Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La región donde veranea la élite del País Vasco: mansiones señoriales, playas urbanas y un puente Patrimonio de la Humanidad

Uno de los rincones más atractivos de Euskadi con aire distinguido pero que no ha perdido su carácter marinero.

El lugar que conquista corazones de las élites y de cualquiera que sea amante del mar.

El lugar que conquista corazones de las élites y de cualquiera que sea amante del mar. / Istock / Wirestock

A pocos kilómetros de Bilbao, donde el Nervión se abre al mar, se encuentra Getxo, un municipio que durante más de un siglo ha sido sinónimo de veraneo elegante y vida acomodada. Desde finales del XIX, cuando la burguesía bilbaína buscaba escapar del humo de las fábricas para instalarse en casas junto al Cantábrico, Getxo se convirtió en el escenario perfecto. Un lugar de palacetes de ensueño, playas urbanas y un puente colgante único en el mundo. Hoy, conserva ese aire distinguido sin perder su carácter marinero, y se ha ganado por derecho propio ser uno de los rincones más atractivos de Euskadi para una escapada estival.

Bilbao en 40 segundos

La “ciudad de los ricos”

El barrio de Neguri es el mejor ejemplo de cómo Getxo se convirtió en el destino favorito de la élite vasca. Su propio nombre lo dice todo; viene de la expresión en euskera “hiri ederra” (ciudad hermosa), aunque popularmente se asoció a “la ciudad de los ricos”. Aquí, entre jardines y avenidas arboladas, se levantan mansiones y palacetes de finales del XIX y principios del XX, construidos por las grandes familias de la industria vizcaína.

Panorama del muelle de Neguri en Getxo.

Panorama del muelle de Neguri en Getxo. / Istock / Mimadeo

Con influencias inglesas, afrancesadas o eclécticas, estas residencias muestran la opulencia de la época en que Bilbao vivía su gran auge industrial. Pasear por Neguri es asomarse a un museo de arquitectura residencial al aire libre, donde encontrarás chalés con galerías acristaladas, casonas con torreones, villas con jardines que se abren al mar. Aunque muchos están habitados de manera privada, su presencia da carácter a todo el barrio.

El símbolo de la ciudad

Si hay un símbolo que define Getxo es el Puente de Vizcaya, más conocido como Puente Colgante. Construido en 1893, fue el primer puente transbordador del mundo con estructura metálica y hoy es uno de los pocos que sigue en funcionamiento.

Puente vizcaya, une las localidades de Portugalete y Getxo, País Vasco, Vizcaya, España.

Puente vizcaya, une las localidades de Portugalete y Getxo, País Vasco, Vizcaya, España. / Istock / Jose Arcos Aguilar

Su silueta de hierro de 61 metros de altura une Getxo con Portugalete y forma parte del paisaje cotidiano de la ría del Nervión. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2006, no es solo un icono industrial, sino también una experiencia. Todavía hoy se puede cruzar en la barquilla suspendida sobre el agua o subir a su pasarela panorámica para disfrutar de vistas espectaculares sobre Bilbao, la ría y la costa cantábrica.

Playas para todos los gustos

Getxo no sería lo mismo sin sus playas, eso está claro. La más conocida es la de Ereaga, al pie del barrio de Neguri, una playa amplia y urbana que fue escenario de regatas y competiciones de remo desde el siglo XIX. Hoy mantiene un ambiente familiar, con paseo marítimo y restaurantes donde comer un buen pescado. Vaya, que es el sitio ideal para pasar un día de verano.

Playa de Arrigunaga.

Playa de Arrigunaga. / Istock / Francisco Franco

Más salvaje es la playa de Arrigunaga, protegida por acantilados, ideal para quienes buscan un entorno más natural. También está la pequeña cala de Azkorri-Gorrondatxe, de arena oscura y rodeada de dunas, perfecta para los que prefieren escapar de las multitudes. En conjunto, Getxo ofrece una variedad de playas que justifican su popularidad como destino veraniego de la élite… y de cualquiera que disfrute del mar.

Carácter marinero en Algorta

Pero Getxo no es solo lujo y mansiones. En el barrio de Algorta se conserva el Puerto Viejo, un conjunto de casitas blancas encaramadas a una ladera que miran al mar y recuerdan el pasado marinero del municipio. Sus calles estrechas y empinadas, con bares y tabernas donde se sirven pintxos y txakoli, mantienen un ambiente popular y animado que contrasta con la elegancia de Neguri.

Puerto viejo en Getxo.

Puerto viejo en Getxo. / Istock / Dolores Giraldez Alonso

El Puerto Viejo es también escenario de fiestas muy queridas, como la Sardinada de San Ignacio en julio, que llena las calles de música, parrillas y ambiente festivo. Esa mezcla de tradición marinera y modernidad es parte de lo que hace que Getxo conserve un encanto tan especial.

Lujo, mar y autenticidad

Getxo es un lugar que sorprende por sus contrastes. A un lado, las mansiones de Neguri que recuerdan el esplendor de la burguesía industrial; al otro, el Puerto Viejo de Algorta, con su aire marinero y popular. Entre ambos, playas urbanas, acantilados salvajes y un puente colgante que es Patrimonio de la Humanidad.

Vista de la playa de Ereaga en Getxo.

Vista de la playa de Ereaga en Getxo. / Istock / Mimadeo

Quizá por eso la élite del País Vasco lo ha elegido durante generaciones como destino de veraneo. Pero lo cierto es que hoy Getxo no pertenece solo a unos pocos, sino que es un lugar abierto, acogedor y lleno de vida, perfecto para cualquier viajero que quiera disfrutar de la costa vizcaína con un toque distinto.

  1. El pueblo detenido en el tiempo que parece un escenario de una película de Buñuel: arquitectura de entramados de madera, tradiciones ancestrales y el honor de ser el primer Conjunto Histórico-Artístico de España
  2. La región donde veranea la clase media de España: con las mejores playas vírgenes del país y chiringuitos donde comer una buena paella frente a puestas de sol infinitas
  3. La ciudad con el récord de bares por habitante y título de Capital Gastronómica: dicen que su Barrio Húmedo es 'la mayor pasarela de tapas del mundo”
  4. La calle más bonita del mundo está en España: un callejón estrecho, repleto de macetas de flores en el corazón de la judería, y a solo un paso de una de las catedrales más impresionantes del mundo
  5. De mercado más bonito del mundo a nuevo Patrimonio de la Humanidad: un fabuloso edificio modernista, conocido como el templo de la gastronomía de España, que ya es un icono del centro histórico de la ciudad
  6. La ciudad preferida de la clase media española para disfrutar de la primavera: tiene un edificio Patrimonio de la Humanidad y su catedral guarda uno de los objetos más importantes de la cristiandad
  7. El pueblo amurallado más pequeño de España está en Álava: fue premiado como la mejor villa fortificada del mundo, mantiene sus viviendas integradas en la propia muralla y conserva un pasadizo secreto de escape
  8. El pueblo de origen prerromano de Valladolid perfecto para una escapada: repleto de monumentos de estilo renacentista, está coronado por un imponente castillo del siglo XV