni Santiago, ni A Coruña: la meca de la naturaleza gallega tiene uno de los acantilados más altos de Europa, está en un Geoparque Mundial de la Unesco y "va de muerto quien no fue de vivo"

Ubicado dentro del Geoparque Mundial de la UNESCO Cabo Ortegal, el santuario combina paisaje atlántico, historia religiosa y una de las tradiciones populares más curiosas de Galicia.

El santuario está dedicado a San Andrés

El santuario está dedicado a San Andrés / Wikimedia Commons / José Manuel

En Galicia hay un dicho que todo el mundo conoce: “A Santo André de Teixido vai de morto quen non foi de vivo”. La frase resume la importancia que ha tenido durante siglos este pequeño santuario situado en la costa norte de la provincia de A Coruña. Según la tradición popular, quien no acuda en vida a este lugar tendrá que hacerlo después de muerto, reencarnado en animal o espíritu. Esa creencia explica que durante generaciones miles de personas hayan peregrinado hasta esta aldea situada sobre los acantilados de la sierra da Capelada.

Acantilados de la sierra da Capelada

Acantilados de la sierra da Capelada / Wikimedia Commons / Mussklprozz

Aunque hoy muchos viajeros llegan atraídos por el paisaje, Santo André de Teixido sigue siendo uno de los centros de peregrinación más singulares de Galicia. El pequeño núcleo de 45 habitantes pertenece al municipio de Cedeira y se encuentra dentro del Geoparque Mundial de la UNESCO Cabo Ortegal, un territorio conocido por sus formaciones geológicas y por algunos de los acantilados más altos de Europa.

El pueblo medieval de obligada visita en Galicia: ni Allariz, ni Combarro

Adriana Fernández

Un santuario de peregrinación con siglos de historia

La capilla de Santo André de Teixido tiene origen medieval, aunque el templo actual fue reconstruido entre los siglos XVI y XVIII sobre estructuras anteriores. Desde al menos el siglo XVI ya hay documentación que menciona las romerías y peregrinaciones hasta este lugar.

Durante siglos, los fieles llegaban caminando desde diferentes puntos de Galicia e incluso desde otras regiones del norte de la Península. El santuario está dedicado a San Andrés, uno de los apóstoles, y la tradición dice que el propio santo habría llegado a este rincón tras naufragar en la costa. Según se cuenta, San Andrés se lamentaba de que su santuario recibiera pocos peregrinos en comparación con Santiago de Compostela. Para compensarlo, Dios habría decretado que quien no visitara el santuario en vida tendría que hacerlo después de muerto.

Durante la peregrinación es habitual encontrar pequeñas figuras de pan conocidas como sanandresiños, además de amuletos y otros objetos relacionados con la tradición local. También existe la creencia de que no se deben matar ciertos animales del entorno (como lagartos o insectos) porque podrían representar almas de personas que aún no han cumplido la romería. Es tradición hacer el camino llevando una piedra que se deposita al llegar y beber de la fuente de los Tres Caños antes de pedir a San Andrés un deseo.

El núcleo de Santo André de Teixido es pequeño y se recorre en poco tiempo, pero merece la pena darse un paseo. Alrededor del santuario hay varias casas tradicionales, tiendas de productos artesanos y pequeños bares donde probar algunos dulces típicos de la romería, como los sanandresiños.

Acantilados espectaculares dentro del Geoparque Cabo Ortegal

Si decides acercarte, ten en cuenta que la carretera que llega hasta la aldea es estrecha y con curvas, por lo que es recomendable conducir con calma, especialmente en días de niebla o lluvia, algo frecuente en esta costa.

Aprovecha para combinar la visita con otros puntos cercanos de la sierra da Capelada, una zona costera abrupta donde se levantan algunos de los acantilados más impresionantes de la Península Ibérica. En esta costa se sitúa también Vixía Herbeira, considerado uno de los acantilados más altos de Europa continental, con unos 613 metros de altura sobre el nivel del mar.

Todo este territorio forma parte del Geoparque Mundial de la UNESCO Cabo Ortegal, el cual reúne algunas de las rocas más antiguas de la Península Ibérica.