
ASTURIAS ¡cada vez más cerca!
Hacer una escapada al Paraíso Natural es más fácil y cómodo que nunca. Y en este momento del año en el que la naturaleza despierta nos ofrece infinidad de posibilidades para disfrutar y desconectar. Una fantástica manera de celebrar los 40 años del nacimiento de su lema: Asturias, Paraíso Natural, que sigue más vigente que nunca.
Si hay un lugar donde la primavera alcanza el nivel de obra de arte, ese lugar es Asturias. Porque, con el cambio de estación, los valles se pintan con nuevas tonalidades de verde, más brillantes y luminosas, los manzanos eclosionan añadiéndole con sus flores pinceladas blancas y rosadas, los ríos y arroyos rugen rebosantes de agua, serpenteando entre cumbres y prados rumbo al mar, y las ciudades, señoriales e inmaculadas, se desperezan tras los rigores del invierno y bullen de nueva vida y actividad.
Es el momento de dejar atrás ideas preconcebidas y obsoletas, como esa tan arraigada de que Asturias es un destino idílico para unas vacaciones pero está demasiado lejos para una escapada corta. ¡Eso es cosa del pasado! Y lo es porque la Estrategia de Conectividad Aérea que puso en marcha el Gobierno asturiano en 2019 y la entrada en funcionamiento de la variante de alta velocidad de Pajares han dado sus frutos, situando al Principado como un destino multiaccesible a lo largo de todo el año. De hecho, cuenta con una treintena de conexiones aéreas directas nacionales e internacionales y más de 200 destinos en conexión con algunos de los principales hub aéreos de Europa. Además, Asturias disfruta de la única conexión de alta velocidad operativa en toda la fachada cantábrica, con seis frecuencias diarias con Madrid. Así que ya no hay excusa: el momento ideal para planear una escapada a Asturias es ahora, en plena primavera, cuando hay tanto para disfrutar.

Manzanos en flor
Es precisamente entre finales de abril y los primeros días de mayo cuando la Comarca de la Sidra celebra la semana de la floración, o como dicen allí, “el floriar del pumar”. Una ocasión de adentrarse en el espectáculo de los manzanos en flor que no volverá a repetirse hasta la siguiente primavera. Además de pasear entre manzanos, los seis municipios que forman parte de esta comarca –Bimenes, Cabranes, Colunga, Nava, Sariegu y Villaviciosa– organizan otras actividades: desde elaborar jabones con esencia de manzana, hasta visitar los lagares o disfrutar de menús sidreros especiales en los restaurantes de la zona. También es muy recomendable una visita al Museo de la Sidra, ubicado en la localidad de Nava, que ofrece una amplia visión de todas las etapas de elaboración de la sidra. Se trata de conocer algo más sobre la cultura sidrera asturiana, todo un sello de identidad, que en 2024 fue reconocida por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

El espectáculo de las cascadas
Una de las mejores formas de disfrutar de la magnífica naturaleza asturiana es adentrarse, a pie, en el paisaje. Sea cual sea la senda elegida, costera o de interior, el agua estará siempre presente, acompañando al senderista con su banda sonora. Hay, sin embargo, algunas excursiones en las que el agua es la protagonista absoluta, especialmente en primavera cuando el deshielo regala a los cauces fluviales su máximo caudal. Es el caso de los itinerarios que nos llevan a contemplar saltos de agua y cascadas, como las de Guanga, en el Valle del Trubia, a escasos 15 kilómetros de Oviedo. Rodeado como está de robles, castaños, abedules, helechos, antiguos molinos y hórreos, no es de extrañar que este paraje esté considerado como uno de los tesoros naturales de Asturias.
Otros saltos de agua dignos de ver son los de Oneta, a los que se llega desde el pueblo del mismo nombre, en el concejo de Villayón. Se trata, en realidad, de un conjunto de tres cas- cadas escalonadas. La más impresionante es la Firbia, pero por debajo de ella están la Ulloa y la Maseirua, de menor altura pero no menor belleza, rodeadas de exuberante vegetación. Un paseo desde Murias, en el concejo de Aller, nos conduce hasta el interior del valle del río Negro y hasta la cascada de Xurbeo, de las más bonitas de Asturias. Pero hay otras muchas:
las de la Ruta de los molinos del río Profundo (en Villaviciosa), la del Tabayón del Mongayu, en el corazón del Parque Natural de Redes; las cascadas de Cioyo y la Seimeira, en medio del mágico paisaje de los Oscos, o la Salgueira, en el municipio de Taramundi, donde se puede seguir la Ruta del Agua y visitar el Museo de los Molinos, con todos sus artilugios en funcionamiento.
El lugar que fue cuna del turismo rural
La Comarca Oscos-Eo puede presumir de haber sido pionera en el impulso del turismo rural, pero no solo de eso. Es, además, la única de las siete Reservas de la Biosfera con las que cuenta Asturias que tiene costa y pueblos marineros, y es un referente de la etnografía y la artesanía en España.
Ubicado en el extremo más occidental del Principado, este es un paraíso ideal para el senderismo y para las actividades en la naturaleza, donde es posible recorrer paisajes diferentes, de valles y suaves montañas, bosques y ríos, y también decosta. Las villas marineras de Figueras y Castropol figuran entre las más bellas del Cantábrico, con sus casas señoriales y palacios, sus calles serpenteantes, sus tabernas y restaurantes marineros, sus puertos deportivos y sus vistas a la ría y al mar. Una buena idea para conocerlas es recorrer el paseo costero de ocho kilómetros que las une, una caminata asequible con una gran recompensa final: probar las ostras del Eo, un verdadero manjar. Pero esta comarca no solo atesora bellezas naturales, también es una gran reserva cultural, ya que alberga ferrerías, museos, palacios, monasterios, artesanía de las navajas y del telar… Todo un mundo de tradiciones que han sabido cuidar y proteger a lo largo del tiempo.

