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Las 10 estaciones de tren más espectaculares de España: joyas modernistas de la 'Belle Époque' con vidrieras de colores, jardines tropicales interiores y grandes marquesinas de hierro

Vidrieras, cerámica, hierro forjado y grandes espacios cubiertos definen estas estaciones que transformaron el viaje en una experiencia desde el primer momento.

Estas estaciones de tren son auténticas joyas que ya deberías conocer.

Estas estaciones de tren son auténticas joyas que ya deberías conocer. / Istock

Hubo un momento, entre finales del siglo XIX y principios del XX, en el que las estaciones de tren dejaron de ser simples puntos de paso de viajeros que corrían para no perder su tren y pasaron a convertirse en grandes espacios pensados para impresionar a estos mismos.

Interior Barcelona-Estació de França

Interior Barcelona-Estació de França / Istock / Jordi de Rueda

El desarrollo del ferrocarril coincidió con una etapa de expansión urbana y optimismo arquitectónico, y eso se tradujo en edificios donde el hierro, el vidrio y la decoración tenían un papel protagonista.

La estación de tren más bonita de Europa es “la catedral del ferrocarril”: parece el palacio de un rey, con una cúpula de 75 metros y un interior forrado con 20 tipos de mármol

Adriana Fernández

De esos años de esplendor surgen muchas de las características que todavía hoy definen estas estaciones: grandes marquesinas metálicas, vidrieras que filtran la luz, detalles cerámicos o incluso espacios interiores que el viajero no se espera, como el jardín tropical de la Estación de Atocha, puestos ahí para alegrar la experiencia del pasajero y no por una cuestión de funcionalidad.

En nuestro país hay muchas estaciones que merecen una visita aunque no tengas que viajar a ningún sitio, y estas son solo algunas de ellas.

  1. Estación de Atocha (Madrid)

Estación Puerta de Atocha Almudena Grandes, Madrid

Estación Puerta de Atocha Almudena Grandes, Madrid / Istock / fotoVoyager

La antigua nave de Atocha, inaugurada en 1892, es un buen ejemplo de ese momento en el que la arquitectura ferroviaria buscaba también ser representativa.

La gran estructura de hierro y vidrio es una estampa de lo más reconocible en la ciudad, pero lo que hace especial a esta estación se encuentra en su interior. Allí crece un jardín tropical que ha transformado completamente la percepción del lugar y fue inauguado un siglo después tras una gran remodelación del espacio. La estructura metálica y cubierta acristalada facilitó su uso como invernadero con estanques. El jardín cuenta con más de 100 especies de plantas repartidas en 4.000 metros cuadrados.

  1. Estación del Norte (Valencia)

Estación del Norte, Valencia

Estación del Norte, Valencia / Istock / TONO BALAGUER

Parece un castillo, pero no lo es. El foco de la estación valenciana no está tanto en la estructura como en la infinidad de detalles. Fue inaugurada en 1917 y es uno de los mejores ejemplos de modernismo aplicado a una estación.

La fachada no se parece a la de la mayoría de estaciones y esta incorpora cerámica, mosaicos y referencias a la huerta valenciana.

  1. Estación de Canfranc (Huesca)

La Estación Internacional de Canfranc

La Estación Internacional de Canfranc / Istock / Martin Silva Cosentino

La estación de Canfranc, hoy convertida en hotel de lujo, sigue siendo uno de los ejemplos más singulares del patrimonio ferroviario en España.

Inaugurada en 1928 como estación internacional, fue durante décadas un punto clave en la conexión con Francia. No es de extrañar que no se quisiese dejar caer en el abandono a este edificio pirineaico alargado y monumental (sus dimensiones son de lo más impresionante, y es que mide 245 metros de largo) y se transformase en un gran hotel que mantiene ese estilo entre modernista y art decó.

