En 1963, un embalse inundó este pueblo de Galicia; 63 años después, su iglesia-fortaleza sigue en pie y cada año recibe miles de visitas por un Patrimonio Mundial
Las aguas del embalse cubrieron la antigua villa, pero su principal monumento sobrevivió gracias a un singular traslado.

El pueblo que desapareció bajo un embalse y salvó su iglesia medieval / Istock / Mercedes Rancaño Otero
Antes de que las aguas del Miño cubrieran el antiguo Portomarín, sus vecinos tuvieron que abandonar sus casas y ver cómo desaparecía buena parte del pueblo que habían conocido toda la vida, al igual que ocurrió en tantas otras localidades a mediados del siglo pasado debido a un ambicioso programa de construcción de embalses impulsado por el régimen franquista. La construcción del embalse de Belesar cambió para siempre este tramo del río y obligó a levantar una nueva villa en una zona más elevada.

Portomarín vista de población, Galicia, Lugo, España. / Istock / percds
Los vecinos de Portomarín no se conformaban con perder su pueblo y se esforzaron por trasladar el antiguo núcleo de población a una nueva ubicación en los años 60. Algunos de los edificios más importantes fueron desmontados y reconstruidos en el nuevo emplazamiento, como la iglesia de San Xoán, una construcción medieval que hoy domina Portomarín desde lo alto y que sigue siendo una de las imágenes más reconocibles del Camino de Santiago. Otras construcciones desaparecieron bajo el embalse.

El traslado del templo fue una de las actuaciones realizadas antes de que las aguas cubrieran el antiguo núcleo: cada bloque de piedra fue marcado con un número y llevado a la nueva ubicación, donde volvió a erguirse como si nada hubiera pasado. La iglesia fue desmontada y reconstruida conservando sus principales elementos arquitectónicos. En el exterior, se ven almenas y elementos defensivos, mientras que el interior conserva elementos de época románica. La imagen más típica la tienes desde la plaza situada frente al templo, pues desde ahí se ve la iglesia sobresaliendo sobre las casas del nuevo pueblo.

Iglesia de San Nicolás en Portomarín. / Istock / Ramonespelt
El pueblo que quedó bajo el embalse
Antes de la construcción de Belesar, el antiguo núcleo se encontraba junto al Miño. La subida de las aguas obligó a trasladar la población a una zona más elevada y el embalse ocupa actualmente el espacio de aquel valle. Su nivel determina qué restos del antiguo pueblo pueden llegar a verse en determinados momentos, aunque el hecho de que aparezcan depende de cuánto haya descendido el agua. Hay día en los que surgen del fondo las ruinas del antiguo puente romano, muros de viejas casas, alguna escalera... Es una imagen que impresiona.

Un antiguo pueblo sumergido bajo las aguas del embalse de Belesar. / Istock / LuisVilanova
El nuevo Portomarín conserva algunos elementos trasladados desde el antiguo emplazamiento, pero su trazado corresponde a la reconstrucción realizada durante el siglo XX. Por eso, al caminar por sus calles te encontrarás edificios de apariencia medieval muy cerca de construcciones levantadas después del traslado. Dos pueblos en uno, con su plaza con soportales, su escalinata y sus casas blancas en el monte.

El pueblo que no se conformó con caer en el olvido. / Istock / diego_cervo
Una parada del Camino de Santiago
Por la localidad pasa el Camino Francés, una de las rutas que integran el conjunto del Camino de Santiago declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Para los peregrinos, la iglesia de San Xoán es uno de los principales puntos monumentales de la etapa.

El camino francés a la altura de Portomarín (Lugo) / Istock / leodaphne
Si haces una escapada hasta aquí o lo descubres como peregrino, puedes dar una vuelta por el pueblo a pie en poco tiempo. La iglesia se lleva buena parte del interés arquitectónico, mientras que en el entorno puedes acercarte al embalse y observar el paisaje creado por la inundación del antiguo valle o, si coincide con tu visita que el nivel del agua está bajo, descubrir lo que queda del antiguo Portomarín.
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