Ni piscina natural, ni pueblo bonito: El secreto mejor guardado de la Toscana española se esconde entre viñedos y pinares
Una comarca desconocida, un escenario de naturaleza monumental y un camino salpicado de esculturas que parecen estar fuera de lugar.

Arquitectura, paisaje, diseño, arte contemporáneo y naturaleza. Esos son los ingredientes que definen una de las iniciativas al aire libre más interesantes que se pueden visitar en España. Y que, además, componen la excusa perfecta para ir de cabeza a descubrir una comarca todavía poco conocida.
Ponemos rumbo al noreste de la península, a una zona perdida entre las provincias de Teruel, Tarragona y Castellón. Por su paisaje, repleto de olivos, viñas, pinos, encinas y muchas plantas aromáticas, y por su carácter ‘slow’, se la conoce como la Toscana española. Apodo no muy bien acogido por los vecinos, por cierto, porque este lugar no necesita ser comparado con ningún otro para resultar atractivo e interesante.
Qué ver en la Toscana española
Una colección de municipios bonitos, algunos tan especiales que forman parte de la lista oficial de los pueblos más bonitos de España, interesantísimos hoteles boutique de diseño y casas rurales que son pura vanguardia. Juntos dan forma a la comarca del Matarraña, un secreto muy bien guardado que de un tiempo a esta parte está empezando a ser desvelado.

El pueblo más bonito de la comarca del Matarraña
De todos los pueblos que forman la comarca, Valderrobres es el que se lleva la fama, porque es la capital del Matarraña, y por bonito: sus callejuelas, estrechas y escalonadas, están declaradas Conjunto Histórico. Pero no es el único que atrae miradas y piropos.

Le pasa a Cretas, el pueblo de interior con nombre de isla griega que sin embargo es medieval. Lo curioso de este lugar, que todavía conserva casi intacto su legado gótico y renacentista, es que los alrededores son el escenario elegido para levantar una colección de arte singular.
Un museo singular al aire libre
Bajo el nombre de Solo Sculpture Trail, se esconde una iniciativa expositiva de la galería de arte Albarrán Bourdais (con sede en Madrid y Menorca) que da como resultado “uno de los parques de esculturas más ambiciosos de su tipo”, dicen desde la firma.

Entre montañas y rodeado de los puertos de Tolosa-Beceite, aparece como de la nada este parque de esculturas al aire libre que dialogan con el entorno. Sorprendentes, visionarias pero sobre todo inesperadas, forman un recorrido de unos cinco kilómetros en medio de un paisaje de 200 hectáreas que se puede explorar a pie o con bicicletas eléctricas. Y la entrada solo cuesta cinco euros (gratis para los menores de 18 años).

Obras de arte únicas
Son obras e instalaciones creadas para el lugar en el que se exponen “estableciendo un ecosistema poético con el paisaje”: desde una esfera formada por planetas en órbita a hojas gigantes de mármol, bloques de acero corten haciendo equilibrios con rocas y letreros con el lema ‘War Stop’.
Firmadas por artistas como Olivier Mosset, Jose Dávila y Jordi Colomer, estas obras se unen a una quincena de esculturas procedentes de ediciones anteriores bajo el nombre de ‘Solo Summer Group Show’ sumado nuevos recorridos por el paisaje diverso de viñas centenarias, campos de olivos y bosques de carrascas que forman la identidad natural a este lado del Matarraña.

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