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Hace 1.700 años, Roma abandonó la mina de oro más grande de su imperio en un rincón de León; hoy es Patrimonio de la Humanidad y el paisaje más rojo de España

Cinco toneladas de oro, dos siglos de trabajo y una montaña que se hizo estallar con agua. Ese fue el precio de un paisaje que hoy vuelve a recibir visitantes tras el incendio de 2025.

Entramos en uno de los paisajes más fascinantes de España.

Entramos en uno de los paisajes más fascinantes de España. / Istock

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Cinco toneladas de oro. Doscientos veinte años de explotación. Cuatro mil personas cada día, moviendo agua y tierra a mano para arrancarle al monte lo que llevaba dentro. No hay cifra ahí que suene modesta, y sin embargo lo que queda hoy de todo aquello no es una mina: es un color.

Es uno de los paisajes más alucinantes de España.

Es uno de los paisajes más alucinantes de España. / Istock / Javier Castro

Los romanos entraron en esta montaña con picos, con canales y con una técnica tan violenta que Plinio el Viejo, que la vio de cerca, la describió como un derrumbe que "no puede ser imaginado por la mente humana". Y se fueron. Se fueron y dejaron detrás una herida que el tiempo convirtió en otra cosa: bosques de castaños creciendo sobre arcilla roja, agua donde antes hubo pozos, silencio donde antes hubo cuatro mil brazos trabajando a la vez. Esa herida cicatrizada tiene nombre: Las Médulas.

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Adriana Fernández

La montaña que se rompió con agua

La explotación empezó en serio en la segunda mitad del siglo I d.C., con Augusto ya en el trono, y alcanzó su punto álgido con Trajano, a caballo entre los siglos I y II. Después vino el declive, hacia el año 150, y el abandono definitivo se sitúa a comienzos del siglo III d.C.

La técnica se llamaba ruina montium y era tan simple como aterradora: excavar galerías dentro del monte, llenarlas de agua de golpe y dejar que la presión reventara la montaña desde dentro. Para alimentar ese sistema los ingenieros romanos construyeron una red de canales que traía agua desde los Montes Aquilanos y desde el río Cabrera.

Monumento Natural de Las Médulas

Monumento Natural de Las Médulas / Istock

De todo ese ingenio queda mucho más de lo que parece. La Galería de Orellán, uno de los túneles de captación de agua, se visita hoy con entrada. El Mirador de Orellán, encaramado sobre el desmonte, sigue siendo la vista más fotografiada de todo el conjunto. Y la Senda de las Valiñas, una ruta circular entre castañares centenarios, pasa junto a dos cuevas con nombre propio, la Cuevona y la Encantada, que en su día fueron parte del mismo sistema hidráulico y hoy son, simplemente, un lugar por el que caminar.

El rojo que sobrevivió al fuego

El 9 de agosto de 2025 se declaró un incendio en Yeres, en el término de Puente de Domingo Flórez, de origen intencionado. En pocas horas obligó a evacuar a más de 1.400 personas entre Carucedo, Orellán y Montes de Valdueza, y alcanzó el corazón mismo del paraje minero. Según los datos del CSIC recogidos por medios de la zona, llegó a afectar a 1.997,4 hectáreas del Bien de Interés Cultural, algo más del 63% de la superficie protegida.

Mirador en Las Médulas.

Mirador en Las Médulas. / Istock

Durante la emergencia, el investigador del CSIC Javier Sánchez-Palencia, que lleva treinta años estudiando este paisaje, lo resumió sin dramatismo: "el suelo se erosiona y la mina sufre". Meses después, en abril de 2026, el Grupo Autónomo de Expertos presentó su informe oficial, basado en el trabajo de campo y en vuelos LiDAR del propio CSIC: los daños en el conjunto patrimonial son "puntuales y reversibles", con los valores que sustentan su reconocimiento de la UNESCO conservados. La erosión sigue siendo el mayor riesgo a medio plazo, más que el fuego en sí.

Lo que sí se puede caminar hoy: el Mirador de Orellán, reabierto al público en octubre de 2025. La Senda de las Valiñas, con parte de su recorrido recuperado. El aparcamiento y el Aula Arqueológica del pueblo, en obras de reconstrucción con una inversión anunciada de 3,1 millones de euros. Lo que no se puede negar es que la afluencia sigue por debajo de lo habitual: en agosto de 2026, el alcalde de Carucedo, Alfonso Fernández Pacios, lo resumía así: "las visitas han bajado un cincuenta por ciento".

Las Médulas, León.

Las Médulas, León. / Istock

Un lago con leyenda y una mesa de Bierzo

A pocos minutos de las minas se extiende el lago de Carucedo, formado en parte por los propios trabajos romanos y envuelto en una leyenda medieval: la de la espada de Roldán, que el paladín de Carlomagno habría arrojado a sus aguas antes de morir en Roncesvalles. El pueblo de Las Médulas, con su arquitectura tradicional de piedra y pizarra, conserva un núcleo pequeño y un ritmo que no ha cambiado tanto como el paisaje que lo rodea. Por esta misma comarca pasa además el Camino de Santiago de Invierno, la variante jacobea que baja hacia Galicia por Priaranza, Borrenes y Puente de Domingo Flórez, y que en los últimos meses ha visto crecer el número de peregrinos justo cuando el turismo de paso caía.

La mesa berciana no necesita nada para justificar la visita: el botillo, las castañas asadas en temporada y los vinos con Denominación de Origen Bierzo llevan siglos siendo motivo suficiente. En la zona, tres nombres se repiten entre quienes conocen bien la comarca: El Castro, reubicado en Carucedo tras el fuego; el Restaurante Agoga; y la Casa de Comidas Arcadio Travieso.