Escapadas urbanas por amor al arte
Y si la naturaleza y los pueblos y aldeas son el alma rural de Asturias, sus ciudades son su corazón cosmopolita, que late entre bellos cascos históricos, el arte y la cultura.
El Centro Niemeyer, que se ha convertido en el emblema de Avilés y protagonista de un ‘skyline’ renovado, acoge hasta el 4 de mayo la exposición “Una biografía pintada”, de Eduardo Arroyo, una de las figuras clave del arte contemporáneo español. Pero su oferta va mucho más allá: ópera, cine, coloquios, exposiciones, conciertos... Es esta una ciudad de cultura, pero también de antigua raigambre comercial, con un casco histórico jalonado de palacios, jardines, iglesias y casas porticadas que prometen una agradable estancia en una atmósfera única. Gijón/Xixón, por su parte, es una ciudad abierta y dinámi-
ca que también ha hecho de la cultura uno de sus principales motores. Por eso, además de darse una vuelta por Cimadevilla, antiguo barrio de pescadores, y hacer un alto en la Playa de San Lorenzo, se impone una visita a Laboral Ciudad de la Cultura y a su Centro de Arte y Creación Industrial. Y tomar nota de algunas de las citas de esta primavera: Gijón Sound Festival (4 - 6 de abril), L.E.V. Festival (1-4 de mayo), cuarta edición de Cine Club 60, el ciclo de clásicos (hasta finales de mayo), entre otros. En Oviedo/Uviéu, la capital, alberga una intensa vida cultural, comercial y gastronómica.
El Centro Niemeyer, que se ha convertido en el emblema de Avilés y protagonista de un ‘skyline’ renovado, acoge hasta el 4 de mayo la exposición “Una biografía pintada”, de Eduardo Arroyo
Además, sus dimensiones permiten recorrerla fácilmente para ir descubriendo rincones y monumentos a cada paso: un casco histórico que ha sido fuente de inspiración literaria, el mercado del Fontán, la fuente de La Foncalada (único ejemplo de construcción de carácter civil con fines de utilidad pública del Prerrománico Asturiano), una Catedral con una torre gótica y otra románica, el Museo de Bellas Artes de Asturias, el Museo Arqueológico, la calle Uría para ir de compras…
Y, por supuesto, infinidad de opciones (todas buenas) para disfrutar de la excelencia de la cocina asturiana. No en vano, Oviedo/Uviéu fue durante todo 2024 Capital Española de la Gastronomía.

Siempre es tiempo para disfrutar de la Cocina de Paisaje
En una tierra que produce materias primas de tanta calidad como sus carnes, pescados y mariscos, quesos, vinos y sidras, la cocina son palabras mayores. La gastronomía de Asturias es fiel reflejo de su cultura, del cuidado y respeto del medio natural, del conocimiento de la tradición y del afán innovador.
Elijamos lo que elijamos en cada momento de nuestro viaje (sidrerías, chigres, restaurantes tradicionales o de cocina de autor…), es imposible equivocarse. Lo difícil, eso sí, será elegir: sopas, guisos y legumbres, pescados y mariscos, carnes y aves, verduras y hortalizas, tapas y pinchos, arroces, postres... La buena mesa es, de hecho, un motivo en sí mismo para volver a Asturias una y otra vez.
Por suerte, gracias a las numerosas conexiones aéreas desde distintas ciudades y los trenes de alta velocidad, Asturias está cada vez más cerca.