10 planes para (re)descubrir España

“Quien mira hacia fuera, sueña. Quien mira hacia dentro, despierta”. Esta reflexión del psicólogo Carl Jung puede aplicarse a nuestro entorno geográfico más cercano. España cuenta con numerosas razones para conquistar a los viajeros más variopintos... Haría falta toda una vida para conocer todos los aspectos de su rica personalidad.

María Escribano y Pablo Fernández
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1. Ronda

Encrucijada de culturas

Desde su estreno en 1875, la ópera Carmen, de Georges Bizet, ha contribuido a exportar una imagen romántica de España, con mujeres de tez cobriza y pendencieros bandidos. La trama original de la ópera proviene de la novela homónima escrita por Prosper Mérimée tras un viaje por Andalucía y, especialmente, por la sierra de Ronda. Un abrupto paisaje salpicado de pintorescas localidades.

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Declarado Bien de Interés Cultural, el conjunto histórico de la localidad de Ronda deja constancia de su importancia durante el periodo andalusí. Sus baños árabes, por ejemplo, figuran entre los mejores conservados de la península. No obstante, la imagen más popular de Ronda corresponde con el Puente Nuevo, construido a finales del siglo XVIII y que se levanta 100 metros sobre el río Guadalevín, y divide la localidad en dos. 

2. Benidorm

El New York mediterráneo

En los años 50, tras un periodo de profunda depresión económica, la población alicantina estaba necesitada de nuevas ideas. La llegada al ayuntamiento de Pedro Zaragoza forzó un cambio de mentalidad, al presentar un plan urbanístico que prometía transformar Benidorm en una moderna urbe a pie de mar. En 1956, cuando los escritores Sylvia Plath y Ted Hughes pasaron su luna de miel en Benidorm, el cambio aún no era evidente.

Benidorm, redescubrir España
All rights Cristina Candel

Hoy, la localidad se ha convertido en un referente turístico mundial, con un proyecto urbanístico sostenible y una oferta vacacional para los 365 días del año. Una ciudad diseñada para hacer feliz a sus visitantes. 

3. Segovia

Historia castellana

Su catedral (siglo XVI, la última que se construyó en España en estilo gótico tardío) y su Alcázar (siglo XI) son sin duda dos de los atractivos de esta ciudad castellana a la que tanto piropeó la galesa Jan Morris, considerada la mejor escritora del mundo de libros de viajes. Pero es difícil pasar o hablar de Segovia sin mencionar esos 167 arcos de piedra granítica del Guadarrama constituidos por sillares unidos por un ingenioso equilibrio de fuerzas.

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El Acueducto romano apenas ha sufrido modificaciones desde el siglo II d. C., uno de los motivos por los que entró en la codiciada lista de lugares protegidos por la Unesco junto con la ciudad vieja. Hoy su visita forma parte de la Ruta Patrimonio de la Humanidad, una de las más recomendadas para los que visitan la ciudad por primera vez. 

4. Islas Cíes

La morada de los dioses

La llegada al puerto de Vigo impresionó “como una aparición” al poeta y novelista británico Laurie Lee y el mayor tesoro de su ría, las Islas Cíes, sigue conquistando a sus compatriotas cincuenta años después. No en vano, el periódico The Guardian ha elegido a la playa de Rodas como la mejor del mundo. Este largo arenal de arena fina blanquísima y rodeado de dunas naturales une dos de las islas que forman el archipiélago de las Cíes, Monte Agudo y O Faro.

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La tercera isla, la de San Martiño, completa este tridente del Parque Natural marítimo-terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia. Es posible dormir en estas islas de los dioses, como las llamaban los romanos, y despertarse con las gaviotas patiamarillas tocando a diana, eso sí, para ello hay que reservar previamente, y con suficiente antelación, en su camping de 800 plazas. 