  1. Estación de Francia (Barcelona)

Barcelona-Estació de França

Barcelona-Estació de França / Istock

Construida para la Exposición Internacional de 1929, combina hierro, vidrio y piedra en un espacio amplio y muy luminoso gacias a que tiene un vestíbulo con tres cúpulas de grandes dimensiones.

Las marquesinas metálicas cubren las vías con una estructura elegante que recuerda a las grandes terminales europeas de la época y que puedes seguir encontrando a día de hoy si viajas a las grandes capitales del continente.

  1. Estación de Bilbao-Concordia

Estación de Bilbao-Concordia

Estación de Bilbao-Concordia / Istock / t

Inaugurada en 1902, está considerada como una de las construcciones más auténticas del Bilbao de la Belle Époque. La estación destaca principalmente por su llamativa fachada, que es uno de los ejemplos más reconocibles del modernismo en el ámbito ferroviario.

Pese a su rica ornamentación, todo maniene un perfecto equilibrio (no resulta cargante) que contrasta con un interior mucho más funcional.

  1. Estación de Valladolid-Campo Grande

Valladolid-Campo Grande

Valladolid-Campo Grande / Wikimedia Commons / Nils Öberg

La estación de Valladolid es menos conocida a nivel turístico, pero tiene una presencia clara en la historia ferroviaria española y mantiene elementos de su desarrollo original, pese a que fue profundamente reformada en 1991.

Es mucho más sobria que otras ya mencionadas, pues su configuración responde a un modelo más práctico, pero lo que la hace impresionante es que conserva esa escala propia de las grandes estaciones de principios del siglo XX. Es también una de las más luminosas de España.

  1. Estación de Toledo

La estación de ferrocarril de Toledo

La estación de ferrocarril de Toledo / Istock

La de Toledo fue inaugurada en 1919 siguiendo un estilo neomudéjar que encaja con el carácter de la ciudad (solo hay que ver la torre del reloj para darse cuenta).

Combinando el diseño de varios artistas, el edificio es una mezcla de azulejos, arcos, yeserías y multitud de detalles decorativos que hacen que el edificio sea casi como una extensión del propio casco histórico.

  1. Estación de Jerez de la Frontera

iStock 2227075032Estación de Jerez de la Frontera

iStock 2227075032Estación de Jerez de la Frontera / Istock / 5

Siguiendo con edificios que se adaptan al estilo de la ciudad, otro claro ejemplo es el de la estación de Jerez de la Frontera. No hace falta ver el cartel por la ventanilla para saber dónde acaba de hacer una parada el tren.

La estación combina elementos historicistas del estilo renacentista con elementos mudéjares en una estructura funcional. Aunque sin ser exagerada, la decoración es llamativa y mantiene la coherencia con el entorno urbano.

  1. Estación de Almería

La estación de tren en Almería

La estación de tren en Almería / Istock / 5

El hierro y el vidrio se llevan todas las miradas de la estación de Almería. Influida por la arquitectura ferroviaria francesa, esta estación apuesta por la entrada de luz natural y la ligereza.

Destaca el reloj enmarcado en la cristalera que contrasta con el resto del edificio.

  1. Estación de Zamora

Estación de Zamora

Estación de Zamora / Wikimedia Commons / Zarateman

Aunque menos conocida, es una de las favorias de los especialistas en este tipo de construcciones. La estación de zamora es más tardía que el resto de la lista, ya que no se inauguró hasta 1958 tras numerosas interrupciones.

La decoración aquí es mucho más discreta, pero, si te fijas, encontrarás una caricatura de los Reyes Católicos.

Arquitectura pensada para viajar (y para quedarse)

Lo interesante de estas estaciones, además de su estética, es el contexto en el que se construyeron. Todas pertenecen a un momento en el que el ferrocarril no era únicamente un medio de transporte, sino una herramienta para proyectar modernidad y conectar territorios.

Por eso, más allá de estilos concretos, todas comparten la misma lógica de ser espacios amplios con materiales innovadores para la época y una clara intención de representar algo más que un trayecto y formar parte del viaje.