5. Barcelona

Capital de la dieta mediterránea

Capital de las letras latinoamericanas en la segunda mitad del siglo XX, Barcelona siempre ha atraído con sus encantos a la comunidad literaria. Su carácter cosmopolita, sus Gaudís y su vida nocturna son bastante responsables de ello. Y también lo es su gastronomía, que se puede degustar en todos los mercados de la ciudad, verdaderos ejes vertebradores de la vida social de cada barrio.

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Muchos de ellos son joyas del XIX, como el famoso Mercat de la Boqueria, que invita a entrar desde la Rambla con su espectacular arco modernista de hierro decorado con paneles de vidrio de colores, o el marinero Mercat de la Barceloneta. 

6. Madrid

Un paseo por la historia del arte

El irlandés Francis Bacon, uno de los pintores más relevantes del siglo XX, amaba el Museo del Prado. Lo visitó en numerosas ocasiones. E incluso, gracias a su posición de privilegio, logró pasear por sus salas en solitario. No hay duda de que la pinacoteca madrileña es cita obligada para los amantes del arte. Pero se trata únicamente de la punta del iceberg.

D.R.

A su alrededor, proliferan centros públicos —Reina Sofía— y privados —Thyssen-Bornemisza—. Clásicos —Museo Cerralbo— y modernos —Matadero—. Dieciochescos —Academia de Bellas Artes— y recién llegados —Espacio SOLO—...

7. Deià

Refugio entre mar y montaña

A la sombra de la montaña del Teix y con vistas a un entrante de mar flanqueado por acantilados de media altura coronados por pinos y matorrales, Deià siempre ha sido lugar de refugio e inspiración para todo tipo de artistas. El manto de vegetación que la envuelve forma parte del mallorquín Parque Natural Serra de Tramuntana, Patrimonio de la Humanidad y un destino perfecto para los amantes del senderismo.

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Uno de esos senderos es el que lleva  a Ca n’Alluny, la casa lejana, hoy casa-museo de Robert Graves, un lugar en el que entender que la inspiración para escribir obras como Yo, Claudio o El vellocino de oro llega rauda cuando uno vive en semejante paraje.  

8. Las Palmas de Gran Canaria

La isla misteriosa

Pocos misterios tuvo que resolver Agatha Christie durante su estancia en Las Palmas de Gran Canaria aquel febrero de 1927. La maestra del crimen solo tuvo que entregarse a los baños de mar en la playa de las Canteras, a las excursiones bajo los centenarios pinares de Agaete, a las vistas desde el antiguo Hotel Metropole en el que se alojaba.

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Su corta estancia en la capital de la isla no le permitió acercarse al legendario Roque Nublo, al que llaman el hijo del volcán, a las dunas de Maspalomas, al Puerto de Mogán, el casco histórico de Teror, el Barranco de Guayadeque...

9. País Vasco

Enciclopedia gastronómica

De los 11 restaurantes españoles que han sido galardonados en 2022 con tres estrellas Michelin, cuatro están en el País Vasco: Arzak y Akelarre, en Donostia; Azurmendi, en Larrabetzu, y Martín Berasategui, en Lasarte-Oria. Pero para disfrutar de la gastronomía vasca es suficiente con acercarse a uno de sus numerosos bares y restaurantes y disfrutar de ese gran hallazgo que son los pintxos.

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Aquellos primeros pintxos que aparecieron en los años 30 en Donostia como un reclamo económico para captar clientes se han convertido en elaboradas delicias con las que celebrar los pequeños placeres de la vida. 

10. Valle de Arán

La pequeña Suiza pirenaica

Bossòst, Les, Vielha... Son tres de las 33 localidades que forman el Valle de Arán, pueblos pirenaicos de piedra, madera y pizarra, con iglesias románicas, con un estilo alpino inconfundible. Pueblos que cautivaron a viajeras extranjeras como la británica Lady Chatterton y cumbres como la de la Maladeta, sobre la que pesa la leyenda de aquellos pastores convertidos en piedra bajo sus nieves y que la dejaron sin aliento.

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Más de 170 años después de aquel intenso viaje, el Valle de Arán se convirtió en el primer destino de montaña en recibir la acreditación Biosphere, que garantiza su sostenibilidad turística.